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V Congreso Latinoamericano de Educación Intercultural Bilingüe
6 a 9 de agosto de 2002, Lima (Perú)

Declaración de Lima
"Realidad multilingüe y desafío intercultural: ciudadanía, política y educación"


Reafirmando las declaraciones de los cuatro anteriores congresos de educación intercultural bilingüe, los participantes en el V congreso manifiestan su compromiso con el futuro de la educación intercultural bilingüe en América Latina, a través de la presente declaración.

I. Nuestra realidad

La democracia y la ciudadanía en América Latina son una aspiración de todos; sin embargo, son todavía más una promesa que una realidad, especialmente para los pueblos originarios. Nuestras sociedades no han dejado de ser excluyentes de ciertas categorías de personas y pueblos; y continúan dando lugar a la intolerancia, la inequidad y el autoritarismo. Amplios sectores de la población no ejercen mínimamente sus derechos; otros, no respetan los derechos de los demás. Nuestras sociedades están fragmentadas y aún sufren formas de dominación y exclusión; por ello, resultan más proclives a la injusticia, los enfrentamientos, la corrupción y la pobreza.

Entre el Estado y los pueblos indígenas se instauran relaciones complejas, muchas veces conflictivas y, por momentos, también facilitadoras de la negociación y el consenso. A veces se han abierto espacios para que esos consensos contribuyan a la formulación de políticas públicas que tienden a responder a las expectativas y demandas sociales. Sin embargo, esos avances muchas veces son neutralizados y no suelen institucionalizarse ni tienen continuidad, sino responden a coyunturas de diversa naturaleza.

Las políticas culturales de nuestros países no han asumido la totalidad y diversidad de nuestras prácticas culturales, las cuales no se limitan a lo histórico-patrimonial y a la cultura de élite, sino que abarcan también, de manera constitutiva, las culturas de los pueblos indígenas y migrantes, de las culturas populares, y de la diversidad de nuevas formas culturales que van apareciendo en un mundo en cambio. En ese conjunto de prácticas culturales y comunicativas -en medio de las cuales se construyen los imaginarios sociales y los valores- se juega en gran parte el destino de nuestras democracias.

Hacen falta políticas públicas decididamente descentralizadoras y orientadas a promover el desarrollo pleno de los pueblos en su diversidad cultural. Ello implica, además del desarrollo de las políticas de educación intercultural, políticas comunicativas, culturales y lingüísticas que las respalden y potencien creando un espacio común latinoamericano como condición para el desarrollo y la articulación de nuestros pueblos.

A pesar de las reformas educativas y de la efectiva ampliación de la escolaridad, aún no se ha respondido adecuadamente a la formación de recursos humanos indígenas, que permita que esos actores asuman un papel mas protagónico, la orientación y la ejecución de sus propias formas de desarrollo y de construcción socia1. La educaci6n de las mayorías, en particular la que se ofrece a las niñas y mujeres indígenas, carece de calidad y de pertinencia pedagógica, cultural y lingüística.

II. Desafíos

El Estado multicultural debe reconocer en su interior la existencia de diversos pueblos como sujetos activos, con derecho a sus lenguas, sus autoridades, su administración de justicia, sus recursos naturales y su espiritualidad.

La educación debe empezar por el reconocimiento y la valoración de los derechos; igualmente, debe desarrollar capacidades y generar algunas de las condiciones para su ejercicio, en aras de una sociedad más justa, pacífica y equitativa.

La educación debe contribuir a fundamentar tanto el derecho a la propia identidad y a la diversidad, como los derechos económicos, sociales, políticos, culturales y lingüísticos.

La gestión pedagógica e institucional de nuestros sistemas educativos debe propiciar el aprendizaje y el ejercicio de la democracia en el aula, y las interrelaciones entre la escuela, la comunidad y el gobierno local. Asimismo, debe regirse tomando como principios los valores de solidaridad, reciprocidad y relación armónica con la naturaleza.

Deben formularse, de modo participativo, políticas lingüísticas sobre el manejo curricular: uso de lenguas en el aula, uso de lenguas en la formación y capacitación de maestros y en la gestión y administración esco1ar, producción de materiales educativos en lenguas indígenas, en la evaluación y en la acreditación de las competencias y capacidades adquiridas en proceso educativo.

Se debe promover el desarrollo de las lenguas indígenas, para que éstas permitan la producci6n y el registro de conocimiento y saberes, sean estos ancestrales o contemporáneos.

Hay necesidad de hacer frente al déficit que se presenta en el desarrollo de los conocimientos sobre las culturas y su visibilización en los contenidos y procesos para la educación.

Hace falta organizar la administración educativa de modo que se permita recuperar los intereses, las expectativas de las comunidades lingüísticas que ya tienen un territorio, el cual no coincide necesariamente con la organizaci6n política-territorial.

Es necesario generalizar una educación intercultural para todos, y garantizar una educación básica bilingüe intercultural para todos los pueblos indígenas de América Latina, que incluya a los hablantes de lenguas ancestrales en las ciudades.

Se debe superar la actual fase de baja calidad, que da pie al estigma de una educación de segunda categoría, a través de la inversión en la formación inicial y continua de los agentes educativos.

Hay necesidad de fomentar una política del libro en lenguas ancestrales, que incentive la producción de diferentes tipos de textos.

III. Agenda

  1. Hacer que la educación contribuya a acrecentar, en el conjunto de la sociedad y, en particular, en los pueblos indígenas, el poder de interlocución y de negociación con el Estado, a través de mesas permanentes de diálogo con poder de decisión.
  2. Promover una ley de lenguas y culturas que asegure funcionalidad social a las lenguas y culturas indígenas del continente, más allá del espacio local y del ámbito educativo, para llegar a un bilingüismo social que progresivamente cubra, de modo complementario, los espacios de interacción, y para que el estado brinde sus servicios en la lengua de sus usuarios.
  3. Apoyar los procesos de articulación y fortalecimiento de las organizaciones indígenas vinculadas a la educación Intercultural Bilingüe a través de la red, a fin de expresar y defender las demandas. Intercambiar experiencias y conocimientos, y proponer alternativas.
  4. Exigir a los medios de comunicación, en particular a los pertenecientes al Estado, espacios permanentes, garantizados y en horarios convenientes, para la expresión de las lenguas y culturas indígenas.
  5. Comprometer a los centros de investigación social, a fin de que, en coordinación con los participantes de las culturas originarias, reescriban, en un lapso de 5 años, la historia desde la perspectiva de los pueblos indígenas.
  6. Contribuir, desde la educación, a la formación de ciudadanos interculturales, orgullosos de sus raíces y abiertos al mundo.
  7. Investigar los saberes, conocimientos, procedimientos tecnológicos de los diversos pueblos originarios, como parte de un proceso de construcción de una forma de conocimiento más plural y capaz de rectificarse en el encuentro con el otro.
  8. Universalizar la EBI y ampliar su implementación en todos los niveles y modalidades de la educación.
  9. Hacer que la cooperación internacional contribuya a que la EIB sea incluida, como parte constitutiva del sistema educativo, en las agendas y los presupuestos de los ministerios de educación.
  10. Exigir que los estados asuman su obligación de financiar la EIB, sin dejar esta tarea sólo en manos de la cooperación internacional.
  11. Trabajar para que las organizaciones indígenas asuman un papel de liderazgo en la gestión de la EIB y para que compartan con el Estado parte de las responsabilidades.
  12. En relación con los congresos latinoamericanos de EIB, crear un comité de coordinación entre los congresos EIB, que vigile la implementación y el seguimiento de los acuerdos.
  13. Finalmente, confrontados con un caso de suma urgencia, queremos llamar la atención sobre la condición de los pueblos en aislamiento o en situación de extrema vulnerabilidad, como es el caso del pueblo Candoshi, que se encuentra actualmente en peligro de extinci6n debido a una epidemia de hepatitis B y Delta. Demandamos a las autoridades y a las instancias correspondientes una rápida intervención.

Lima, 9 de Agosto de 2002


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