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Cuaderno de Trabajo
Número 5
Educación Técnico Profesional

Estado de avance de la reforma educativa de la República Argentina en la educación media técnico profesional

Buenos Aires, diciembre de 1999

Prólogo

La etapa histórica que estamos transitando se encuentra inevitablemente teñida por un fuerte y sostenido proceso de globalización, el que, como contracara que lo completa, ofrece asimismo un claro registro de variados procesos de integración regional.

Puede decirse que, entre los más notorios signos que caracterizan a nuestra época, se encuentra la tensión –en un inevitable proceso de conformación de un mundo–, entre las enormes posibilidades de hermanar a los pueblos en un nuevo y creativo diálogo, y las de empantanar el nuevo escenario con tendencias homogeneizantes que ponen en severo riesgo la subsistencia de las singularidades culturales de los pueblos.

Por ello es que el diseño de los perfiles que ha de tener el mundo adveniente, el mundo globalizado, conforma una tarea de vital importancia para garantizar la presencia viva de la diversidad de modos en que se expresa la presencia humana.

En ese entendimiento, la tarea que el sector educativo del Mercosur realiza en procura de fortalecer el emprendimiento de integración regional se encuentra sustentada en acuerdos conceptuales que, en su base, exceden el plano de la educación para hacer referencia a problemáticas más generales, que en su despliegue involucran a las diversas y variadas cuestiones que hacen a la historia de nuestros pueblos.

El Seminario de San Rafael, instancia de reflexión y planificación llevada a cabo a finales de 1995, obtuvo como producto la identificación de cinco áreas sustantivas destinadas a ser objeto de las líneas estratégicas de desarrollo del sector; entre ellas, la denominada educación-trabajo se constituyó con el tiempo en una de las principales receptoras de los esfuerzos teóricos y prácticos de quienes llevaron adelante las tareas que perfilaron la etapa que se dio en llamar “de actividades de impacto directo” en el seno de nuestras sociedades.

No podría haber sido de otra manera en la medida que, en consonancia con el acuerdo fundacional que solicitaba otorgar prioridad en el tratamiento a aquellas cuestiones que conformaban los desafíos básicos para la región, los esfuerzos principales estuvieron destinados a ofrecer principios de solución a uno de los graves problemas que el cambio en los sistemas productivos en la región había agudizado: el desempleo, y en especial el que se registraba entre los jóvenes.

En ese marco, el diseño y puesta en marcha del Programa Educación-Trabajo, realizado con el apoyo técnico y financiero de la OEA, significó para el sector educativo del Mercosur un notable paso adelante en la línea estratégica fijada.

El mismo permitió a los países de la región abordar de conjunto la investigación aplicada a sus propias realidades, el intercambio de experiencias, la formación y capacitación de personal, y –fundamentalmente– la construcción teórica desde una perspectiva regional, con sus correspondientes modos de aplicación según las especificidades de cada espacio nacional o subregional.

El material que puede leerse a continuación contiene mucho de lo aquí señalado, y forma parte de una producción de mayor extensión y variedad que es nuestra intención ir publicando paulatinamente.

Sin duda, la información aquí expuesta, así como las conceptualizaciones vertidas en este trabajo, han de resultar un significativo aporte a los interesados en esta temática, sin que esta aseveración signifique desconocer lo mucho que aún falta avanzar en este espacio.

La valiosa tarea que los cuadros políticos y técnicos del sector educativo del Mercosur, en ocasiones asistidos por consultores de probada capacidad, así como el renovado aporte de la OEA, posibilitarán alcanzar nuevos y significativos logros en la producción de conocimiento, insumo de innegable valía para encarar con éxito los desafíos que la región aún mantiene pendiente.

El desarrollo que el Programa Educación y Trabajo ha alcanzado a la fecha permite suponer la obtención de nuevos y renovados beneficios en la continuación de su ejercicio.

Estado de avance de la reforma educativa de la República Argentina en la educación media técnico profesional

Lic. Ana M. Catalano1

Redactora

1. Introducción

La Ley Federal de Educación (Ley Nº 24.195) es sancionada por el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación Argentina el 14 de abril de 1993. En ella se establece que las acciones educativas son responsabilidad de la familia, como agente natural y primario de la educación, del Estado nacional como responsable principal, de las provincias, los municipios, la Iglesia Católica, las demás confesiones religiosas oficialmente reconocidas y las organizaciones sociales.

El Estado nacional tiene la responsabilidad principal e indelegable de fijar y controlar el cumplimiento de la política educativa con el fin de conformar una sociedad justa y autónoma, integrada a la región, al continente y al mundo.

Entre los principios que consagra la Ley Federal de Educación podemos destacar:

La estructura del sistema educativo que consagra la ley será implementada en forma gradual y progresiva según acuerdos realizados en el Consejo Federal de Cultura y Educación2 y estará integrada por los siguientes niveles:

2. Tendencias conceptuales y metodológicas en la reformulación de la formación técnico profesional

2.1 Principios que orientaron el diseño

La formación técnico-profesional comprende en la Argentina actividades formativas de nivel inicial, medio o superior y de capacitación para y en el trabajo, que relacionan de una manera específica los campos de la ciencia, la tecnología y el trabajo.

Actualmente, el diseño de este tipo de actividades formativas está incursionando en sus definiciones en esquemas conceptuales y metodológicos de educación basada en competencias.

Las premisas básicas que orientaron la reformulación de la educación técnico profesional en Argentina son las siguientes:

2.2. Formación por competencias y desarrollo de sistemas nacionales de competencias normalizadas y certificadas

La competencia laboral es un dispositivo que puede ser utilizado de manera acotada en el campo de la formación técnico-profesional o que puede constituirse en el principio organizador de un sistema de regulación de la normalización, formación, certificación y reconocimiento de desempeños laborales exigidos por el mundo del trabajo.

La competencia laboral entendida como dispositivo metodológico de construcción de los perfiles profesionales mejora significativamente la pertinencia de los diseños curriculares en relación con los requerimientos de la sociedad en general y del mundo del trabajo en particular.

La competencia laboral entendida como un principio organizador de un sistema que regula la normalización, formación y certificación de la calificación requiere del desarrollo de una ingeniería institucional que articula el sistema educativo, el productivo y los mercados de trabajo.

En la presente fase de desarrollo de la reforma educativa que está emprendiendo la Argentina, la competencia laboral es una noción instrumental cuyo fin es contribuir a la construcción de nuevos perfiles profesionales, de nuevas metodologías de enseñanza/aprendizaje y de nuevos sistemas de evaluación y certificación en materia de formación técnico-profesional.

Es conveniente destacar que se ha venido desarrollando una convergencia creciente en la orientación de las políticas de formación técnico-profesional de los Ministerios de Educación y de Trabajo en relación con la construcción de herramientas metodológicas comunes de diseño e implementación de acciones de formación basadas en competencias laborales.

Sobre este punto se están analizando entre los Ministerios de Educación y Trabajo las acciones a seguir en esta fase de transición –en donde las acciones de formación técnico-profesional aún no se determinan por competencias laborales– en términos de alcance territorial y órgano de validación de las certificaciones u acreditaciones otorgadas. Un tema que se presenta como central en este aspecto es el de determinar los niveles de cualificación que corresponden a cada titulación otorgada.

2.3. Las competencias laborales: definiciones conceptuales y metodológicas utilizadas.

Las competencias laborales representan el referente primario para desarrollar una educación técnico-profesional orientada por el trabajo. Esta definición tiene, como se verá, una profunda implicancia en términos pedagógicos.

Las competencias son definidas —por el programa que ha orientado el rediseño de la escuela técnica de nivel medio (trayectos técnico-profesionales4, TTP) en la Argentina— como un conjunto identificable y evaluable de conocimientos, actitudes, valores y habilidades relacionados entre sí que permiten desempeños satisfactorios en situaciones reales de trabajo, según estándares utilizados en el área ocupacional correspondiente.

El proceso de identificación y formación por competencias en un área ocupacional determinada reconoce dos momentos que se diferencian metodológicamente. En un primer momento se identifican y definen las competencias laborales que requiere el sistema productivo de los trabajadores, ya sea en condición de asalariados o por cuenta propia. En esta primera fase, las competencias se relevaron como lo que debían “saber hacer” los trabajadores en situaciones reales de trabajo. Este relevamiento hace referencia a los resultados esperados de la acción de los trabajadores involucrados y a los criterios que ellos seleccionaban y ponían en juego para actuar tomando decisiones y resolviendo con pertinencia técnica problemas de orden rutinario o no. En un segundo momento, se privilegió el análisis de lo que subyace en las competencias como respuesta cognitiva, motriz, actitudinal y valorativa del trabajador, analizándose las capacidades que se ponen en juego en la competencia laboral. Esta segunda fase es central desde el punto de vista pedagógico y del desarrollo curricular.

El relevamiento acerca del “saber hacer” de los trabajadores se ha concretado a través de múltiples técnicas. Todas ellas se orientan a realizar un tipo de análisis ocupacional que releva el desempeño esperado en situación de trabajo, los criterios (técnico-productivos, de seguridad y de conflicto valorativo) que se ponen en juego en el conjunto de desempeños más significativos y las condiciones de ejercicio de la actividad (en el sentido de recursos utilizados y restricciones que limitan el accionar profesional). Este relevamiento es central porque, tradicionalmente, las acciones de formación técnico-profesional han tenido poco en cuenta la situación real de trabajo para definir la acción pedagógica. Dar cuenta de lo que se pone en juego en un desempeño solvente, es decir, en un desempeño que toma decisiones, pondera conflictos tecnoproductivos, de seguridad, valorativos, requiere de un diseño pedagógico especial donde el contenido disciplinar o temático es sólo un aspecto. El análisis ocupacional permite que en el diseño pedagógico se privilegie la formación de la capacidad del sujeto de administrar recursos y sus propias restricciones de manera de obtener un desempeño pertinente a la autonomía que se le otorga. Esta capacidad de administrar recursos se refiere a la capacidad de discriminar qué debe conocer para desempeñarse, qué actitudes se esperan de él, qué situaciones globales debe identificar. La reconstrucción del desempeño esperado tiene sentido para determinar las condiciones reales en que tiene que ser ofrecida y evaluada una determinada formación técnico-profesional.

Un principio que orientó la identificación y alcance de una competencia laboral fue el de evitar que la misma hiciera referencia a desempeños puntuales que recortaran fuertemente la autonomía del trabajador, en la medida que los acotara a haceres sin vinculación con teorías científicas o con concepciones sistémicas del proceso en que estaban inmersos, o que se orientaran exclusivamente con sentido de empleo y no con sentido de empleabilidad (es decir, abiertos a un campo ocupacional amplio y a condiciones de reconversión y de formación permanente). En el diseño se hizo particular énfasis en que la identificación de una competencia debía demostrar que la misma tendría significado en términos de conjuntos de realizaciones requeridas en el mundo del trabajo (y no como expresión de simples operaciones o tareas), en términos de grado de autonomía con que habilitaba al profesional y en términos de unidad pedagógica, es decir, de un hacer que requiriera de una relación de enseñanza-aprendizaje.

En un segundo momento se privilegió el análisis de lo que subyace en los desempeños como respuesta cognitiva, motriz, actitudinal y valorativa del trabajador. Este segundo momento de definición en la formación por competencias requiere que se infieran —de los desempeños relevados desde la lógica del mundo del trabajo— las capacidades que se ponen en juego en la competencia laboral y que son susceptibles de formación técnico-profesional. El diseño curricular deberá hacer centro en el desarrollo de estas capacidades teniendo como elemento de control y de verificación los desempeños esperados en condiciones de trabajo reales. Esto significa que los criterios para evaluar si un egresado es competente tendrán en cuenta las exigencias de desempeño del mundo del trabajo y no sólo las del mundo de la escuela.

La naturaleza y alcance de las capacidades profesionales a desarrollar junto con la identificación de saberes, medios técnicos y condiciones de ejercicio de la actividad son los elementos que viabilizan la construcción de módulos que permiten formar una competencia dada.

En un principio se han desenvuelto dos conceptos auxiliares para desarrollar estrategias formativas y curriculares: la distinción entre capacidades profesionales genéricas o básicas y capacidades profesionales específicas. Las capacidades profesionales genéricas o básicas son aquellas que caracterizan a varias ocupaciones del campo ocupacional y que, por lo tanto, son las más transferibles de una ocupación a otra dentro del campo.

Las capacidades profesionales específicas son aquellas que ponen en juego conocimientos, habilidades, destrezas más especializadas o afinadas dentro de un ámbito de desempeño determinado o dentro de las funciones específicas del técnico. Estas últimas están más sujetas a la actualización y a cambios que se produzcan a nivel de tecnología y de formas de organizar el trabajo.

2.4. Definiciones operacionales auxiliares

En el marco de la integración regional que propicia el Mercosur, ciertas definiciones de los sistemas de formación y de trabajo serán centrales a la hora de compatibilizar niveles de calificación, sistemas de formación y títulos habilitantes. Entre estas definiciones consideramos claves las que orientan los sistemas de educación técnico-profesional en materia de áreas ocupacionales en las cuales se moviliza una determinada calificación, las familias profesionales y el perfil de competencias que presenta cada figura profesional.

Las áreas ocupacionales usadas en el diseño de los TTP en Argentina fueron recortadas tomando en consideración tres condiciones:

  1. su amplitud, de manera que el recorte favoreciera la movilidad ocupacional del técnico;
  2. su complejidad, de manera que recorte por ocupación o función requiriera dominio de saberes científicos y tecnológicos; y
  3. su pertinencia, de manera que la ocupación resultante fuera acorde para la calificación de un técnico de nivel medio.

El concepto de familia profesional permite localizar dentro de determinadas áreas ocupacionales campos de saberes profesionales que tienen entre sí cierta homogeneidad tecnológica y funcional. Estos saberes comunes permitirán desarrollar itinerarios formativos afines, acumulativos y permanentes que configuren la profesionalidad de una determinada área ocupacional.

Dentro de cada familia profesional se han detectado figuras profesionales. Una figura profesional condensa un conjunto de desempeños específicos que le permiten movilizarse con solvencia por determinadas ocupaciones del campo ocupacional. Cada figura profesional puede ser posicionada en un determinado nivel de calificación dentro del mercado de trabajo nacional. El conjunto de desempeños específicos que son esperados de cada figura profesional constituirán el marco referencial para determinar el perfil de competencias.

En Argentina, el rediseño de la formación técnico-profesional basado en competencias se ha focalizado en el desarrollo del perfil de la figura ocupacional que corresponde al nivel de calificación del técnico medio (nivel III) y post-medio (nivel IV).

La identificación de familias profesionales y de otras figuras profesionales susceptibles de ser formadas por la educación técnico-profesional basada en competencias está en fase de desarrollo.

Las acciones de formación pre-reforma se basan en perfiles elaborados por metodologías diversas ad hoc que, en general, no han sido validadas a nivel técnico por los actores sociales involucrados en el mundo del trabajo.

En la actualidad se están iniciando trabajos conjuntos entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Trabajo para determinar metodologías comunes y desarrollar perfiles de formación técnico-profesional que puedan agruparse de acuerdo a su afinidad formativa y por su nivel de calificación en familias profesionales.

2.5. Figuras y perfiles profesionales en desarrollo

La reforma educativa determinó la necesidad de trabajar sobre las figuras profesionales que correspondían al nivel calificacional del técnico medio. La primera etapa de la reforma abordó el diseño de once perfiles profesionales distribuidos entre cuatro sectores económicos de actividad: agro, industria, construcción y servicios.

Estos perfiles no pretenden ser exhaustivos de las posibilidades de formación dentro del sector. Simplemente representan una primera selección de diseño realizada. En fases futuras se emprenderá el diseño de nuevos perfiles en las distintas áreas ocupacionales.

Dentro de estas ramas de actividad se han seleccionado primero un conjunto de sectores de actividad y en segundo lugar, de áreas ocupacionales, desde donde se han definido los perfiles de técnico medio que enumeraremos más abajo.

Agro:

Técnico en Producción Agropecuaria

Construcción:

Técnico en Construcciones

Maestro Mayor de Obra (nivel IV)

Industria:

Técnico en Industrias de Procesos

Técnico en Equipos e Instalaciones Electromecánicas

Técnico en Electrónica

Servicios:

Técnico en Informática Personal y Profesional

Técnico en Gestión Organizacional

Técnico en Salud y Medio Ambiente

Técnico en Comunicación Multimedial

Técnico en Tiempo Libre, Recreación y Turismo.

2.6. Perfiles técnico-profesionales aprobados por resolución del Consejo Federal de Cultura y Educación5

En diciembre de 1998, el Consejo Federal de Cultura y Educación dictaminó favorablemente sobre los perfiles técnico-profesionales y sobre las bases curriculares presentados para orientar la formación de técnicos de nivel III y IV. En el anexo I presentaremos una reseña de las competencias generales que integran los perfiles elaborados.

3. Espacios institucionalizados de fortalecimiento de la relación educación-trabajo

En el año 1995 se ha creado por Resolución Ministerial Nº 606/95 el Consejo Nacional de Educación-Trabajo (CONE-T), que es un organismo consultivo del Ministerio de Educación de participación multisectorial, cuya finalidad es promover el análisis y el consenso de opiniones sobre temáticas relacionadas con la educación y el trabajo a nivel nacional. En su seno se están desarrollando discusiones y acuerdos y produciendo dictámenes en comisiones técnicas sobre los siguientes tópicos:

Este aporte sectorial es canalizado por el ministro de Cultura y Educación, que preside el CONE-T, al Consejo Federal de Cultura y Educación. El Consejo Federal de Cultura y Educación es el ámbito de coordinación y concertación del sistema nacional de educación. El Consejo Federal está integrado por el ministro nacional del área educativa, los ministros provinciales y del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y un representante del Consejo Interuniversitario Nacional.

El CONE-T y su comisión técnica cuentan con una representación tripartita. Por el sector estatal están representados el Ministerio de Cultura y Educación, el Ministerio de Economía y de Obras y Servicios Públicos, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y la Secretaría de Industria. Por el sector de los trabajadores integran la representación: Asociación de Directivos de la Enseñanza (ADICO-ADIE), Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET), Confederación General del Trabajo (CGT), Foro Nacional de Profesionales Técnicos de la Ingeniería, Arquitectura e Industria (FNPT), Sindicato Argentino de Docentes Particulares (SADOP), Unión de Docentes Argentinos (UDA), Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN), Unión de Profesionales y Técnicos Agropecuarios de la República Argentina (UPTARA). Por el sector empresario envían sus representantes: Asociación de Bancos Privados y Públicos de la República Argentina (ABAPRA), Asociación de Bancos de Buenos Aires (ADEBA), Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Cámara de Comercio, Industria y Producción de la República Argentina (CACIPRA), Consejo Argentino de la Industria (CAI), Confederación Argentina de Instituciones Educativas Privadas (CAIEP), Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias (CAME), Confederación General Económica de la República Argentina (CGE), Confederación General de la Industria (CGI), Consejo Intercooperativo Agropecuario (CONINAGRO), Consejo Nacional de Institutos Técnicos Católicos (CONITEC), Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), Junta Coordinadora de Asociaciones de la Enseñanza Privada (COORDIEP), Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), Confederación de la Producción de la República Argentina (CP), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA), Federación de Institutos Agrotécnicos Privados (FEDIAP), Sociedad Rural Argentina (SRA), Unión Argentina de la Construcción (UAC), Unión Industrial Argentina (UIA).

En esta instancia multisectorial se han producido acuerdos diversos sobre el carácter y modalidad que está adoptando la reforma educativa. En particular se han producido dictámenes favorables y recomendaciones sobre el acuerdo marco que orienta la educación polimodal y sobre el acuerdo marco que orienta la formulación de los TTP (reforma de la educación técnico-profesional de nivel medio). En el año 1998 se ha trabajado y dictaminado sobre materiales de trabajo destinados a orientar políticas educativas en las áreas de educación de adultos, de formación profesional y de certificación de aprendizajes.

Durante el año 1996 el CONE-T ha creado nuevas instancias técnicas de consulta que se han denominado "foros", los cuales están integrados por representantes de entidades de sectores específicos. Así se han constituidos foros del sector agropecuario, del sector construcción, del sector industria y específicos de cada área del sector servicios. Más de trescientas entidades han participado en ellos.

En estos foros, los representantes de los sectores han producido informaciones y emitido sus opiniones técnicas respecto de los siguientes tópicos :

Cada foro sectorial ha desarrollado su tarea de estudio, discusión y dictamen en reuniones regionales que cubrían las diversas áreas geográficas del país. Las reuniones regionales tomaron diversas dinámicas derivando en talleres, paneles, integración con el sistema educativo, etc. Se destaca que en el caso de los foros de industria se solicitó especial colaboración de las entidades que nuclean a la pequeña y mediana empresa para relevar sus requerimientos en términos de competencias y formación técnico-profesional requerida a sus trabajadores, llegándose a solventar estudios especiales sobre las necesidades de formación que presentan en materia de recursos humanos este sector empresario.

Se prevé que en la fase de implementación de los TTP en los sistemas provinciales de educación se constituirán formas ad hoc de relación entre los representantes del sistema educativo y del productivo. Por ahora estas instancias están pensadas en términos de proyectos institucionales de las escuelas que desarrollen TTP como proyecto pedagógico especial.

Asimismo se prevé que esta instancia multisectorial quede habilitada para tomar la iniciativa o recibir propuestas de creación de nuevos trayectos técnicos profesionales. Tal propuesta, debidamente fundamentada, podrá ser elevada al Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET) para su estudio y desarrollo.

El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en la Argentina está promoviendo una nueva forma de relación formación profesional/trabajo a través de la conformación de consejos regionales integrados por actores sociales. Estos consejos regionales están desarrollándose en tres provincias del país.

4. Espacios de concertación y consulta del sistema educativo

En la elaboración de los perfiles profesionales que orientan la formulación y futura actualización de los TTP se han instituido múltiples mecanismos y circuitos de consulta organizados por el Ministerio de Cultura y Educación y que cuentan con la participación activa de representantes de la comunidad educativa y productiva. Una de ellos es el CONE-T como instancia de representación nacional de los sectores de la producción y el trabajo. A este organismo nos hemos referido en el apartado anterior.

Otras instancias de consulta sectorial tienen un carácter más ad hoc y sus convocatorias responden a motivos de consulta específicos. Ejemplos de estas instancias los constituyen los foros y reuniones con paneles de especialistas enviados por instituciones diversas. Estas instancias, sin pretender arrogarse ninguna representación sectorial, constituyen la forma de dar voz y oído a los expertos y obtener de ellos dictámenes que contribuyen a reformulaciones y precisiones técnicas en cada trayecto técnico profesional.

En el sistema educativo se han instituido mecanismos similares de consulta y participación. En este sistema se diseñaron dos circuitos de consulta: el técnico y el federal.

En el circuito técnico son consultados expertos educativos o instituciones de reconocida trayectoria en el tema que se quiera considerar. Para ello se convocan y organizan reuniones de consulta a nivel regional en las que participan estos expertos en educación (docentes, curriculistas, técnicos) debatiendo y dictaminando sobre diversos temas o documentos propuestos por los diseñadores de cada TTP.

En el circuito federal son consultados los decisores de las políticas educativas provinciales y del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Estas consultas son convocadas regionalmente como forma de que en la unificación de criterios se considere, además de la perspectiva provincial, la regional.

5. La participación de los actores y la reingeniería institucional de las escuelas

La transformación educativa que está en curso a nivel de enseñanza técnico-profesional en la Argentina centró su estrategia de implementación en la incorporación de los actores a nivel nacional y regional en la fase de diseño de los perfiles y bases curriculares, y en el involucramiento de actores locales en la fase de desarrollo de proyectos institucionales y en la gestión de los mismos.

Los actores involucrados en la fase de implementación son protagonistas directos de la formación y de los resultados de la misma. Se trata de docentes y directivos de las escuelas o establecimientos educativos, de representantes del mundo de la producción y del trabajo que surgen de las características socioeconómicas del contexto donde está localizada la escuela y de aquellos gestores de políticas sociales que actúan en la zona.

La participación de estos actores tiene como objetivo garantizar la transferencia técnica y metodológica necesaria a nivel jurisdiccional e institucional de manera de facilitar los procesos de implementación de las nuevas ofertas de formación técnico-profesional.

Las líneas de acción sobre las cuales se está actuando son dos que se combinan entre sí6:

a) Proyectos Institucionales de Transformación Educativa (PITE)

Los objetivos del desarrollo de este tipo de proyecto son:

b) Sistemas Locales de Ofertas y Servicios Educativos (SILOSE)

Los objetivos del desarrollo de este tipo de sistemas son:

Pasemos a describir sus características.

5.1. Proyectos institucionales de transformación educativa

Los PITEs tienen como meta constituir a las escuelas que participan del proyecto en un ámbito privilegiado desde donde pensar la reconfiguración del sistema educativo.

La transformación educativa no se realiza sólo a partir de las directivas nacionales o provinciales sino cuando la escuela alcanza a formular un proyecto institucional pedagógico inserto en su contexto local. El proceso de transformación educativa asume que la unidad para la transformación es la escuela y trabaja sobre su capacidad institucional para formular un proyecto educativo sustentable, diversificado, de calidad, para el contexto local donde está inserta.

En una primera fase se está trabajando sobre una meta de cien escuelas integradas al programa PITE con el fin de obtener los siguientes insumos:

Los PITEs utilizan como metodología:

5.2. Sistemas locales de ofertas y servicios educativos

Los SILOSE se plantean la reconfiguración del sistema local de ofertas de enseñanza técnico-profesional de un departamento, localidad y alrededores. Se trata de un proyecto de gestión compartida que involucra instituciones de nivel nacional, provincial y local en las que participan actores sociales, instituciones gestoras de políticas públicas en materia de educación, formación profesional y empleo e instituciones privadas de enseñanza técnico-profesional de la zona o localidad. Estos sistemas implican una experiencia de implementación anticipada de la escolaridad de nivel medio superior (polimodal) y de la formación técnico-profesional de nivel medio (TTP). Esta forma de implementación propone una profunda transformación de las instituciones sociales y del sistema educativo. La finalidad de este tipo de proyectos es proporcionar criterios y recomendaciones para la implementación a escala nacional de las nuevas ofertas de educación post-obligatoria y de formación profesional, así como criterios para las transformaciones estructurales que éstas requieran y que contribuyan a la reconfiguración del sistema educativo. Otra de sus funciones es la de ofrecer un campo de validación a diversas metodologías ad hoc creadas, como por ejemplo la utilizada en la definición del mapa de oferta.

La experiencia reviste las siguientes características:

La construcción del mapa de oferta debe tener en cuenta que en el futuro las instituciones desarrollen en conjunto proyectos educativos compartidos con otras organizaciones educativas de la zona. Estos proyectos pueden ser compartidos en virtud de:

La definición del mapa de oferta, que es una de las herramientas fundamentales en este proceso, combina la actuación de diferentes lógicas: la proveniente de los diferentes niveles decisorios del sistema educativo y la proveniente de las necesidades productivas y comunitarias que plantean los actores desde un contexto local.

Este modelo pretende, por una parte, desarrollar la capacidad en los diferentes niveles del sistema educativo para conectarse con los actores sociales que actúan en los sistemas socioeconómicos locales y, por la otra, fortalecer a los actores que actúan en los contextos locales para que los mismos sean capaces de formular demandas de formación técnico-profesional pertinentes y viables para ser desarrolladas desde el sistema educativo.

Este modelo supone la creación en los actores de la capacidad de asumir la gestión de intereses colectivos en materia de formación de recursos humanos y ciudadanos, especificando para el contexto local la definición y planificación de la oferta educativa.

Este modelo refuerza particularmente al tercer nivel institucional, el de los establecimientos educativos, a los que les plantea un nuevo rol: ser protagonistas y promotores de la definición de su oferta educativa a nivel local. En este modelo, el contexto local representa una estructura demandante que obliga a las instituciones escolares y a los niveles del sistema educativo a planificar su oferta de educación general y de formación técnico-profesional referenciada a actores y situaciones socioeconómicas concretas.

En este sentido, el modelo SILOSE pone en práctica los siguientes criterios: democratizar de las decisiones, garantizar perspectivas locales en las definiciones, poner en las instituciones el eje de la reforma educativa, garantizar la diversidad, la calidad y la sustentabilidad de la oferta.

La democratización de las decisiones se inscribe en el proceso de participación y consenso de los niveles institucionales con los actores que requiere el modelo SILOSE. Se trata de generar procesos de convocatoria amplios de manera no de confrontar lógicas sino de trazar objetivos comunes alrededor de una propuesta formativa. Este es un espacio de revalorización de los actores (de los trabajadores, de los empresarios locales, de los responsables de políticas sociales públicas y de los docentes y directivos).

El criterio de democratización se vincula estrechamente con el del contexto local como referencia para relevar las necesidades e intereses locales en materia de formación de los recursos humanos.

La institución educativa se comporta como eje de la reforma. En este sentido, este criterio es diferente del de poner al “aula” como unidad de la reforma, o a la relación docente-alumno. Es el proyecto institucional el que será capaz de generar las innovaciones educativas que requiere la reforma. En el modelo SILOSE, el proyecto institucional es la unidad mínima de referencia. El proyecto institucional debe privilegiar tres dimensiones: la relación comunidad educativa y comunidad social y productiva, la relación pedagógico-didáctica y la organizacional-administrativa.

Otro criterio que se tiene en cuenta en las definiciones es el de la gradualidad. La idea es que la implementación de nuevas ofertas educativas debe contemplar formas de desarrollo gradual para ir testeando su pertinencia y congruencia con las demandas locales. Esta gradualidad deberá aplicarse a los niveles de calificación que son necesarios abarcar con las formaciones, al tipo de modalidades con las que las mismas pueden ser implantadas, el tipo de público al que se le dará cobertura, etc.

El SILOSE se basa en el criterio de ofrecer una cierta diversidad educativa para brindar similares oportunidades de acceso a la formación de las personas. Esta diversidad debe contemplar desde las orientaciones propuestas para el polimodal hasta la oferta de formaciones técnico-profesionales de nivel medio (tecnicatura, itinerarios o módulos) y/o ofertas de formación profesional de diferentes niveles de calificación. La diversidad es un criterio que pretende atender a la equidad.

El SILOSE se basa en criterios de calidad asumiendo que para promover igualdad de saberes se debe partir, entre otras cosas, de igualdad de equipamientos, de infraestructura y de capacitación docente.

Los proyectos educativos que presenten las instituciones educativas que integran el SILOSE deben ser complementarios y por lo tanto ofrecerse como una alternativa sostenida en el tiempo y en la racionalidad del uso de los recursos por la comunidad que la impulsa.

La reforma de la educación técnico-profesional necesita crear mecanismos de participación permanente de los actores. Es en esta participación que se producirá una combinación de esfuerzos positivos para el desarrollo de la capacidad humana del trabajo y de la creación y recreación de la tecnología. En esta participación no estamos sugiriendo que el aporte en términos de innovación o de dinamismo siempre tenga que provenir de los actores de la producción y del trabajo. En muchos casos, la visión innovadora podrá ser aportada desde la escuela como lugar de frontera del conocimiento o desde la universidad local integrada a un proyecto de la comunidad, o desde otros agentes sociales, organizaciones no gubernamentales, etc. La propuesta de los PITES y los SILOSE es, precisamente, sumar esas fuerzas y potenciarlas en sus demandas hacia la comunidad.

6. El protagonismo de los actores y el requerimiento de acuerdos sectoriales

La formación técnico-profesional no es un tema “neutro” para los empresarios y para los trabajadores sino que es un terreno donde se expresa claramente el conflicto de intereses. Los empresarios ven en la formación técnico-profesional una estrategia para aumentar su competitividad, es decir, para dotar a sus empresas de trabajadores capaces de aumentar la productividad, la calidad y la flexibilidad de uso de los recursos. Para los trabajadores, la formación profesional se constituye en una forma de crecimiento de su autonomía, de su responsabilidad y de su calificación y, por lo tanto, una mejora en sus oportunidades de negociar salario y mejores condiciones de trabajo y de vida. La formación técnico-profesional basada en competencias laborales u ocupacionales crea un referencial muy fuerte para la negociación en el campo del empleo y de los términos de contratación. Es por ello que lograr acuerdos sectoriales en este campo —y a propuesta de los principales actores sectoriales— es sumamente significativo. En estos acuerdos, el Estado adquiere una figura nueva. No es ya la de un mediador de intereses contrapuestos, ni pretende compensar la debilidad de algunos de los actores. Representa el interés de la sociedad en tener formaciones eficientes, estratégicas, equitativas, que contribuyan a reforzar la condición ciudadana de los que deseen adquirirla y de garantizar que las mismas puedan tener un acceso universal.

El Estado representa en estos acuerdos un rol muy diferente, y ésta es una característica que debe ser preservada en el desarrollo de los mismos. Es decir, se debe evitar que en estos acuerdos sectoriales el Estado reemplace la voluntad o el dinamismo de las partes. Se trata de un tripartismo de sentido diferente del que se sostenía dentro del tipo de relaciones que se establecían en el marco del acuerdo fordista. Se debe promover el protagonismo de las partes que es lo que garantiza, en definitiva, la conformación de un sistema sólido de formación técnico-profesional.

La firma de este tipo de convenios involucra en la actualidad en la Argentina a los actores de los siguientes sectores: construcción, gráfico, aeronáutico, edificios de renta, petróleo (en diseño), comercio (en estudio), turismo (en estudio), automotriz (en estudio) y metalúrgico (en estudio).

Estos convenios sectoriales representan un avance significativo en la concepción misma de la formación técnico-profesional, ya que son los actores directos los que se proponen organizar y reconocer oportunidades y alternativas de aprendizaje continuo en ámbitos escolares y no escolares. Es un estadio de reconocimiento de nuevas calificaciones y nuevas estrategias de la educación técnico-profesional donde la formación es pensada desde el empleo, la productividad y la inclusión ciudadana del educando.

Estos convenios tienden a desarrollar estrategias formativas para perfiles amplios, de complejidad diversa, donde se prevé tanto la recuperación y la puesta a punto de capacidades básicas, como la transferibilidad y aprovechamiento de las competencias adquiridas en un ámbito para otras áreas ocupacionales.

La existencia de convenios apunta, también, a avanzar en los procesos de reconocimiento de las certificaciones y de los títulos técnico-profesionales a partir del establecimiento de normas sectoriales de referencia para los desempeños esperados y las competencias que ellos requieren.

Las características de las partes firmantes es que tienen una larga tradición en realizar acciones en formación profesional y que generosamente ceden sus diseños en aras de realizar una tarea conjunta.

Los convenios no apuntan a atender demandas sectoriales sino que éstas serán contextualizadas alrededor de las demandas sociales y laborales regionales y locales. Es decir, es una perspectiva sectorial que se contextualiza territorialmente en definiciones regionales y locales que pueden incidir tanto en la definición del perfil como en la selección que se haga institucionalmente para promover una u otra formación de acuerdo a las necesidades e intereses de los mercados laborales y socioeconómicos de la región.

Los objetivos de los convenios celebrados hasta el momento pueden ser sintetizados de la siguiente manera:

7. Formación técnico-profesional y certificación de aprendizajes7

Durante 1998 se comenzaron a producir los primeros documentos tendientes a definir un sistema único de certificación de aprendizajes para la formación técnico-profesional y su articulación y correspondencia con los otros niveles del sistema educativo.

Se entiende por certificación a aquella operación por la cual se le reconoce formalmente a una persona que ha desarrollado un determinado nivel de conocimientos, saberes y/o competencias en áreas relevantes de la producción material y social o del conocimiento. Las certificaciones pueden asumir denominaciones diversas como: título, diploma, calificación o certificado.

Los principios que orientaron el debate acerca de la definición de un sistema único de certificación de aprendizajes fueron los siguientes:

Este sistema propone una adhesión voluntaria. Las provincias, centros educativos o instituciones que adhieran, obtendrán un reconocimiento federal de los aprendizajes que organicen a través de certificaciones con validez y legitimidad en todo el territorio nacional.

La actual propuesta en debate es que el sistema federal de certificación de aprendizajes para la formación técnico-profesional se apoye en cuatro pilares:

El objetivo es establecer un ámbito de certificación único para la formación técnico-profesional que abarque tanto las titulaciones técnicas como las calificaciones profesionales. Estas certificaciones se articularán con otras de la educación general, y están en estudio las que tendrán el régimen especial de educación de adultos y los aprendizajes que se producen en el mundo del trabajo.

El organismo que establecerá los procedimientos para la certificación de aprendizajes será el Consejo Federal de Cultura y Educación, con asesoramiento del Consejo Nacional Educación-Trabajo.

El Consejo Federal de Cultura y Educación ya ha establecido acuerdos sobre los trayectos técnicos profesionales en donde se establecen los parámetros para la organización de los aprendizajes que conducen a las titulaciones técnicas9. En diciembre de 1998 dictaminó favorablemente sobre los documentos base que presentan los perfiles, las áreas de competencias y las bases curriculares de un grupo inicial de TTP que abarcan diez áreas ocupacionales diferenciadas. La propuesta es que diez de estos trayectos técnicos correspondan a títulos técnicos de nivel III y uno a título técnico de nivel IV. La titulación técnica de nivel IV es una propuesta para desarrollar trayectos formativos que tiendan a profundizar, a complejizar y a especificar la formación técnica obtenida en el nivel III.

Caracterización de las titulaciones técnicas:

Las titulaciones técnicas, a diferencia de las calificaciones profesionales que suponen una formación para ocupaciones específicas, ofrecen una formación que permite al egresado tener una trayectoria laboral por áreas ocupacionales amplias.

Las titulaciones técnicas de nivel III certifican el desarrollo de conocimientos y saberes propios de un área ocupacional amplia y compleja que prepara a una persona para desempeñarse de modo competente en un amplio rango de actividades. El técnico de nivel III enfrenta problemas cuya resolución implica el conocimiento de los principios científico-tecnológicos y/o gerenciales básicos más importantes involucrados en su área. Resuelve situaciones complejas formulando planes y tomando decisiones a partir de un rango amplio y variado de alternativas, dentro de marcos estratégicos ya definidos. Es responsable por la calidad de la organización y los resultados de su propio trabajo, y es capaz de planificar y organizar su propio aprendizaje. Puede desempeñar roles de liderazgo y conducción de grupos y asumir responsabilidades sobre la organización y los resultados del trabajo de otros.

Las titulaciones técnicas de nivel IV certifican el desarrollo de conocimientos y saberes propios de un área ocupacional amplia y compleja que preparan a una persona para desempeñarse de un modo competente en un amplio rango de actividades. El técnico de nivel IV enfrenta problemas cuya resolución implica el conocimiento de los principios científico-tecnológicos y/o gerenciales básicos más importantes involucrados en su área, demostrando un amplio dominio en algunas áreas específicas en las que define su especialización. Analiza y resuelve situaciones complejas formulando planes y tomando decisiones a partir de un rango amplio y variado de alternativas, y es capaz de planificar y organizar su propio aprendizaje. Puede desempeñar roles de liderazgo y conducción de grupos, y asumir responsabilidades sobre el mejoramiento de la calidad de la organización y los resultados de los trabajos de otros.

Caracterización de las calificaciones profesionales:

Se ha propuesto al Consejo Federal de Cultura y Educación avanzar en acuerdos sobre las calificaciones profesionales de manera de establecer:

Actualmente, se está avanzando en propuestas de acuerdos que permitan establecer condiciones de articulación entre la educación general y la formación técnico-profesional para aquellas personas que no han concluido la formación general básica o no están cursando la educación polimodal dentro del régimen regular.

Las calificaciones profesionales son certificaciones a través de las cuales se reconoce que una persona ha desarrollado aprendizajes que le permiten desarrollarse de modo competente en ocupaciones específicas.

Las calificaciones se organizarán alrededor de familias profesionales que agrupen ocupaciones relacionadas, de modo tal que se facilite la articulación entre las mismas y se permita la organización de trayectorias formativas flexibles y de diferente complejidad.

Deberán preverse las articulaciones entre las distintas calificaciones con las titulaciones técnicas y con las certificaciones del ámbito de la educación general.

Caracterización de la calificación profesional de nivel I:

Certifica el aprendizaje de conocimientos y saberes operativos básicos que se movilizan en ocupaciones determinadas, y que permiten a una persona desempeñarse de modo competente en un rango reducido de actividades en las que se aplican soluciones estándares a problemas que emergen de situaciones predefinidas.

Caracterización de la calificación profesional de nivel II:

Certifica el dominio de conocimientos y saberes operativos que se movilizan en ocupaciones determinadas, y que permiten a una persona desempeñarse de modo competente en un rango moderado de actividades, seleccionando con solvencia los procedimientos apropiados para la resolución de problemas de rutinas preestablecidas. Esta certificación supone asumir un grado importante de responsabilidad sobre los resultados del propio trabajo.

Caracterización de la calificación profesional de nivel III:

Certifica el aprendizaje de conocimientos teóricos relevantes y el dominio de saberes operativos que se movilizan en ocupaciones determinadas, y que permiten a una persona desempeñarse de modo competente en un rango amplio de actividades que involucran la identificación y selección de soluciones posibles entre una variedad de alternativas para resolver problemas poco estructurados, cuyo análisis requiere del discernimiento profesional. Quienes obtienen esta certificación deberán ser capaces de asumir la responsabilidad sobre los resultados del propio trabajo y sobre la gestión del propio aprendizaje, así como asumir roles de liderazgo y responsabilidad sobre la organización y los resultados del trabajo de los otros.

Caracterización de la calificación profesional de nivel IV:

Certifica el dominio de conocimientos teóricos especializados y de saberes operativos que se movilizan en ocupaciones determinadas y que permiten a una persona desempeñarse de modo competente en un rango amplio de actividades. Estas actividades suelen involucrar la identificación, modificación y/o desarrollo de procedimientos apropiados para la resolución de problemas complejos con grados relevantes de incertidumbre, cuyo análisis requiere de la búsqueda y utilización de herramientas conceptuales especializadas para elaborar planes y decisiones. Quienes obtienen esta certificación deben ser capaces de asumir la responsabilidad sobre los resultados de su propio trabajo y sobre la gestión de aprendizaje, así como asumir roles de liderazgo y responsabilidad sobre el mejoramiento de la organización y de los resultados del trabajo de otros.

ANEXO

Trayectos técnico profesionales

Producción agropecuaria
Coordinadora: Lic. Beatriz Uralde

1. Los desafíos del sector

Los profundos cambios que tienen lugar en el agro argentino plantean al sector la necesidad de incrementar su productividad, adaptarse al cambio tecnológico, lograr mayor eficiencia en la gestión de la explotación e implementar estrategias asociativas que permitan la generación de economías de escala. El incremento de la rentabilidad requiere agregar valor, integrando etapas de procesamiento o elaboración y de comercialización de los productos primarios, permitiendo participar con éxito en los mercados de consumo intermedio y final.

Estas transformaciones requieren una creciente profesionalización, tanto en el manejo tecnológico de los procesos productivos como en la gestión de las explotaciones.

Considerando este escenario se ha diseñado el trayecto técnico profesional en producción agropecuaria.

2. Perfil profesional

El técnico en producción agropecuaria deberá estar capacitado para realizar las operaciones o labores de las distintas fases de los procesos de producción vegetal y de producción animal con criterios de rentabilidad y sustentabilidad; realizar el mantenimiento primario y manejo de las instalaciones, máquinas, equipos y herramientas de la explotación agropecuaria; organizar y gestionar una explotación familiar o empresarial pequeña o mediana, en función de sus objetivos y recursos disponibles.

El técnico debe poseer un dominio de saberes técnicos, prácticos y sociales complejos que exigen un acercamiento metodológico de trabajo y una reflexión sistemática sobre la lógica de los procesos productivos básicos que se desarrollan en una explotación agropecuaria, en proyectos concretos de producción.

3. Área ocupacional y ámbitos de desempeño

El área ocupacional más importante para los técnicos en producción agropecuaria es la explotación agropecuaria. En la misma, podrá desempeñar distintas actividades o funciones relativas al manejo gerencial y de línea y al trabajo calificado, ya sea como productor (por cuenta propia o asociado a otros productores) o como personal contratado. El dominio de la producción agropecuaria en el espacio de la explotación permite al técnico actuar en otros ámbitos, como el de las empresas agroindustriales, agrocomerciales y de servicios para la producción y en agencias gubernamentales y no gubernamentales de desarrollo que ejecutan acciones con productores agropecuarios; en estas últimas, el técnico podrá realizar actividades de asistencia a productores en aspectos técnicos y organizativos de la producción.

4. Áreas de competencia

Las cuatro grandes áreas de competencia, a las que se suman las transversales, definen el perfil profesional del técnico en producción agropecuaria y permiten diseñar un trayecto técnico profesional que garantice una formación común y básica con validez nacional.

El perfil del técnico en producción agropecuaria incluye también competencias relacionadas con el modo de hacer y concebir el trabajo, tales como: entender la técnica, sus fundamentos científicos y las condiciones en que puede ser aplicada; observar y analizar situaciones interpretando sus dimensiones económicas, políticas y culturales; comunicarse, atendiendo el “lugar social” y los intereses del que habla; construir redes de contacto entre los diversos actores; buscar, seleccionar y analizar informaciones; respetar y rescatar la cultura local y rural; participar en grupos y adaptarse a las nuevas situaciones; asumir con responsabilidad social el desempeño de sus actividades.

5. Organización curricular

La formación del técnico en producción agropecuaria

La propuesta formativa se desarrolla a través de módulos, cada uno de los cuales garantiza la adquisición de capacidades específicas. Los módulos se agrupan en las siguientes áreas: producción vegetal; producción animal; máquinas, equipos, implementos e instalaciones agropecuarias; industrialización en pequeña escala de productos alimenticios y organización y gestión de pequeñas y medianas explotaciones agropecuarias.

El TTP tiene una duración mínima de 1600 horas y una máxima de 1650, que se podrán cursar en tres años. La estructura modular está conformada por un mínimo de diez módulos, cinco de los cuales son comunes a todas las escuelas, en tanto que los cinco restantes se referirán a producciones particulares o de industrialización por los que opte la escuela, en función del contexto en que está inserta. Los cinco módulos comunes son: producción de hortalizas; producción de plantas en vivero; organización y gestión de explotaciones agropecuarias; máquinas, equipos e implementos agropecuarios, e instalaciones agropecuarias. De esta forma, la estructura propuesta es flexible, propiciando una formación con validez nacional que al mismo tiempo se sustente en procesos socioproductivos concretos.

Los alumnos que completen el trayecto y hayan finalizado la educación polimodal obtendrán el título de técnico en producción agropecuaria. Asimismo, algunas instituciones podrán ofertar itinerarios formativos de frutihorticultura; ganadería bovina y ganadería porcina. Los alumnos que los cursen obtendrán su correspondiente certificación.

Construcciones
Coordinador: Arq. Fernando Paoletti

1. El perfil profesional del técnico en construcciones

El técnico en construcciones estará capacitado, de acuerdo a las actividades que se desarrollan en el perfil profesional, para interpretar anteproyectos, elaborar documentaciones técnicas, actualizar informaciones gráficas y/o escritas; controlar la ejecución de un proceso constructivo, gestionar y administrar el proceso constructivo, comunicar a terceros acontecimientos antes, durante y después de la ejecución del proceso constructivo; y asesorar técnicamente a terceros para la comercialización de productos, bajo supervisión del responsable que corresponda y/o formado parte de un equipo de trabajo.

2. El escenario laboral

Se desempeña en los ámbitos de producción: oficinas técnicas, obras de construcción edilicias, empresas de productos o servicios relacionados con el ámbito de la construcción actuando en relación de dependencia o en forma independiente en las áreas ocupacionales de planificación, control, administración y comercialización en la industria de la construcción. Actúa interdisciplinariamente con expertos en otras áreas, eventualmente involucrados en su actividad (equipamiento e instalaciones electromecánicas, otras especialidades de la construcción, mecánica, producción agropecuaria, informática, etc.).

3. El área ocupacional

Para el análisis del proceso constructivo se adoptó la noción de proyecto. Esta noción puede ser aplicada a todos los tipos de obras y remite en todos los casos a la comprensión sistémica de cualquier proceso de construcción. De esta visión del proceso constructivo se pueden determinar tres fases o áreas que son capaces de reflejar el área ocupacional en su conjunto: 1. Planificación y documentación de procesos constructivos, responsabilizándose de la interpretación de anteproyectos, de la elaboración de documentaciones técnicas y la actualización de informaciones gráficas y/o escritas; 2. Gestión y administración de procesos constructivos, responsabilizándose del control, de la gestión de la ejecución, de la administración de la ejecución y de la comunicación a terceros del avance de los procesos constructivos; y 3. Comercialización de productos y/o procesos constructivos, responsabilizándose del asesoramiento técnico a terceros de productos o procesos constructivos.

4. Las áreas de competencia

a. Planificar y documentar productos y/o procesos constructivos interpretando la idea contenida en los anteproyectos elaborados por terceros, elaborando la documentación técnica gráfica y escrita de dicho anteproyecto, actualizando las informaciones gráficas y escritas de manera de mantener la documentación de acuerdo al desarrollo de los acontecimientos que vayan surgiendo en la obra.

b. Gestionar y administrar procesos constructivos controlando la ejecución de los procesos constructivos que hayan sido planificados por terceros, de manera tal de procurar el cumplimiento de los parámetros en cuanto a los criterios de calidad que se han enmarcado en la documentación técnica; gestionando y administrando los recursos de materiales, máquinas, equipos y herramientas que se han de emplear en el proceso constructivo, como así también en el del recurso humano, de manera tal de producir los menores desvíos en lo que se refiere a tiempos y costos; y comunicando a terceros responsables de la planificación y de la ejecución sobre los acontecimientos en el avance de obra, y a los ejecutores de las tareas como interlocutor válido de las indicaciones surgidas de la dirección de obra, de manera simple, sencilla y eficaz.

c. Comercializar productos y/o procesos constructivos, asesorando técnicamente sobre productos o procesos constructivos a terceros ajenos a la industria de la construcción como parte de un equipo de ventas de productos específicos o bien participar en las decisiones de selección de productos en el proceso de planeamiento, formando parte de un equipo de trabajo.

5. La estructura curricular

La formación del técnico se organiza sobre la base de la educación polimodal y se articula con su estructura curricular. A través de ella, los estudiantes podrán desarrollar y especificar el núcleo de competencias fundamentales de la educación polimodal en relación con las exigencias propias de su área profesional. Las competencias fundamentales de razonar y comunicarse; de adquirir, integrar y aplicar conocimientos provenientes de diversas disciplinas y campos del saber; de trabajar y estudiar eficientemente demostrando responsabilidad y compromiso con valores personales, sociales y cívicos, se especificarán y desarrollarán en el proceso de formación de competencias profesionales propias del perfil del técnico en construcciones. El conjunto de la formación específica del trayecto técnico profesional implica una carga horaria total de 1200 horas reloj, organizada en módulos de diferente complejidad y duración. Estos módulos pueden articularse con la educación polimodal de acuerdo con los criterios establecidos federal y provincialmente y en el marco de los proyectos institucionales de cada establecimiento. La estructura curricular del trayecto técnico profesional en construcciones se organiza en tres áreas modulares según la noción proyecto: construcción/mantenimiento, idea/diseño, comercialización; y en tres áreas modulares según los rubros constructivos que definen al objeto edilicio: obra gruesa, obra fina e instalaciones. Estas áreas modulares en sí mismas se constituyen a la vez en ofertas de itinerarios formativos.

6. Las áreas modulares

Área modular: Construcción/mantenimiento

En esta área se desarrollan capacidades profesionales referidas a: la verificación de la calidad técnica y estética de los objetos de la obra gruesa, la fina y las instalaciones; la aplicación de criterios tendientes a la seguridad de los sujetos intervinientes en el proceso constructivo; la aplicación de procesos correctivos sobre productos y/o procesos constructivos que no alcancen las especificaciones técnicas y estéticas requeridas; y la comunicación a terceros sobre acontecimientos producidos en el avance de la ejecución de los trabajos de la obra edilicia.

Área modular: Idea/diseño

En esta área se desarrollan capacidades profesionales referidas a: el relevamiento de datos técnicos; el relevamiento de datos físicos del entorno; la verificación de dimensiones de objetos; el análisis e interpretación de anteproyectos elaborados por terceros; la graficación del contenido de un anteproyecto; la elaboración de un pliego de especificaciones técnicas; la planificación de soluciones constructivas computando y presupuestando recursos humanos e insumos; la gestión de permisos y/o habilitaciones técnicas; y la actualización de la documentación.

Área modular: Comercialización

En esta área se desarrollan capacidades profesionales referidas a: la asistencia en el área de comercialización; la intervención en el proceso de selección, adquisición, asesoramiento y/o comercialización; y la registración y comunicación a terceros involucrados en el proceso comercial.

Área modular: Obra gruesa

En esta área se desarrollan capacidades profesionales referidas a: la verificación de la calidad técnica y estética de los objetos de la obra gruesa; la aplicación de procesos correctivos sobre productos y/o procesos constructivos de la obra gruesa que no alcancen las especificaciones técnicas y estéticas requeridas; la comunicación a terceros sobre acontecimientos producidos en el avance de la ejecución de los trabajos de la obra gruesa; el relevamiento de datos técnicos específicos; el análisis e interpretación de anteproyectos elaborados por terceros; la graficación del contenido de un anteproyecto; a la elaboración de un pliego de especificaciones técnicas de obra gruesa; la planificación de soluciones constructivas de la obra gruesa, computando y presupuestando recursos humanos e insumos necesarios para su concreción; la gestión de permisos y/o habilitaciones técnicas; la actualización de la documentación técnica antes y durante el proceso de construcción; la asistencia en el área de comercialización; la intervención en el proceso de selección, adquisición, asesoramiento y/o comercialización; y la registración y comunicación a terceros involucrados en el proceso comercial de productos y/o procesos constructivos de la obra gruesa.

Área modular: Obra fina

En esta área se desarrollan capacidades profesionales referidas a: la verificación de la calidad técnica y estética de los objetos de la obra fina; la aplicación de procesos correctivos sobre productos y/o procesos constructivos de la obra fina que no alcancen las especificaciones técnicas y estéticas requeridas; la comunicación a terceros sobre acontecimientos producidos en el avance de la ejecución de los trabajos de la obra fina; el relevamiento de datos técnicos específicos; el análisis e interpretación de anteproyectos elaborados por terceros; la graficación del contenido de un anteproyecto; la elaboración de un pliego de especificaciones técnicas de obra fina; la planificación de soluciones constructivas de la obra fina, computando y presupuestando recursos humanos e insumos necesarios para su concreción; la gestión de permisos y/o habilitaciones técnicas; la actualización de la documentación técnica antes y durante el proceso de construcción; la asistencia en el área de comercialización; la intervención en el proceso de selección, adquisición, asesoramiento y/o comercialización; y la registración y comunicación a terceros involucrados en el proceso comercial de productos y/o procesos constructivos de la obra fina.

Área modular: Instalaciones

En esta área se desarrollan capacidades profesionales referidas a: la verificación de la calidad técnica y estética de los objetos de las instalaciones; la aplicación de procesos correctivos sobre productos y/o procesos constructivos de las instalaciones que no alcancen las especificaciones técnicas y estéticas requeridas; la comunicación a terceros sobre acontecimientos producidos en el avance de la ejecución de los trabajos de las instalaciones; el relevamiento de datos técnicos específicos; el análisis e interpretación de anteproyectos elaborados por terceros; la graficación del contenido de un anteproyecto; la elaboración de un pliego de especificaciones técnicas de instalaciones; la planificación de soluciones constructivas de las instalaciones, computando y presupuestando recursos humanos e insumos necesarios para su concreción; la gestión de permisos y/o habilitaciones técnicas; la actualización de la documentación técnica antes y durante el proceso de construcción; la asistencia en el área de comercialización; la intervención en el proceso de selección, adquisición, asesoramiento y/o comercialización; y la registración y comunicación a terceros involucrados en el proceso comercial de productos y/o procesos constructivos de las instalaciones.

Maestro mayor de obra
Coordinador: Arq. Fernando Paoletti

1. Los desafíos del sector

La incertidumbre acerca del camino que tomarán los cambios tecnológicos dentro de la industria de la construcción, y el ritmo de estos cambios, dificulta prever cuáles serán las demandas específicas del sector. Por otro lado, la demanda de aumento, de eficacia productiva exige, –según el concepto de la calidad total–, de cada uno de los actores que intervienen en las distintas fases del proceso de la construcción, la comprensión sistémica de una obra. Se prevé que la complejidad en la producción de edificios se incrementará haciendo necesaria una profundización y una permanente actualización de los conocimientos especializados. Esto demandará el desarrollo de capacidades que posibiliten el desempeño de mandos medios que actúen como interlocutores inteligentes en todas las fases del proyecto en las grandes obras, y de especialistas en cada rubro de la construcción. Estas situaciones demandan un perfil técnico flexible, con capacidad para actuar con cierto grado de autonomía en cada una de las distintas fases que constituyen un proyecto de construcción. Dicho perfil técnico deberá desarrollar capacidades tales que posibiliten la toma a su cargo de resolución de situaciones problemáticas de cualquier fase del proceso de la construcción o en algún rubro específico y en contextos sociales y regionales particulares. Pensamos que un perfil concebido con estas dos características básicas facilitará a los jóvenes tanto el acceso a su primer empleo como la movilidad laboral y la prosecución de su experiencia formativa, dentro de la permanente evolución en el campo de transformaciones tecnológicas del sector. Tal tipo de perfil requiere de la combinación de una formación general para la construcción y una formación específica, que se focalice en la especialidad edilicia, y que en este campo sea capaz de poder desarrollarse en los distintos contextos regionales y ámbitos de trabajos que se presentan en el país. El técnico en construcciones (TC) y el maestro mayor de obra (MMO) se encuentran vinculados, de modo que el perfil del TC esté contenido en el del MMO.

2. El perfil profesional del técnico del maestro mayor de obras

El maestro mayor de obras estará capacitado para: detectar y analizar las necesidades de un cliente y elaborar el programa de necesidades; elaborar soluciones constructivas, técnicas/estéticas, espaciales y económicas para un programa de necesidades determinado; evaluar y definir las soluciones técnico-constructivas más apropiadas; gestionar la planificación y documentación del proceso constructivo; dirigir, gestionar y administrar la ejecución de procesos constructivos y comunicar a terceros acontecimientos que surjan en el mismo; administrar procesos de compra y venta, y asesorar técnicamente sobre productos, servicios o procesos constructivos y prestar servicios de evaluación técnica. Todo esto de manera independiente o participando de un equipo de trabajo.

3. El escenario laboral

En referencia a las competencias señaladas, se desempeña en los ámbitos de producción: oficinas técnicas, obras de construcciones edilicias, empresas de productos o servicios relacionados con el ámbito de la construcción; actuando en relación de dependencia o en forma independiente en las áreas ocupacionales de: planificación, control, administración y comercialización en la industria de la construcción. Actúa interdisciplinariamente con expertos en otras áreas, eventualmente involucrados en su actividad (equipamiento e instalaciones electromecánicas, otras especialidades de construcciones, mecánica, producción agropecuaria, informática, etc.).

4. El área ocupacional

Para el análisis del proceso constructivo se adoptó la noción de proyecto, más específicamente en la evaluación de proyectos. El uso de la noción de proyecto permite que de las delimitaciones y recortes, necesarias dentro del amplio campo de la construcción en función de la constitución de los perfiles profesionales, no se constituyan fracturas que desdibujen la unidad del campo y los procesos de la construcción. Esta noción puede ser aplicada a todos los tipos de obras y remite en todos los casos a la comprensión sistémica de cualquier proceso de construcción, constituyendo en este sentido la base necesaria para incursionar en campos más específicos del sector. Dicho modelo diferencia distintas fases que abarcan el proceso completo, desde la identificación del problema y la fijación de objetivos hasta la evaluación de resultados en el mercado y en el uso. Este proceso incluye los conceptos de eficiencia, efectividad y eficacia implícitos en las nociones de seguridad, calidad total, impacto ambiental y relación costo/calidad. De esta visión del proceso constructivo se pueden determinar tres fases o áreas capaces de reflejar el área ocupacional en su conjunto (además de las responsabilidades propias del técnico en construcciones): 1. Planificación y documentación de procesos constructivos, responsabilizándose de analizar las necesidades de un cliente y elaborar el programa de necesidades, elaborar soluciones constructivas, técnicas y espaciales para un programa de necesidades determinado, evaluar y definir las soluciones técnico-constructivas, y gestionar la planificación y documentación del proceso constructivo; 2. Gestión y administración de procesos constructivos, responsabilizándose de dirigir la ejecución de los procesos constructivos; y 3. Comercialización de productos y/o procesos constructivos, responsabilizándose de administrar procesos de compras y ventas, asesorar técnicamente sobre productos, servicios o procesos constructivos en empresas o en forma independiente y prestar servicios de evaluación técnica a terceros.

5. Las áreas de competencia

a. Planificar y documentar productos y/o procesos constructivos, detectando y analizando las necesidades habitacionales de un cliente de manera tal de posibilitarle la elaboración del programa de necesidades acorde con las necesidades expresadas; elaborar soluciones constructivas, técnicas/estéticas, espaciales y económicas que satisfagan las expectativas del cliente, y que verifiquen las normas y códigos pertinentes, así como el impacto ambiental a producir; evaluar y definir las soluciones propuestas al cliente de acuerdo a sus necesidades, y gestionar la planificación y documentación del proceso constructivo.

b. Gestionar y administrar procesos constructivos, dirigiendo, gestionando y administrando la ejecución de los mismos en base a planificaciones y documentaciones preestablecidas, y comunicando a terceros los acontecimientos que puedieran surgir.

c. Comercializar productos y/o procesos constructivos, gestionando procesos de compra y venta de insumos materiales, máquinas, equipos y herramientas, asesorando técnicamente sobre productos, servicios o procesos constructivos a terceros, usuarios y/o clientes, y a empresas y/o estudios profesionales dedicados a la construcción, y prestando servicios de evaluación técnica a clientes y/o usuarios además de realizar tareas de representación técnica en empresas del sector.

6. La estructura curricular

La formación del MMO se organiza sobre la base de la educación polimodal y del trayecto técnico profesional del técnico en construcciones realizados previamente. A través de ella, los estudiantes podrán desarrollar y especificar el núcleo de competencias fundamentales de la educación polimodal y el trayecto técnico profesional del técnico en construcciones en relación con las exigencias propias de su área profesional. Las competencias fundamentales de razonar y comunicarse; de adquirir, integrar y aplicar conocimientos provenientes de diversas disciplinas y campos del saber; de trabajar y estudiar eficientemente, demostrando responsabilidad y compromiso con valores personales, sociales y cívicos se especificarán y desarrollarán en el proceso de formación de competencias profesionales propias del perfil del maestro mayor de obra. El conjunto de la formación específica del trayecto técnico profesional implica una carga horaria total de 1080 horas reloj, organizada en módulos de diferente complejidad y duración. Estos módulos se cursarán en un cuarto año de turno completo luego de haber cursado y aprobado la educación polimodal y el trayecto técnico profesional para el técnico en construcciones de acuerdo con los criterios establecidos federal y provincialmente, y en el marco de los proyectos institucionales de cada establecimiento. A través del cursado de los distintos módulos, los estudiantes desarrollarán una sólida base de conocimientos científicos y tecnológicos aplicados a la resolución de problemas del campo de la construcción. Se trabajarán contenidos específicos de planificación, gestión y administración, y comercialización de productos y procesos constructivos.

7. Las áreas modulares

Área modular: construcción/mantenimiento

En esta área se desarrollan capacidades profesionales, siendo las mismas referidas a planificar, dirigir, gestionar y administrar la ejecución de los trabajos, interpretando la noción de proyecto, aplicando las reglas del arte de la construcción y las normas de preservación del ambiente, calidad, seguridad e higiene propias de esa actividad, y evaluando productos y/o procesos constructivos.

Área modular: idea/diseño

En esta área se desarrollan capacidades profesionales referidas a la detección y relevamiento de las necesidades del cliente, de los aspectos físicos, técnicos, económicos, funcionales, sociales, históricos, culturales, estéticos y de impacto ambiental que posibiliten el armado de un programa de necesidades y la toma de decisión relativa a la elección de un proyecto determinado; a la elaboración de anteproyectos; al diseño de articulaciones espaciales y estéticas, a la solución de problemáticas estructurales; a la gestión de la elaboración de la documentación y pliegos técnicos; y a la evaluación de pertinencia de la solución propuesta con las necesidades reales del cliente.

Área modular: comercialización

En esta área se desarrollan capacidades profesionales para interpretar las necesidades comerciales de un cliente en relación con un producto o servicio; con el desarrollo de técnicas de ventas y estudio del mercado, aplicables a la comercialización de productos, servicios y/o procesos constructivos; y con la comunicación de criterios técnicos para facilitar la toma de decisiones a terceros.

Técnico en Electrónica
Coordinador: Ing. Gustavo Felipe Peltzer

1. Área ocupacional

El desarrollo de la tecnología electrónica en las últimas décadas se ha caracterizado por una fuerte penetración en los más diversos campos del quehacer humano y por la gran velocidad de cambio tecnológico que ha dado origen a generaciones electrónicas cada vez más sofisticadas y versátiles. Esta caracterización de la situación obliga a que el futuro técnico en electrónica desarrolle competencias para el desempeño de trabajos interdisciplinarios y la capacidad de llevar adelante cambios adaptativos ante el surgimiento de tecnologías electrónicas que se suceden cada vez con mayor frecuencia.

El técnico en electrónica es requerido en vastos campos del sector productivo y de servicios, por lo que deberá estar preparado para enfrentar situaciones de trabajo muy dispares. El TTP en electrónica sostenido a través del perfil definido para el técnico, de la caracterización de las áreas de competencias, de la definición de sus ámbitos de desempeño y áreas ocupacionales y de los lineamientos explicitados en las bases curriculares, permiten el desempeño del técnico en estos escenarios y el logro de los objetivos mencionados.

Está formado para desempeñarse en los ámbitos de electrónica industrial, instrumentación electrónica, telecomunicaciones, sistemas electrónicos para computación y electrónica para la mecánica, actuando en relación de dependencia o en forma independiente en las siguientes áreas ocupacionales: la industria electrónica, las distintas fases de los procesos productivos de otras industrias, las empresas de telecomunicaciones, las empresas de generación de energía eléctrica, las empresas ligadas a infraestructura urbana y edilicia.

2. Perfil del técnico en electrónica

El técnico en electrónica está capacitado, de acuerdo a las actividades que se desarrollan en el perfil profesional, para: montar e instalar, operar y mantener componentes, productos, equipos e instalaciones de electrónica analógica y/o digital; realizar proyectos, diseños y desarrollos de tecnología estándar; comercializar, seleccionar y asesorar en componentes, productos, equipos e instalaciones electrónicas; participar y/o generar emprendimientos en electrónica10.

3. Áreas de competencia

a. Proyectar componentes y productos electrónicos: Implica acciones que conjugan aspectos creativos con aspectos tecnológicos específicos, para la concepción final de un producto que no existe aún y que se desea desarrollar. Propone soluciones técnicas e ideas creativas no contempladas en el diseño realizado por otros, haciendo observar las limitaciones que se puedan derivar de un área muchas veces abstracta como la de diseño. Identifica el alcance y los límites de su participación en el proyecto y verifica la lógica recíproca entre el diseño y el proceso de producción.

b. Montar e instalar componentes, productos y equipos electrónicos: El técnico desarrolla en la ejecución de proyectos, actividades de montaje e instalación de componentes y/o equipos diseñados previamente —ya sean de electrónica industrial, telecomunicaciones, sistemas electrónicos para informática, instrumentación electrónica— o de montaje de productos electrónicos.

c. Operar y mantener componentes, productos y equipos electrónicos: El técnico en electrónica opera equipos electrónicos y lleva a cabo programas implementados de mantenimiento predictivo, funcional operativo y correctivo, tanto por especificaciones proyectadas como por necesidades de reformas funcionales y estructurales.

d. Comercializar, seleccionar y asesorar en componentes, productos, equipos e instalaciones electrónicas: El técnico está capacitado para desempeñarse en procesos de compra, venta, selección y asesoramiento de componentes, equipos e instalaciones electrónicos. Sus competencias le permiten establecer las características técnicas de la compra, interpretar los objetivos y funciones de los equipos, instalaciones y componentes electrónicos a abastecer/suministrar.

e. Generar y/o participar de emprendimientos: El técnico está en condiciones de actuar individualmente o en equipo en la generación, concreción y gestión de emprendimientos en el ámbito de la industria electrónica y la producción de bienes y servicios vinculados a sus competencias específicas. Para ello dispone de las herramientas básicas para: identificar el proyecto, evaluar su factibilidad técnica y económica, implementar y gestionar el emprendimiento, y para requerir el asesoramiento y/o asistencia técnica de profesionales de otras disciplinas.

4. Organización curricular

La formación del técnico en electrónica

El trayecto técnico profesional en electrónica se estructura/organiza curricularmente mediante áreas modulares. Las mismas permiten el abordaje de las problemáticas definidas en las áreas de competencia del técnico, para lo cual en la formación la persona debe desarrollar capacidades de interpretación, análisis, síntesis, modelización, selección, integración, gestión, valoración, y toma de decisiones, consideradas como básicas para el técnico. El criterio de agrupamiento responde también a la identificación de las problemáticas comunes relevantes y a los contextos tecnológicos, organizacionales, económicos y sociales adecuados a las necesidades y a la dinámica del mercado laboral actual y potencial.

El agrupamiento de los módulos cuyos contenidos afines presentan complejidad creciente, definen y particularizan la precedencia intermodular. Por tanto, su organización está concebida de forma de permitir la secuenciación de aprendizajes compatibles con las prescripciones de los principios pedagógicos y de la didáctica. En cada área modular convergen y se interrelacionan procesos formativos que involucran conocimientos científicos, técnicos y tecnológicos, habilidades, destrezas y actitudes afines, vinculados a actividades propias del campo profesional del técnico.

Para el trayecto técnico profesional en electrónica se han definido cuatro áreas modulares: tecnología electrónica; instrumentos y herramientas; montaje e instalación; operación y mantenimiento, y gestión.

El área modular montaje e instalación, operación y mantenimiento es el cuerpo del trayecto, que relacionada y enriquecida por las restantes áreas modulares permite desarrollar las capacidades profesionales que facilitan a los estudiantes que hayan aprobado las áreas, desempeñarse competentemente atendiendo a las características particulares del sector de la industria y del sector de servicios electrónicos. Los módulos que componen esta área modular se abordan desde dos aspectos:

Bajo los dos aspectos puntualizados, esta área modular resume tres dominios básicos o subáreas modulares que se componen de módulos relacionados con los desempeños del técnico (control, telecomunicaciones y electrónica industrial).

En esta área modular se incluye un conjunto de módulos de integración, ampliación y profundización de competencias específicas con significatividad laboral. Estos módulos son: instrumentación y control, sistemas de telecomunicaciones y técnicas electrónicas industriales. Tienen carácter electivo para las instituciones o para los/as estudiantes que deberán elegir uno de ellos.

La organización curricular del trayecto técnico profesional en electrónica permite a los estudiantes obtener certificaciones de conjuntos articulados de competencias reconocidas en el mundo del trabajo a partir del cursado de un determinado número de módulos del trayecto.

El conjunto articulado de competencias certificables y reconocidas en el mundo de trabajo se denomina calificación profesional. El conjunto de módulos que conducen a la certificación de una calificación profesional se denomina itinerario formativo.

En el trayecto técnico profesional en electrónica se identifican seis calificaciones profesionales que permiten delimitar otros tantos itinerarios formativos:

Técnico en Equipos e Instalaciones Electromecánicas
Coordinador: Ing. Juan Carlos Dichiara

1. Área ocupacional

Laboralmente podrá desempeñarse en relación de dependencia en empresas industriales, en empresas contratistas que brindan servicios de proyecto, montaje o mantenimiento a las empresas industriales, pudiendo tratarse de un emprendimiento generado por el propio técnico.

Las áreas ocupacionales en las que podrá desempeñarse el técnico en equipos e instalaciones electromecánicas son: servicios industriales, metal-mecánica, generación de energía, procesos de industrialización y manufactura. En las mismas podrá realizar tareas de producción, mantenimiento, laboratorio, transporte y distribución, investigación y desarrollo, gestión y comercialización .

2. El perfil del técnico en equipos e instalaciones electromecánicas

El técnico en equipos e instalaciones electromecánicas estará capacitado, de acuerdo a las actividades que se desarrollan en el perfil profesional, para proyectar y diseñar, montar, operar y mantener equipos e instalaciones electromecánicas; controlar y participar en el suministro de los servicios auxiliares; realizar e interpretar ensayos de materiales; comercializar, seleccionar, asesorar, generar y/o participar en emprendimientos de equipamiento e instalaciones electromecánicas. Estas competencias serán desarrolladas según las incumbencias y las normas técnicas y legales que rigen su campo profesional.

3. Áreas de competencia

Las áreas de competencia del técnico en equipos e instalaciones electromecánicas son las siguientes:

a. Proyectar y diseñar de acuerdo a las competencias desarrolladas y realizar el montaje de equipos e instalaciones. El técnico en equipos e instalaciones electromecánicas proyecta y diseña de acuerdo a las competencias desarrolladas; realiza el montaje de equipos e instalaciones de producción y de servicios auxiliares, incluyendo sistemas mecánicos, eléctricos, electromecánicos, oleohidráulicos, de accionamiento y control, herramientas y dispositivos, en proyectos de plantas, y en adaptaciones, ampliaciones, optimizaciones y mejoras. Actúa interdisciplinariamente con técnicos en otras áreas cuando las características del diseño y/o montaje así lo requieren.

b. Operar equipos e instalaciones de industrias, edificios e infraestructura urbana. Desde su rol de experto en equipamiento e instalaciones, el técnico en equipos e instalaciones electromecánicas participa en la gestión de la producción, es competente para hacer funcionar, poner a punto, maniobrar y controlar en condiciones de puesta en marcha, de paradas, de régimen normal, de máxima producción, etc., los equipos, instalaciones, componentes y sistemas de control, de producción y servicios auxiliares de plantas industriales, de edificios e infraestructura urbana. Esta competencia permite garantizar el suministro de los equipos e instalaciones en las condiciones que el proceso productivo requiere.

c. Realizar el mantenimiento preventivo, predictivo y correctivo del equipamiento y las instalaciones. En mantenimiento preventivo y predictivo detecta, minimiza, elimina o corrige los factores que afectan el funcionamiento o acortan la vida útil de equipos e instalaciones y diagnostica el estado de funcionamiento de los equipos. En mantenimiento correctivo, diagnostica averías y repara equipos e instalaciones en tiempo y forma.

d. Suministrar los servicios auxiliares en empresas industriales, edificios e infraestructura urbana. Está capacitado para desempeñarse en el suministro de los servicios de energía eléctrica, vapor, aire comprimido, vacío, combustibles sólidos, líquidos y gaseosos y gases industriales en empresas industriales, edificios, infraestructura urbana y otros.

e. Realizar e interpretar ensayos de materiales, ensayos eléctricos, mecánicos y electromecánicos. Está capacitado para realizar e interpretar ensayos de materiales, ensayos eléctricos, mecánicos y electromecánicos.

f. Comercializar, seleccionar y asesorar en equipamiento e instalaciones electromecánicas. La formación polivalente, habilita a este técnico para desempeñarse en los procesos de compra y/o venta de equipos e instalaciones y sus componentes, permitiéndole desenvolverse en los campos de la selección y el asesoramiento.

g. Generar y/o participar en emprendimiento. Está capacitado para actuar individualmente o en equipo en la generación, concreción y gestión de emprendimientos en el ámbito de la producción de bienes y servicios; vinculados con sus competencias específicas. Para ello, dispone de las herramientas básicas para: identificar el proyecto, evaluar su factibilidad técnico-económica, implementar y gestionar el emprendimiento, así como requerir el asesoramiento y/o asistencia técnica de profesionales específicos.

4. Organización curricular

Para definir la organización curricular del trayecto en equipos e instalaciones electromecánicas se han delimitado un conjunto de espacios formativos denominados “áreas modulares”. Éstas están integradas por un determinado número de módulos, agrupados según criterios de afinidad formativa.

Un área modular es, entonces, un agrupamiento de módulos basado en criterios de afinidad formativa en relación con las competencias del perfil. En cada área modular convergen y se interrelacionan procesos formativos que involucran conocimientos científicos, técnicos y tecnológicos, habilidades, destrezas y actitudes afines, vinculados con actividades propias del campo profesional del técnico.

Para el trayecto técnico profesional en equipos e instalaciones electromecánicas se han definido cuatro áreas modulares:

Técnico en Industrias de Procesos
Coordinador: Ing. Fernando Rafael Laría.

1. Perfil del técnico

El técnico en industrias de procesos está capacitado, de acuerdo a las actividades que se desarrollan en el perfil profesional, para diseñar modificaciones de procesos, productos y métodos de análisis; operar, controlar y optimizar plantas de operaciones y procesos fisicoquímicos y biológicos, realizar e interpretar análisis y ensayos físicos, químicos, fisicoquímicos y microbiológicos de materias primas, insumos, materiales en proceso, productos, emisiones y medio ambiente; comercializar, seleccionar y abastecer insumos, productos e instrumental específicos, y generar y/o participar en emprendimientos vinculados con áreas de su profesión.

2. Área ocupacional

Este técnico está en condiciones de desempeñarse en los ámbitos de producción: plantas, laboratorios, fraccionamiento y expedición, control y tratamiento de emisiones, investigación y desarrollo, gestión y comercialización, actuando en relación de dependencia o en forma independiente en sectores como la industria petroquímica, alimenticia, industrias de base química y microbiológica, química fina, química pesada y textil.

Como técnico es capaz de interpretar las definiciones estratégicas surgidas de los estamentos técnicos y jerárquicos correspondientes, gestionar sus actividades específicas, realizar y controlar la totalidad de las actividades requeridas hasta su efectiva concreción, teniendo en cuenta los criterios de seguridad, impacto ambiental, relaciones humanas, calidad, productividad y costos.

Está capacitado para responsabilizarse de la realización e interpretación de análisis y ensayos físicos, fisicoquímicos y microbiológicos de materias primas, insumos, materiales en proceso, productos y emisiones en empresas industriales, de servicios. Asimismo estará capacitado para participar en la formulación de productos.

Puede desempeñarse en la selección y abastecimiento, asesoramiento y comercialización de materiales con características fisicoquímicas, instrumental de análisis y equipamiento para operaciones y procesos.

El técnico en industrias de procesos es competente en la gestión de sus actividades específicas y podrá actuar en la generación, concreción y gestión de emprendimientos, en forma individual o grupal.

3. Ámbitos de desempeño

El técnico en industrias de procesos podrá desempeñarse en los ámbitos de producción: plantas, laboratorios, fraccionamiento y expedición, control y tratamiento de emisiones, investigación y desarrollo, gestión y comercialización, actuando en relación de dependencia o en forma independiente en las siguientes áreas ocupacionales: petroquímica, alimenticia, industrias de base química y microbiológica, química fina, química pesada, textil, etc.

Su formación polivalente le permitirá actuar interdisciplinariamente con técnicos en otras áreas, eventualmente involucrados en su actividad (equipamiento e instalaciones, construcciones civiles, mecánica, electricidad, electrónica, producción agropecuaria, informática, etc.).

4. Áreas de competencia

a. Diseñar modificaciones de procesos, productos y métodos de análisis.

b. Operar, controlar y optimizar plantas de operaciones y procesos fisicoquímicos y biológicos.

c. Realizar e interpretar análisis y ensayos físicos, químicos, fisicoquímicos y biológicos de materias primas, insumos, materiales de proceso, productos, emisiones y medio ambiente.

d. Comercializar, seleccionar y abastecer insumos, productos e instrumental específicos.

e. Generar y/o participar en emprendimientos.

5. Organización curricular

La formación del técnico se organiza sobre la base de la educación polimodal y se articula con su estructura curricular. A través de ella los estudiantes podrán desarrollar y especificar el núcleo de competencias fundamentales de la educación polimodal en relación con las exigencias propias de su área profesional.

El conjunto de la formación específica del trayecto técnico profesional en industrias de proceso involucra una carga horaria total de 1488 horas reloj (más 180 horas —sugeridas— de formación en ambientes de trabajo) organizada en módulos de diferente complejidad y duración. Estos módulos se articularán con la educación polimodal de acuerdo con los criterios establecidos federal y provincialmente y en el marco de los proyectos institucionales de cada establecimiento.

Para establecer la estructura del proceso formativo se ha definido un conjunto de áreas formativas (áreas modulares) organizadas en torno a capacidades profesionales afines desde el punto de vista del aprendizaje. Éstas, a su vez, han sido organizadas en módulos, cuyo desarrollo cubre el conjunto de las capacidades profesionales que se pretenden alcanzar en cada área modular.

La estructura curricular del trayecto se organiza en cinco áreas modulares:

6. Itinerarios formativos

Las características del sector productivo relacionadas con la tecnicatura hacen factible proponer distintos recorridos (itinerarios) de la estructura curricular de modo que el alumno pueda capacitarse en áreas significativas del campo laboral.

7. Calificaciones profesionales

La organización curricular del trayecto permite a los estudiantes obtener certificaciones de conjuntos articulados de competencias reconocidas en el mundo del trabajo. En este trayecto se identifican dos calificaciones profesionales o dos itinerarios formativos:

Técnico en Comunicación Multimedial
Coordinador: Prof. Ricardo Dal Farra

1. Área ocupacional

Las actuales tecnologías de producción, reproducción y transmisión de la información permiten la integración de texto, imagen y sonido en nuevas formas de organización que suponen mediaciones técnicas, semánticas y estéticas cada vez más complejas. Las nuevas formas de comunicar implican, por otra parte, nuevos modos de planificar, gestionar y comercializar los productos comunicacionales, en un mercado que excede las fronteras nacionales y tiende a globalizarse.

Las nuevas formas de organizar y definir las ocupaciones vinculadas a la realización de productos multi e hipermediales conviven con formas más tradicionales de organización de las actividades recortadas sobre lenguajes y soportes específicos (monomedios), que continuarán representando un importante campo de posibilidades laborales. El técnico debe prepararse para moverse en este espectro diverso y heterogéneo de oportunidades y, fundamentalmente, para acompañar su evolución y transformación a través del aprendizaje permanente.

Las oportunidades laborales en el campo de la comunicación multimedial comprenden un amplio abanico que incluye empresas vinculadas con la publicidad, editoriales, medios masivos de comunicación (radio, televisión, cine, video, empresas periodísticas), estudios de producción de multimedios e hipermedios, empresas de producción de espectáculos, estudios de diseño (gráfico, de imagen, sonido), departamentos de administración y gestión de productos comunicacionales, estudios de grabaciones musicales y departamentos de comunicación empresarial, entre otras áreas.

En el ámbito educativo, las posibilidades de empleo se asocian al trabajo en los gabinetes/laboratorios de medios, centros de investigación educativa, institutos, colegios, tanto del sector público como privado.

2. Perfil profesional de técnico en comunicación multimedial

El técnico en comunicación multimedial estará capacitado para: (a) ejecutar tareas relacionadas con la planificación, la realización y la gestión de productos comunicacionales mono y multimediales cuando el nivel de dificultad del proyecto así lo permita, o (b) asistir a los profesionales de formación superior especializados en planificación, realización y gestión, cuando las características del proyecto así lo requieran.

El técnico desarrollará competencias para realizar actividades de producción de multimedios e hipermedios y también para desenvolverse en áreas específicas de producción monomedial asociadas a ellos (por ejemplo: diseño gráfico, síntesis de imagen, animación por computadora, radio, video, televisión, grabación de música). Estará capacitado, además, para gestionar sus actividades y comercializar la producción.

3. Áreas de competencia

El técnico en comunicación multimedial estará capacitado para realizar tareas relativas a las siguientes áreas de competencia:

a) Guión y preproducción

b) Gestión técnico-administrativa

c) Realización

d) Comercialización

4. Organización curricular

La organización curricular del TTP en comunicación multimedial se agrupa en seis áreas modulares. Estas áreas se organizan en torno a las capacidades estructurantes de la formación del técnico que están en la base de las competencias agrupadas en las cuatro áreas de competencia del perfil profesional: Guión y preproducción (área de competencia 1); Gestión técnico-administrativa (área de competencia 2); Realización (área de competencia 3); y Comercialización (área de competencia 4). Estas áreas modulares son:

Gestión Organizacional
Coordinador: Lic. Ricardo Rosendo

1. Caracterización del sector

Todas las organizaciones, cualquiera sea la naturaleza de su estatuto o propiedad, ya sean de orden industrial, comercial o de servicios, necesitan de un tipo de actividad profesional técnico-administrativa definida como "gestión organizacional".

En ese entorno productivo, la demanda del mercado laboral estructura un nuevo perfil profesional para el desempeño competente de las funciones citadas. Entre otros requerimientos, se reclama de los trabajadores una cualificación que los habilite para la selección y el manejo de volúmenes crecientes de información a través de nuevas tecnologías informáticas y comunicacionales, y para el análisis y reflexión sobre la misma. Simultáneamente, se espera que estén preparados para una capacitación permanente que les permita afrontar con éxito los cambios en las tecnologías, los procesos productivos y los roles desempeñados, a los que se verán sometidos por la transformación incesante de las organizaciones, el contexto y los mercados.

2. Características del técnico en gestión organizacional y áreas de competencia profesional

El técnico en gestión organizacional se desempeñará profesionalmente en organizaciones de diferente complejidad y naturaleza, participando en actividades relacionadas con distintas funciones constitutivas de las mismas.

Se han identificado cinco funciones operativas básicas de las organizaciones a los efectos de la definición del perfil profesional y de las bases curriculares de este trayecto. Estas funciones, entendidas como conjuntos de acciones y procesos cuyos efectos contribuyen a la adaptación de la organización al entorno, son:

En el perfil profesional del técnico en gestión organizacional se han detectado las siguientes áreas de competencia en las que será capaz de operar (de acuerdo a las organizaciones, normas de procedimiento y normas legales):

a. Administrar las compras operando con autonomía el proceso de compra de insumos, servicios y/o equipos requeridos por la organización.

b. Operar en la comercialización interviniendo en la promoción, realización y coordinación de la venta de los productos/servicios ofrecidos por la organización.

c. Administrar los fondos realizando las operaciones de pagos y cobros relativas al continuo cash flow de la organización, así como las relaciones con el sistema financiero.

d. Administrar los recursos humanos interviniendo en el proceso de incorporación según el perfil ocupacional determinado por la organización. Administrar las relaciones con el personal.

e. Registrar contablemente las operaciones, controlando y compilando los libros contables propios de la organización, para su posterior control y legalización por el profesional legalmente autorizado.

Este técnico se ocupará del desempeño de actividades rutinarias o no, que requieran la toma de decisiones para la resolución de problemáticas relevantes para la continuidad del proceso productivo, siempre que las decisiones no pongan en riesgo a la organización. Esto implica un grado de análisis y autonomía relativo a la actividad en sí misma, pero al mismo tiempo, una capacitación general sobre el entorno de la organización.

Es necesario, entonces, que la educación técnica forme al estudiante para que:

Para esto, el futuro técnico habrá desarrollado las capacidades generales y específicas que posibilitarán la adquisición de competencias para su desempeño profesional:

3. Organización curricular

La organización curricular del trayecto técnico profesional en gestión organizacional se resuelve en una estructura modular en la que cada módulo es concebido como una unidad de aprendizaje con sentido propio, organizada en torno a una problemática propia del ejercicio profesional. Consta de 14 módulos que se desarrollan en un mínimo de 1220 horas y un máximo de 1320 horas. El cursado y la aprobación de todos los módulos del trayecto da lugar a la obtención del título de técnico en gestión organizacional.

Además, esta organización curricular permite que los estudiantes, a partir del cursado de un determinado grupo de módulos del trayecto, obtengan certificaciones de conjuntos articulados de competencias reconocidas en el mundo del trabajo.

El conjunto articulado de competencias certificables y reconocidas en el mundo del trabajo se denomina calificación profesional. El grupo ordenado y secuenciado de módulos que conducen a la certificación de una calificación profesional es lo que denominamos "itinerario formativo".

El trayecto técnico-profesional en gestión organizacional está compuesto por cuatro itinerarios formativos (que tienen algunos módulos en común) que dan lugar a cuatro calificaciones profesionales:

4. Contexto institucional

El ámbito institucional es fundamental en el desarrollo del técnico y se caracteriza por posibilitar y promover una formación basada en competencias, lo cual implica docentes utilizando estrategias de enseñanza y de aprendizaje adecuadas y novedosas, entornos de aprendizaje que repliquen los ambientes, las herramientas y las situaciones reales de las organizaciones típicas de la zona o región, y un fluido contacto con las organizaciones productivas e instituciones de la comunidad para favorecer la integración de la escuela con el ámbito social y laboral del futuro técnico, así como con otras instituciones educativas.

Informática Profesional y Personal
Coordinador: Sr. Alfredo Pérez

1. Área ocupacional

Las tecnologías de la información y las comunicaciones han evolucionado con extraordinaria rapidez y han logrado una penetración generalizada en las diversas actividades del quehacer humano. Sin embargo, la masividad de la utilización de esta herramienta por personas sin formación específica, tanto en empresas, como en comercios, estudios profesionales y hasta en el mismo hogar, plantea dificultades que requieren ayuda especializada. El nivel de complejidad de los problemas a resolver resulta adecuado para un técnico de nivel medio.

2. Perfil del técnico en informática profesional y personal

El técnico en informática profesional y personal estará capacitado para asistir al usuario de productos o servicios informáticos brindándole servicios de instalación, capacitación, sistematización, mantenimiento primario, resolución de problemas derivados de la operatoria y apoyo a la contratación de productos o servicios informáticos, desarrollando las actividades descriptas en el perfil profesional y pudiendo actuar de nexo entre el especialista o experto en el tema, producto o servicio y el usuario final.11

3. Áreas de competencia

El técnico estará capacitado para operar en las siguientes áreas de competencia:

a. Facilitar la operatoria del usuario, ayudando a organizar sus archivos y dando apoyo para resolver problemas que habitualmente se le presentan y que, por falta de tiempo o de conocimientos, están fuera de su alcance. Capacitar y asesorar al usuario en la operación y aprovechamiento de la funcionalidad de los equipos y programas, y formas de eliminar problemas operativos.

b. Mantener la integridad de los datos locales del usuario, protegiéndolos mediante el resguardo preventivo de los mismos, ejecutar acciones antivirus, incluyendo reparaciones de archivos afectados. Asegurar la eficiencia de su acceso a través de su reorganización física y lógica.

c. Instalar y poner en marcha componentes o sistemas, equipos y redes, por entrega de nuevas versiones o ampliación de capacidades, revisando configuraciones y resolviendo problemas emergentes de la integración de los nuevos componentes con los ya existentes.

d. Mantener equipos y sistemas de baja complejidad o componentes de los mismos. Abarca, entre otros, el diagnóstico de fallos y el manteniemiento preventivo o primario de componentes físicos y lógicos de computación y comunicación.

e. Optimizar el ambiente informático de trabajo del usuario, desarrollar programas, o adaptar y complementar sus funcionalidades, utilizando las herramientas puestas a disposición de los usuarios por los realizadores de los sistemas.

f. Asesorar y apoyar en la compra y en la venta de productos o servicios informáticos y el armado de equipos. Para ello efectúa el relevamiento de requerimientos, identificación de productos, ubicación de fuentes de aprovisionamiento, comparación de precios, presupuestos y especificaciones técnicas.

g. Autogestionar sus actividades, las de su sector dentro de la organización o emprendimiento propio, para lo cual planifica el empleo de tiempo, administra actividades, cumple acciones de capacitación y entrenamiento para mantenerse actualizado respecto del estado del arte en su profesión y mantiene registros de lo actuado acordes a su ámbito de desempeño.

4. Organización curricular

Las áreas de competencia han dado lugar a áreas modulares que agrupan conceptos fundamentales, conocimientos estructurales y funcionales de los objetos de su trabajo, habilidades técnicas y destrezas instrumentales en un espacio curricular común relacionado por medio de la problemática que deberá enfrentar el técnico en su labor profesional.

Consecuentemente, el trayecto se estructura en las áreas de:

Tabla de la estructura modular del TTP en informática profesional y personal

Área modular

Módulos

Carga horaria12

Problemas de asistencia operativa

Asistencia sobre utilitarios

72 hs.

Asistencia sobre aplicaciones específicas

72 hs.

Instalación y mantenimiento de hardware monousuario

Instalación de computadoras

96 hs.

Instalación de accesorios y periféricos externos

96 hs.

Instalación y reemplazo de componentes internos

72 hs.

Mantenimiento de hardware monousuario

120 hs.

Instalación y mantenimiento de software

Instalación básica de software

72 hs.

Configuración y adaptación del sistema operativo

72 hs.

Mantenimiento de software

72 hs.

Adaptación y complementación del software del usuario

Introducción a la programación

96 hs.

Adaptación y complementación de programas

96 hs.

Adaptación del ambiente de trabajo

120 hs.

Mantenimiento y reparación de datos

Manipulación y preservación de datos

96 hs.

Conversión y reparación de datos

96 hs.

Instalación y mantenimiento de redes

Conexión entre dos computadoras

72 hs.

Administración de redes locales

72 hs.

Conexión a redes extendidas

96 hs.

Aplicaciones especiales en redes informáticas

96 hs.

Autogestión y comercialización

Apreciación de los sistemas de información típicos

96 hs.

Autogestión en el mundo económico

72 hs.

El cursado de la totalidad del trayecto insume aproximadamente unas 1750 horas, de las cuales unas 550 pueden articularse con la enseñanza polimodal, dependiendo de la modalidad polimodal elegida y las características de la institución.

5. Infraestructura requerida

Considerando que la escuela polimodal en que se dicte ya cuenta con un laboratorio de informática de uso general, la implementación de este trayecto requiere de tres laboratorios adicionales –hardware, software y redes– que demandan 100 m² y una inversión mínima de 50.000 dólares aproximadamente, así como 12.000 dólares anuales para mantenerlos actualizados.

Salud y Ambiente
Coordinador: Dr. Guillermo Devoto

Las problemáticas en las áreas de la salud y el ambiente, así como las estructuras del sistema se están modificando profundamente y este hecho implica importantes incertidumbres sobre el “qué" y el "cómo" hacer.

De acuerdo con los documentos de diagnóstico y recomendaciones de los organismos nacionales e internacionales frente a la situación de la salud en la Argentina, puede pensarse en la mejora de sus indicadores a partir de la realización de acciones de aumento de la cobertura sanitaria, prevención de la salud y control de factores de riesgo ambiental.

Ante la dificultad del actual sistema prestacional para dar respuestas a los nuevos desafíos que los cambios epidemiológicos y estructurales plantean, va ganando espacio entre los prestadores de los tres subsectores la convicción de que es necesario reformular el sistema sanitario. Cuestión que se piensa en función de criterios de una mayor racionalidad en el uso de los recursos, reformas estructurales del sector (organizacionales y de gestión) e implementación de prácticas más ligadas a la prevención, involucrando al usuario para hacer más eficaz la gestión.

1. Perfil del técnico en salud y ambiente

El técnico en salud y ambiente estará capacitado para trabajar en equipos interdisciplinarios de salud y salud ambiental desempeñando bajo supervisión o con autonomía actividades de investigación y vigilancia epidemiológica de enfermedades transmisibles, no transmisibles y aplicada a la administración de los servicios de salud y ambiente; prevención y contralor de factores de riesgo para la salud asociados al ambiente; gestión administrativa de su área de trabajo y promoción de la salud a través de la educación sanitaria y ambiental.

2. Las áreas de competencia del técnico

Para cumplir con esta misión, será capaz de operar en las siguientes áreas de competencia:

a. Efectuar vigilancia e investigación epidemiológica de enfermedades transmisibles, no transmisibles y aplicada a la administración de los servicios de salud.

b. Promover la salud realizando acciones de educación sanitaria y ambiental.

c. Gestionar administrativamente su área de trabajo.

d. Prevenir y controlar los riesgos para la salud asociados con los alimentos.

e. Prevenir y controlar los riesgos para la salud asociados con el agua.

f. Prevenir y controlar los riesgos para la salud asociados con el aire ruido y radiaciones.

g. Prevenir y controlar los riesgos para la salud asociados con los plaguicidas, productos químicos y vectores.

h. Prevenir y controlar los riesgos para la salud asociados con el ambiente laboral.

i. Prevenir y controlar los riesgos para la salud asociados con los residuos sólidos y peligrosos.

3. La formación del técnico en salud y ambiente

A partir del perfil técnico-profesional propuesto se estructuran las bases curriculares. Las competencias requeridas en el mundo del trabajo son la referencia principal para definir la propuesta formativa.

Esta propuesta constituye una forma de superar la parcelación de conocimientos, integrando en el perfil del técnico los saberes del campo ocupacional de la salud y del ambiente.

La organización curricular de este trayecto presenta un conjunto de espacios formativos que, por estar integrados por módulos, se denominan “áreas modulares”. Un área modular es, entonces, un agrupamiento de módulos realizado a partir de criterios de afinidad formativa. En cada área modular convergen y se interrelacionan procesos formativos que involucran conocimientos científicos, tecnológicos, técnicos, habilidades, destrezas y actitudes afines, agrupados en función de las distintas actividades, objetos y problemáticas que el técnico enfrenta en su desempeño profesional. En el trayecto técnico profesional en salud y ambiente se han definido cuatro áreas modulares y un proyecto de integración: Problemática del campo profesional (proceso salud - enfermedad, ambiente y salud y prestación de servicios en salud y ambiente); Epidemiología (epidemiología en servicios de salud, epidemiología en servicios ambientales y epidemiología en administración de los servicios de salud y ambiente); Salud Ambiental (aguas; residuos sólidos y peligrosos y alimentos; aire, ruido y radiaciones; plaguicidas, productos químicos y vectores y ambientes laborales); Educación para la salud y el ambiente (metodologías en educación sanitaria y ambiental; comunicación en salud y ambiente; proyectos institucionales y proyectos comunitarios) y, Organización y gestión de su ámbito de trabajo (organización de su ámbito de trabajo y gestión de la información).

4. Itinerarios formativos

En el trayecto técnico profesional en salud y ambiente se identifican cuatro calificaciones profesionales o itinerarios formativos:

En el proceso formativo se desarrollarán capacidades tales como:

Tiempo Libre, Recreación y Turismo
Coordinadora: Lic. Alicia Gemelli

1. Area ocupacional

Las tendencias de la realidad socioeconómica emergente señalan una expansión de la demanda de servicios vinculados al uso del tiempo libre generando una industria cultural que crea empleo, bienes y servicios. En este contexto, el tiempo libre se vislumbra como un campo ocupacional propicio para el desarrollo de nuevos perfiles que den respuesta a las necesidades que se plantean desde el mundo del trabajo.

Las tendencias mundiales relacionadas con el uso del tiempo libre se describen como:

2. Perfil del técnico en tiempo libre, recreación y turismo

El técnico en tiempo libre, recreación y turismo estará capacitado para trabajar a nivel comunitario actuando en diferentes niveles en el proceso de investigación, producción, difusión y distribución de servicios para el tiempo libre, que den respuesta a las necesidades de los destinatarios mediante un aprovechamiento integral de los recursos regionales naturales y culturales. Se lo define como un facilitador en el campo del tiempo libre, la recreación y el turismo.

Con el fin de optimizar la inserción laboral de los futuros egresados se deberán hacer en cada caso las adaptaciones a las distintas realidades socioeconómicas del país. El principal grupo objetivo de este técnico es la comunidad y en un primer plano se encuentran sus necesidades, acciones y proyectos de desarrollo local.

3. Áreas de competencia

Este perfil se compone de un conjunto de competencias específicas que han sido elaboradas en base a las demandas presentes y potenciales del sistema productivo y constituyen la referencia para el diseño de la formación basada en competencias.

a. Diagnosticar, programar, ejecutar y evaluar actividades socio-culturales en el tiempo libre mediante la aplicación de técnicas de animación. Entendidas como el conjunto de prácticas sociales que tienen como finalidad estimular la iniciativa y la participación de las comunidades en el proceso de desarrollo social y económico.

b. Diseñar, organizar, ejecutar y evaluar actividades promocionales desde la valoración y fomento de los recursos locales, su aprovechamiento integral a través de un enfoque estratégico y con el uso adecuado de herramientas de marketing promocional.

c. Programar, organizar y ejecutar emprendimientos relacionados con actividades recreativas: lúdicas, festivas y culturales, poniendo énfasis en los aspectos preventivos y terapéuticos, favoreciendo la capacidad de disfrute y desarrollo de las personas en su tiempo libre.

d. Asesorar, desarrollar, vender y brindar un servicio de post-venta de productos y servicios del tiempo libre satisfaciendo las necesidades del destinatario.

4. Organización curricular

La organización curricular del trayecto presenta un conjunto de espacios formativos integrados por módulos denominados "áreas modulares". Un área modular es un agrupamiento de módulos realizado a partir de criterios de afinidad formativa.

Dentro de cada área modular, los módulos se organizan en torno a problemáticas propias del ejercicio profesional, teniendo en cuenta sus diferentes grados de complejidad.

La estructura curricular del trayecto queda, así, conformada por nueve áreas modulares: problemática del campo ocupacional, mercadotecnia, animación, marketing promocional, recreación, comercialización, interpretación, emprendimientos e idiomas.

A continuación se caracterizan cada una de estas áreas y se introducen los módulos que las integran.

El área modular Problemática del campo ocupacional aborda los conceptos, herramientas, métodos y técnicas que se requieren para reconocer las oportunidades de desarrollo y adquirir una visión del campo ocupacional del tiempo libre, la recreación y el turismo dentro de su comunidad. Asimismo, identificará sus distintos ámbitos de desempeño y la diversidad de las ocupaciones que los integran en relación con las necesidades y satisfactores de residentes y visitantes. La integra el módulo de problemática del uso del tiempo libre.

El área modular Mercadotecnia es de carácter transversal y tiene como objetivo ofrecer al alumno un conjunto de técnicas y herramientas requeridas para promover y participar en la identificación, formulación, organización, implementación y retroalimentación de proyectos de desarrollo y crecimiento comunitario. La integran los módulos de investigación de mercado del tiempo libre, producción de servicios para el tiempo libre y desarrollo de localidades.

El área modular Animación ofrece al alumno las técnicas de animación para diseñar, programar y realizar actividades socioculturales del tiempo libre. Se compone de dos módulos: creatividad y animación del uso del tiempo libre.

El área modular Recreación permite al alumno adquirir las técnicas de programación, coordinación y ejecución de actividades recreativas. Se compone de dos módulos: recreación y servicios de recreación.

El área modular Marketing promocional ofrece al alumno las herramientas de la promoción aplicables a los aspectos relacionados con el diseño, programación y ejecución de actividades de difusión. Esta compuesta por dos módulos: promoción y servicios promocionales.

El área modular Comercialización ofrece al alumno un conjunto de técnicas y herramientas que le permitirán comercializar un servicio del tiempo libre, incluyendo el asesoramiento al destinatario y el seguimiento de los resultados alcanzados. Está compuesto por los módulos: comercialización de servicios para el tiempo libre y gestión de ventas.

El área modular Interpretación ha sido concebida como una modalidad de educación ambiental que se realiza en el lugar donde se encuentra el recurso original. Ofrece al alumno los conceptos y herramientas que le permitirán valorizar, descubrir y contactarse con los recursos naturales y culturales, así como aportar insumos para el diseño y programación de la oferta interpretativa. Está compuesta por los módulos interpretación e interpretación de los recursos naturales y culturales.

El área modular Emprendimientos otorga los insumos para el desarrollo, tanto del negocio autogestivo, como de su inserción en los ámbitos público y no gubernamental. Incluye un módulo obligatorio y tres módulos/proyectos de integración alternativos: productivo, institucional y comunitario. El objetivo de la opcionalidad se sustenta en el dar a los alumnos la posibilidad de optar por aquel módulo/proyecto que responda a su vocación e interés. Estos últimos cumplen una función de integración de las capacidades adquiridas a lo largo de la formación. Se definen según el ámbito al que se orienten (privado, público o no gubernamental).

El área Laboratorio de idiomas contempla dos idiomas, cubriendo aspectos técnicos específicos del trayecto no contemplados en el polimodal. El primer idioma es inglés y el segundo puede seleccionarse de un menú de opciones de acuerdo con los intereses y posibilidades de la localidad donde se halle inserto el trayecto. De esta manera, se potencia el perfil propuesto, produciendo un efecto de expansión de su ámbito de desempeño.

Notas

1 Elaboración propia realizada en base a documentos oficiales y materiales de trabajo producidos en el ámbito del Ministerio de Cultura y Educación y del INET.

2 El Consejo Federal de Cultura y Educación es el ámbito de coordinación y concertación del Sistema Nacional de Educación y está presidido por el ministro nacional del área e integrado por el responsable de la conducción educativa de cada Jurisdicción y un representante del Consejo Interuniversitario Nacional.

3 Este nivel no es obligatorio por LFE. Sin embargo algunas provincias ya lo consideran obligatorio y están tomando medidas de infraestructura y personal para implementarlo. Ejemplo de esto es la Provincia de Buenos Aires. Existe consenso sobre la importancia que este nivel se vaya universalizándose a medida que quede implantada la nueva estructura de la reforma.

4 Los Trayectos Técnico-Profesionales son ofertas formativas opcionales para los estudiantes o egresados de la Educación Polimodal. Su función es formar técnicos medio de nivel III ó IV.

5 Versión elaborada sobre la síntesis realizada por los consultores diseñadores de los Trayectos Técnico-Profesionales de las versiones aprobadas por el Consejo Federal de Cultura y Educación en diciembre de 1998.

6 Elaboración realizada sobre documentación producida por la Coordinación del Proyecto de Transformación Educativa

7 Versión basada en el material de trabajo elaborado por la Dirección Ejecutiva del INET, a cargo del Lic. Daniel Hernández en 1998.

8 Es decir, como un espacio institucional donde las personas obtienen el reconocimiento de los conocimientos, saberes y/o competencias adquiridos a través de distintos procesos de aprendizajes. Se propone como ámbitos de certificación del sistema educativo: la educación general, la formación docente, la educación superior, y como se dijo, la formación técnico-profesional.

9 Acuerdo Marco para los Trayectos Técnico-Profesionales, Resolución Nº 55/96.

10 El técnico desarrollará sus actividades profesionales de acuerdo a las incumbencias y a las normas técnicas y legales que rigen su campo profesional.

11 El técnico desarrollará sus actividades profesionales en el marco de las incumbencias y de las normas técnicas y legales que rijan su campo profesional.

12 Para cada módulo, la duración puede variar en un 20% en más o en menos de los valores descriptos, en función de criterios pedagógicos y el proyecto institucional, respetando las proporciones entre las diferentes áreas modulares y dentro de los marcos que fije la respectiva jurisdicción.

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