Colaboraciones   


Comunicación y espacio público en la ciudad de La Plata. Circulación, recorridos y encuentros

Silvina Souza*


Resumen

Este trabajo refleja los resultados parciales de una investigación académica y se propone analizar cómo se construye el espacio público urbano comunicacional a partir de las percepciones, prácticas y discursos de los habitantes de la ciudad de La Plata. Para ello se realizó un relevamiento de los espacios destinados al uso público y las apropiaciones sociales que se realizan en ellos y se establecieron cuatro áreas urbanas de uso público a saber: 1. la calle, 2. la plaza, el parque y otros espacios verdes, 3. la esquina y la vereda y 4. la pared. Una vez delimitadas estas cuatro unidades de análisis, se describieron estos espacios, considerando sus aspectos morfológicos y funcionales, los elementos que los componen, los roles que cumplen, y quiénes y cómo los usan.

“El mapa oficial fue hecho por técnicos, se compra por unos pesos y sólo sirve para ubicar alguna calle desconocida. La ciudad del plano no nos convence porque no es verdadera. Sólo es verdadero lo que queremos u odiamos".
(Rodolfo Kusch)


Sin ánimo de establecer un análisis que comporte algún tipo de determinismo espacial –pero sí de entender que la forma de las áreas urbanas puede favorecer o restringir la posibilidad de uso cotidiano del espacio público– se realizó un relevamiento de los espacios destinados al uso público y las apropiaciones sociales que se realizan en ellos.

Entendiendo entonces que un sitio se hace lugar a partir de la apropiación que la gente hace de él, desde el pensar, el construir y el habitar, establecí cuatro áreas urbanas de uso público a saber: 1. la calle, 2. la plaza, el parque y otros espacios verdes, 3. la esquina y la vereda y 4. la pared.

Una vez delimitadas estas cuatro unidades de análisis, me propuse describir cómo son estos espacios, considerando sus aspectos morfológicos y funcionales, qué elementos los componen, qué roles cumplen, quiénes y cómo los usan.

En principio diremos que en estos espacios se realizan prácticas estético-políticas y socio-estéticas entendidas como: “aquellas manifestaciones en donde lo reivindicativo y la demanda se entremezclan con aspectos lúdicos e intenciones estéticas que articulan una dimensión simbólica y un sistema de comunicaciones".(1)

1. La calle

La calle se considera un elemento constitutivo de la malla o trama vial que forma parte del espacio público de la ciudad –totalidad– destinada al desplazamiento de peatones y vehículos para el transporte público, privado y de carga. Vista así reunifica la totalidad enlazando un extremo a otro de la ciudad, manteniendo continuidad y accesibilidad; esto permite conexiones organizadas y jerarquizadas alrededor de un eje principal que las soporta y articula.(2)

Morfológicamente, la ciudad de La Plata es un cuadrilátero en cuyo interior las calles son paralelas. Tiene 42 por 42 manzanas y cada 6 calles hay una avenida. En los cruces de las avenidas, por lo general, se emplaza una plaza o parque. Las calles están numeradas y van de 32 a 72 y de 1 a 31 (las calles que faltan para completar las 42 manzanas están entre la calle 1 y el límite con los partidos de Berisso y Ensenada y se numeran de 115 a 122). La ciudad fue concebida con un eje fundacional que se encuentra entre las avenidas 51 y 53 (nótese que la calle 52 no existe dentro del casco urbano, salvo un pequeño tramo en el extremo oeste, siendo esta la única excepción). En este eje se encuentran, entre otros, los edificios del Ministerio de Seguridad y Justicia, el Correo, la Casa de Gobierno, la Legislatura provincial, el Teatro Argentino, la Municipalidad, la Catedral y el Ministerio de Salud.

Sin embargo, la calle se puede mirar no sólo como una parte que pertenece a una totalidad, sino como un fragmento que subsiste por sí mismo, por lo tanto no tiene como referencia un centro que lo jerarquiza y por ello se abre a otras conexiones perdiendo la continuidad e integridad, propiciando un sistema aleatorio de probabilidades; la calle entonces, sale de su contexto de pertenencia y se recompone dentro de un marco de variedad, produciéndose una red que insinúa relaciones con nuevas lecturas y no una malla que organiza y ordena. En este sentido me propuse analizar distintas expresiones que se plasman en el uso y apropiación de ese espacio público que es la calle y que organicé de la siguiente forma:

  • Las protestas en la calle. Los cortes de calle en las protestas sociales. Características de las protestas callejeras.

En la ciudad de La Plata, así como en numerosas ciudades argentinas, el año 2001 estuvo signado por innumerables marchas de protesta que tuvieron como escenario la calle. Algunas de estas protestas fueron de carácter micro-barrial, es decir, que tanto los motivos como los escenarios urbanos elegidos para realizar el reclamo se desarrollaron en el universo conceptual y espacial del barrio. Así, por ejemplo, el barrio del Dique fue escenario, en reiteradas oportunidades, del reclamo de los vecinos e instituciones contra la instalación de un instituto de menores en la zona. Por otro lado –y éstas constituyeron la mayoría de las protestas sociales realizadas durante el año– nos encontramos con las marchas de carácter reivindicativo sectorial, en su mayoría protagonizadas por docentes de los tres niveles educativos, y por empleados estatales. En estos casos la demanda se trasladaba al centro de la ciudad, donde se constituía un punto de encuentro, luego se marchaba por las calles céntricas y se finalizaba generalmente frente a los edificios públicos de la ciudad.

  • Los eventos en la calle. Los cortes de calle en los eventos deportivos y culturales. Características de los eventos deportivos y culturales en la calle.

Se encuadran dentro de este ítem aquellas prácticas en la calle que se realizan en forma planificada y que son alentadas por la administración comunal, importantes empresas y la Iglesia, entre otros. A modo de ejemplo es posible citar los actos oficiales conmemorativos de fechas patrias, la maratón Carrefour, la procesión del Corpus Christi, etc.

  • “Tomar” la calle como espacio de la contracultura o cultura alternativa.

En este punto se destacan manifestaciones de carácter cultural popular. Algunas de ellas son prácticas de larga data, como la quema de muñecos en Año Nuevo y el carnaval; otras, son expresiones nuevas como los malabaristas y lanzallamas que se apropian de la calle en los cortes de semáforo; y finalmente nos encontramos con las murgas, que si bien no constituyen un fenómeno reciente, en los últimos años retomaron su música y su sentido social reivindicatorio-contestatario, recuperando las calles, expandiéndose, ganando público, y haciéndose portavoz temporal de un discurso político-social que apuntaba a la integración, la revalidación de la cultura popular, la participación y el protagonismo social.

  • La calle peatonal.

La calle peatonal de la ciudad se “abre” al peatón los fines de semana y constituye la arteria principal del centro comercial de la ciudad de La Plata; morfológicamente es una especie de extensión de la vereda y cuenta con equipamiento urbano específico, como luminarias y asientos que favorecen la apropiación del espacio en torno a ellos. Es el lugar elegido por los adolescentes para planificar sus encuentros nocturnos; también se transforma en el escenario de payasos y estatuas vivientes que despliegan su arte a cambio de una moneda; pero fundamentalmente es el territorio del ciudadano-consumidor.

2. La plaza, el parque y otros espacios verdes

La ciudad de La Plata fue diseñada pensando en el medio ambiente. Prueba de ello es la distribución de sus parques y plazas cada 6 cuadras dentro del casco urbano, pero también debemos destacar los espacios verdes que podemos encontrar en los alrededores de la ciudad, entre los que podemos mencionar:

  • El Parque Martín Rodríguez ubicado en la prolongación de la calle 43 ya dentro del partido de Ensenada a la altura de la calle 126, que lo convierte en la primer barrera verde entre el polo petroquímico de Ensenada y la ciudad.
  • El Parque Municipal que se extiende sobre la avenida 122 de 52 a 56 y que forma parte del Bosque Platense y, a su vez, de la segunda barrera verde de la ciudad.
  • Los parques que quedaron conformados en el camino de cintura, formando un cordón verde que rodea al casco urbano, sobre las avenidas 31, 32 y 72.
  • El Parque Pereyra Iraola que encontramos en el Camino Centenario en el límite con el partido de Berazategui.
  • El Parque Ecológico Municipal ubicado sobre el camino Centenario, a la altura de Villa Elisa y próximo a la proyectada bajada de la autopista La Plata-Buenos Aires. Estas 200 hectáreas ubicadas entre City Bell y Villa Elisa constituyen un pulmón verde destinado a la reserva ecológica y a la preservación de la fauna y flora autóctonas.

Ya dentro del casco urbano podemos mencionar el Parque Saavedra (de 12 a 14 y de 64 a 68), dentro del cual se encuentra el Jardín Botánico y el Parque San Martín (de 23 a 26 y de 50 a 54), como comúnmente se lo conoce por el Jardín de Infantes que en él se encuentra, pero su verdadero nombre es Parque Juan Vucetich.

La ciudad cuenta, además, con 20 plazas, ubicadas cada seis cuadras, en los cruces de avenidas.

Las plazas y parques son, fundamentalmente, lugares de reunión y esparcimiento espontáneo: tomar sol, leer, pasear animales, hacer gimnasia, tomar mate, realizar un pic-nic, andar en bicicleta o en patines, charlar, jugar, etc. Normalmente están diseñados y equipados para estos fines, pero asimismo albergan otras actividades más o menos planificadas como son las prácticas deportivas (torneos, competencias, corre-caminatas, etc.) y los eventos culturales y sociales (conciertos, teatro callejero, espectáculos circenses, venta de artesanías, muestras de arte, etc.). Al mismo tiempo, plazas y parques suelen convertirse, para aquellas personas sin techo, en un lugar donde pasar la noche; para otros, que le demandan soluciones a las autoridades, las plazas se han convertido por semanas en un lugar donde habitar hasta hacer oír su reclamo.

3. La esquina y la vereda

  • Las reuniones de amigos y vecinos

La esquina y la vereda funcionan como espacios propicios para innumerables apropiaciones, dentro de las cuales ocupan un lugar destacado las realizadas por grupos de amigos o vecinos que encuentran en ellas un punto de reunión donde concretar lazos de amistad, discutir la realidad local y nacional, intercambiar información destinada a potenciar recursos para la economía doméstica, comentar la programación televisiva, etc. Los intercambios simbólicos que se concretan en este espacio son más fluidos y cotidianos en la escala micro-barrial, y pierden este carácter –pero asumen otro– fuera de este contexto.

  • La venta callejera

El vendedor de la calle vive en ella, la usa y la transforma. La vereda, en este caso, tiene como función llenar la carencia de lugares de trabajo que tiene la población y a la vez genera determinados comportamientos. Deja de ser un lugar de paso para transformarse en territorio, porque es un espacio delimitado, con nombre, con reglas de comportamiento, donde se dan las interrelaciones, las formas de pertenencia y apropiación que dan sentido y crean territorio entre los vendedores.

  • La parada del colectivo

Otro espacio público de uso intensivo es la parada del colectivo, que presta el servicio de transporte público en la ciudad. Es un punto de convergencia y para muchos marca el inicio y el fin de la jornada, constituyéndose, también, en un foco comercial donde se instalan muchos vendedores ambulantes.

  • Los puestos de diarios y revistas

Se constituyen en punto de reunión de vecinos y transeúntes. En torno a esta actividad comercial se establecen transacciones de diverso tipo, como la compraventa de periódicos y revistas, los debates alrededor de los temas que proponen las tapas de los medios, la orientación respecto de calles, paradas de colectivos, lugares y recorridos, etc.

4. La pared

  • Los graffitis, el arte mural, la publicidad y la propaganda

Las paredes están en el límite de lo público y de lo privado. Los graffitis también. Pero mientras las primeras defienden la intimidad y la propiedad privada, los graffitis, el arte mural, la publicidad y la propaganda la transgreden, la toman por asalto, la desnudan.

En este sentido, nos preguntaremos ¿qué es lo que “late” en los graffitis, la publicidad, los murales, la propaganda política? ¿qué voces, que sujetos, que palabras? ¿quiénes quieren comunicarse con quiénes? ¿qué contenidos, qué estética, qué ideologías son las emergentes en estas prácticas sociales?

Construyendo la herramienta

Para comenzar a desentrañar un objeto –el espacio público– que se presenta, en principio, como un objeto transdiciplinar, difícil de asir desde una sola disciplina, pero entendiendo que la Comunicación algo tiene para decir al respecto, es que empecé por preguntarme lo siguiente:

¿De qué manera la Comunicación Social puede abordar un tema tan complejo como la ciudad, entender el sentido de sus transformaciones y hacer un aporte significativo al estudio de los procesos de intervención urbana sobre la base del análisis de los espacios públicos de comunicación?

Y al mismo tiempo, me pregunté si era posible hallar una herramienta de abordaje para esta problemática que diera cuenta, no sólo de una estrategia de comportamiento social, sino que también nos permitiera desde lo visual y lo sonoro plasmar ese aquelarre de imágenes, circulaciones, recorridos, encuentros y relatos con los que suponía me iba a encontrar.

Armando Silva considera que entre las múltiples elaboraciones simbólicas a las que alude el "territorio" se cuenta la de "estrategia de comportamiento social o urbano". Para dar cuenta de esta estrategia, propone construir croquis, sobre los planos de la ciudad. Estos planos darían cuenta de algo así como la "ciudad vivida" en oposición a los planos oficiales que, según el autor, no representan la ciudad real.

De inmediato me interesó la propuesta de Silva de trabajar sobre mapas, sobre todo porque comencé a imaginar esos croquis llenos de color y de imágenes.

Los usos del espacio público son intensos, y a pesar de que vivimos un tiempo en que buena parte de la comunicación y los mensajes –culturales, políticos, comerciales, etc.– se realizan a través de los medios, éste prevalece como el lugar por excelencia de las relaciones sociales y los intercambios culturales, de los ritos y las celebraciones. Los espacios públicos tienen una historia y han forjado una cultura ciudadana a través de sus procesos de ocupación, organización y defensa. En este proceso se constituyen permanentemente como lugares simbólicos que representan las luchas por su existencia y dignidad, y en este sentido no concibo otra forma más comunicacional de dar cuenta de esto que no sea a través de sus voces, sus recorridos, sus derroteros, sus imágenes.

Pero a esta altura cabe preguntarse qué es un mapa, porque tal como lo conocemos parecería, a priori, que resolvería ciertos aspectos de la representación, pero no todos.

La Cartografía –ciencia que estudia los diferentes métodos o sistemas que permiten representar en un plano una parte o la totalidad de la superficie terrestre– define que mapa es cualquier representación minimizada de un espacio geográfico. Generalmente esta representación está realizada en un soporte bidimensional (tela o papel) y contiene una calidad de escala.

Cualquier lugar del cielo o de la Tierra está determinado por unas coordenadas únicas respecto de un sistema de referencia que le distingue de los demás. La dificultad que existe para la representación de estos puntos, es que la Tierra no puede representarse sobre un plano sin que sufra deformaciones. A pesar de ello se ha de intentar que la representación conserve el mayor número de propiedades métricas, que al no poderse dar todas simultáneamente, se elegirán en función de la utilidad que se vaya a dar a la carta o mapa.

Dice Emilio De Ípola: "Todo mapa es, en efecto, un simulacro reducido de ciertos aspectos de una región geográfica; aquello que en él se registra cobra sentido sobre el fondo de incontables omisiones y simplificaciones. Quien confecciona un mapa está obligado a escoger (ante todo a reducir) y por lo tanto a eliminar posibilidades".

Atendiendo a estas definiciones, me parece que el mapa que deseo construir –al menos el que estoy imaginando– no dista en mucho de estas apreciaciones generales. Será seguramente la representación minimizada de un espacio geográfico, pero también la de un espacio con tiempo, es decir, la representación de un espacio que se transforma, que no es estático, que es apropiado y modificado en esas apropiaciones que construyen un sentido cada vez. Tendrá, asimismo, un sistema de referencia, pero sobre coordenadas que también están en movimiento. Sufrirá deformaciones, pero no sólo en relación a su condición de plano, sino en relación a todas las consideraciones que se pueden hacer respecto de una representación. Y, finalmente, se eliminarán posibilidades y partes de la ciudad quedarán fuera del espacio representado.

Indagando acerca de la historia de la Cartografía, encontré que la aparición de los mapas se produjo antes de la historia, es decir, con anterioridad a la aparición del relato escrito, y se utilizaron para establecer distancias, recorridos y localizaciones, con el fin de poder desplazarse de unos lugares a otros. En esta primera etapa dos son los tipos de mapas existentes: uno, el mapa instrumento, realizado con una finalidad informativa, utilitaria, y otro, el mapa imagen, que representa un nuevo concepto: existe en éste una dualidad, el mapa se presenta no sólo como instrumento dirigido a un fin concreto, la utilidad inmediata, sino también como imagen, que es por el contrario símbolo e ilustración y está centrado principalmente en el mundo del autor que lo construye. El hombre trata de representar el Universo según sus concepciones; con la geografía que conoce mezcla sus ideas cosmogónicas, y en los mapas empiezan a aparecer lugares míticos, genios, animales fabulosos, etc., todo ello rodeando a una zona central, que es en cada caso el país del autor, al que éste considera siempre como centro del Universo y su zona más importante.

En estos mapas los hombres no limitaron su inquietud a lo más próximo o conocido sino que ensayaron también la representación de zonas más alejadas, de las que tenían una idea borrosa, e incluso de territorios remotos más o menos imaginarios y fantásticos.

La parte central representa realidades, hechos geográficos concretos, mientras que a medida que se aleja de ese mundo familiar se va haciendo cada vez más impreciso y poco a poco el mapa se va poblando en sus extremos de monstruos, de seres fabulosos y de creaciones mitológicas. Este tipo de mapa donde el hombre ha plasmado su concepción del Universo, se concreta desde las primeras civilizaciones en una representación circular, correspondiente a la panorámica natural del horizonte.

A modo de cierre

A partir del relevamiento del universo de análisis propuesto se recogerá a través de mapas –físicos, conceptuales, cognitivos, complejizando esta idea de mapa imagen desarrollada en párrafos anteriores– los modos de circulación, recorridos y encuentros que los habitantes de la ciudad construyen a partir de las apropiaciones que realizan de los espacios públicos. Esto es, reflejar la mirada compleja –y por tanto, contradictoria y complementaria– que se tiene sobre el espacio público urbano comunicacional, como espacio ajeno (de nadie), público (de todos), e imaginado, como posibilidad de pensar y soñar una nueva ciudad a partir de los ámbitos públicos de uso colectivo.(3)

Se identificará en el plano de la ciudad cuáles son los espacios de uso público y cómo son apropiados por los ciudadanos, cuáles son los itinerarios, cruces y territorios que se conforman a partir del uso, apropiación y resignificación de ese espacio; cómo este mapa se cruza y se superpone con el mapa “oficial”, aquel que nos propone recorrer la actual administración de la ciudad; cómo se construyó el mapa de quienes pensaron y diseñaron la ciudad de La Plata, y cómo es, en definitiva, el “mapa múltiple”, el comunicacional, aquel que nadie dibujó pero que, como un espejo, puede llegar a reflejar el presente de esta ciudad y contribuir a su memoria.

Bibliografía

CARVAJALINO BAYONA, Hernando (editor). La calle, lo ajeno, lo público. Barrio Taller, Serie Ciudad y Hábitat (Número 4), Santa Fe de Bogotá, D.C., Agosto de 1997.

Historia de la Cartografía. http://www.cerveracentre.com/webnavy/origenmapa.html

GARCÍA VARGAS, Alejandra. Visibles e invisibles. Periodistas, ciudadanos y cartógrafos en la construcción simbólica de San Salvador de Jujuy. Ponencia presentada en las VI Jornadas Regionales de Investigación, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Jujuy, mayo, 2000.

LOBETO, Claudio. Acciones y representaciones en los espacios urbanos. En Ciudad virtual de Antropología y Arqueología http://www.naya.org.ar/congreso/ponencia1-22.htm

MARTÍN-BARBERO, Jesús. De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. México. GG MassMedia. Editorial Gustavo Gili. 1987.

------------: Mediaciones Urbanas y nuevos escenarios de Comunicación. Colección Cátedra Permanente Imágenes Urbanas. N· 5. Venezuela. FUNDARTE/Ateneo de Caracas. 1994.

ROJAS, Edilsa y Martha Guerrero. La calle del barrio popular: fragmento de una ciudad fragmentada. Barrio Taller, Serie Ciudad y Hábitat (Número 4), Santa Fe de Bogotá, D.C., Agosto de 1997.

SILVA TÉLLEZ, Armando. El Territorio: una noción urbana. Revista Signo y Pensamiento, Universidad Javeriana, Bogotá, 1988.

------------: La ciudad como puesta en escena. Revista Signo y Pensamiento, (N· 12), Universidad Javeriana, Bogotá, 1988.

Notas

(1) Lobeto, Claudio. Acciones y representaciones en los espacios urbanos. En Ciudad virtual de Antropología y Arqueología http://www.naya.org.ar/congreso/ponencia1-22.htm

(2) Rojas, Edilsa y Martha Guerrero. La calle del barrio popular: fragmento de una ciudad fragmentada. Barrio Taller, Serie Ciudad y Hábitat (Número 4), Santa Fe de Bogotá, D.C., Agosto de 1997.

(3) Carvajalino Bayona, Hernando (editor). La calle, lo ajeno, lo público. Barrio Taller, Serie Ciudad y Hábitat (Número 4), Santa Fe de Bogotá, D.C., Agosto de 1997.


María Silvina Souza

Licenciada en Comunicación Social (Orientación Planificación Institucional y Comunitaria), Facultad de Periodismo y Comunicación Social – Universidad Nacional de La Plata –UNLP-. Becaria de Iniciación en la Investigación Científica y Tecnológica de la UNLP. Becaria de Perfeccionamiento en la Investigación Científica y Tecnológica de la UNLP. Docente e investigadora de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP. Responsable del Área de Planificación del Centro de Graduados, Facultad de Periodismo y Comunicación Social en la UNLP.