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Número 2 - Octubre 2002 - Enero 2003  


La cooperación cultural internacional

La mayoría de agentes culturales, que actúan en el ámbito local, regional o nacional, perciben como lentamente se están produciendo unos cambios muy importantes en las formas de relacionar su intervención cultural con su contexto y con el mundo en general.

Los procesos de globalización se han ido instalando en nuestro planeta generando una transformación en los diferentes sistemas de nuestras sociedades, como una profunda “revolución” silenciosa que Castells ha denominado como la de la era de la información.

En este marco, la cultura va adquiriendo unos nuevos significados para los ciudadanos, gobiernos y organizaciones sociales, los cuales se han visto obligados a ampliar su perspectiva, misión e importancia a partir de la confrontación y el diálogo con otras realidades culturales. Los procesos de integración, acuerdos supranacionales o la circulación y movilidad de sus ciudadanos, en procesos de migración, cooperación u otras formas de movilidad actual, representan una expresión de este nuevo fenómeno que va adquiriendo una importancia destacable

Estos procesos configuran realidades culturales generadoras de cambios y de nuevas necesidades de conocimiento mutuo, contacto, intercambio, etc... entre culturas, países, pueblos etc..., tanto si les unen lazos culturales, históricos, políticos o existen nuevas voluntades, de los agentes culturales, en desarrollar trayectos compartidos.

La globalización, a pesar de sus críticas y oposiciones, se va instalando en nuestros horizontes donde, cada vez es más difícil, estar al margen de sus efectos, tanto positivos como negativos. Sus repercusiones se notan en como la sociedad adquiere una nueva forma de percibir y vivir el fenómeno de la movilidad y los intercambios de información como ejes de estos nuevos escenarios culturales.

La cooperación cultural internacional adquiere un nuevo significado en estos nuevos escenarios, la cual va superando su dimensión tradicional de las diplomacias oficiales a nuevas formas de acción con la participación de un gran abanico de actores sociales. En este sentido, la voluntad de reflexión sobre sus especificidades responde a una vocación de plantearse la cooperación cultural internacional como una herramienta importante para construir y aportar nuevas estrategias y exploraciones en la denominada globalización ascendente y participativa, y, de esta manara, favorecer las relaciones en el espacio iberoamericano, aportando su visión al contexto internacional.

La cooperación es la expresión de la voluntad de encuentro como vehículo facilitador del conocimiento mutuo y la acción compartida. En el ámbito de la cultura la cooperación adquiere una dimensión más igualitaria que en otros campos de acción. Las culturas en contacto expresan sus formas y mensajes de forma libre y sin grandes perjuicios. Los hechos culturales coexisten y se influencian sin tener en cuenta las rentas, realidades socioeconómicas, etc... Es un contacto entre iguales que permite ver al otro como portador de una expresión cultural determinada, esta es su potencialidad

En este número de la Revista Pensar Iberoamérica presentamos un conjunto de aportaciones que pueden enriquecer el debate sobre la importancia de la Cooperación Cultural Internacional en el espacio iberoamericano como vehículo cultural.

Los artículos que a continuación pueden leer pretenden sugerir una visión plural de reflexiones y experiencias concretas en este campo. Por un lado las experiencias de México con el Tratado de Libre Comercio y por otro la realidad de la cooperación cultural en el espacio del Mercosur con una visión sobre la integración desde la realidad brasileña desde una organización de la sociedad civil y la percepción de un representante chileno,

Estas visiones latinoamericanas se confrontan con la función que ejerció el Consejo de Europa en el proceso de integración europeo y especialmente a España y Portugal después de sus tristes periodos dictatoriales, desempeñando un papel muy importante en crear las bases de conocimiento mutuo para una mayor integración europea. Este artículo nos presenta la función de la cultura en los procesos de integración y el importantísimo rol que pueden representar las organizaciones supranacionales.

Por otro lado se presentan experiencias en el campo del trabajo en red como herramienta de cooperación desde dos lecturas; una más académica y otro que surgen de la sociedad civil. Proyectos que ilustran el valor de la acción independiente en la cooperación cultural, donde el Estado nación ha de encontrar una nueva forma de articularse para dejar paso a importantes flujos de circulación de productos, expresiones y saberes culturales desde instancias autónomas

Para evitar quedar en aspectos enunciativos de la cooperación cultural específica hemos considerado conveniente plantear la necesidad de reflexionar sobre los cambios que se han de producir en nuestras propias organizaciones ante este hecho. Pero lo más fundamental es la creación de capital humano en este sector en clave de desarrollo, autonomía y proyección. La capacitación para estos nuevos escenarios y cambios ha de convertirse en una exigencia de toda formación en gestión cultural y ha de incrementarse en algunos campos que van a ser de gran utilidad entre las habilidades de los profesionales de la cultura. Un cambio de orientación que va desde las estructuras organizativas internas a la capacidad de cogestión con otras organizaciones de otras realidades. Pero fundamentalmente se trata de una formación dirigida a asumir una nueva mentalidad en la gestión cultural.

Las diferentes experiencias, documentos y bibliografía completan un marco para la reflexión y el debate en esta nueva dimensión que la gestión cultural ha de asumir dentro de sus prioridades.

En conjunto les ofrecemos un primer panorama sobre la importancias de la cooperación cultural internacional en un mundo globalizado y la necesidad de un cambio de mentalidad en las organizaciones culturales para integrarse en un proceso de participación de estas transformaciones sociales. Esperamos que este número de la Revista se convierta en un punto de partida para un mayor tratamiento y crítica de estos temas en los encuentros y debates internacionales.

Alfons Martinell Semper