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Mónica Allende Serra



Número 2 - Octubre 2002 - Enero 2003  

Arte sin fronteras: Perspectivas de integración latinoamericana

Mónica Allende Serra(1)


Mónica Allende Serra

La crisis del Mercosur y las fluctuaciones del mercado mundial, agravados por los acontecimientos de Nueva York, mas allá de dejarnos perplejos y preocupados por la situación económica mundial, nos conduce al centro de una discusión de principios en la que los factores culturales superan a los económicos y nos recomiendan un análisis de las condiciones de cooperación internacional en que debemos apoyarnos de ahora en adelante. Estas condiciones de cooperación encontrarán apoyo en los principios culturales y éticos, más que en el análisis de las fluctuaciones de cambio. Por ello, se hace necesario sometemos a la discusión acerca de los principios ciudadanos de Fraternidad, Igualdad y Libertad, defendidos por Arte sin fronteras en acciones prácticas, dentro de una perspectiva que contribuya a crear condiciones reales de integración cultural en un mundo globalizado y preservando al mismo tiempo la riqueza de nuestra diversidad.

Introducción

La crisis del Mercosur y las fluctuaciones del mercado mundial, que ya mostraban un cuadro crítico antes de los serios acontecimientos ocurridos en Nueva York, se vieron agravados, no solo por estos hechos, sino por no contar con un reconocimiento previo de los diversos movimientos que han hecho sentir sus efectos en la intolerancia en gran parte del planeta. Escapando de la trampa maniqueísta que conlleva hablar de de “lo cierto y lo errado”, podemos decir que los acontecimientos de Nueva York, mas allá de dejarnos perplejos y preocupados por la situación económica mundial, nos llevan al núcleo de una discusión de principios, en la que los factores culturales superan a los económicos y nos recomiendan un análisis de las condiciones de cooperación internacional en que debemos apoyarnos de cara al futuro. Es probable que las condiciones de cooperación encuentren más soporte en principios culturales y éticos, que en el análisis de las fluctuaciones de cambio para alcanzar el desarrollo integral ambicionado por los bloques de cooperación internacional. En función de ello, resultan inspiradores los principios ciudadanos de Fraternidad, Igualdad y Libertad (así mismo y en orden invertido), defendidos en acciones concretas por Arte Sin Fronteras – (ASF). Como sabemos, estos principios vienen orientando la temática cultural de la sociedad occidental contemporánea desde el siglo XVIII y nos llaman la atención, por la necesidad de una nueva relación entre la responsabilidad ciudadana individual y la que corresponde al Estado. Por ello creemos en ellos, ayer y hoy, y continuamos defendiendo estos principios, si bien desde unas nuevas perspectivas que la realidad actual nos exige y con denominaciones que hemos adaptado a los nuevos tiempos. Me refiero a los temas de: Integración cultural; globalización; y diversidad cultural, que, al ser abordados, al mismo tiempo, en forma conceptual y práctica parecen, no sólo sostenerse en estos tres principios básicos, sino también adquirir nuevos significados.

Cuando hablamos de Integración cultural, no solo nos permite discutir el tema bajo el principio de la Fraternidad, sino además nos permite destacar la importancia de los emprendimientos conjuntos (proyectos intersectoriales) y de la práctica de una ética, todavía en construcción, que pueda dar garantías de responsabilidad ciudadana individual en cuestiones colectivas.

Cuando hablamos de la Globalización, es permitido discutir el tema bajo el principio de la Igualdad, y nos facilita desmitificar los mitos relacionados a los “peligros” que esta representa, tanto en la integración cultural como en la preservación de la diversidad cultural. Cuando hablamos de la Diversidad cultural, no solo se nos estimula a discutir sobre un tema que encuentra su base en el principio de Libertad, sino que nos permite referirse al principio de Libertad destacando las únicas condiciones donde las culturas pueden encontrarse: que es en una plataforma de libertad que, al mismo tiempo, es condición previa para aprovechar el mundo interconectado por informaciones cada vez más rápidas y accesibles a todos.

ASF busca la integración cultural latinoamericana a largo plazo. Ello significa fomentar y mantener un proceso que se integre simultáneamente en otros procesos ya en marcha, buscando la integración de los pueblos a través del arte -un lenguaje universal que representa la identidad íntima del ser humano de cada región-, y que permite respetar la diversidad cultural en sentido amplio dentro del escenario que plantea la globalización. Pretendemos que no sea unicamente la economía, o un solo aspecto de la realidad, la que dicte los parámetros culturales en el tema de la preservación de valores.

De modo que cuando ASF pone en discusión los temas de integración, globalización y diversidad cultural, llama la atención sobre los principios éticos aprendidos en la familia y que se encuentran fuertemente ligados a los principios de fraternidad, igualdad y libertad. Estos principios constituyen los pilares básicos de nuestro comportamiento y se reflejan, por un lado, en la interpretación que hacemos de la sociedad que nos rodea y por otro, en nuestro modo de participación en esta sociedad. Ello obliga en un mundo globalizado a ser responsables de las decisiones que se tomen vinculadas a nuestra “aldea global”, decisiones que son simultáneamente individuales y colectivas. Es importante llamar la atención sobre estos principios y responsabilidades, pues una discusión que desee orientar la práctica de la gestión cultural debe contar con estos fundamentos teóricos para no perder de vista, ni las razones “ocultas” que orientan los objetivos específicos de cada proyecto, ni el timón que asegure la meta de nuestras acciones.

Al mencionar más adelante cada uno de los tres temas citados, nos referiremos a un proyecto concreto. En ASF pretendemos aproximar la acción práctica a estos argumentos que defendemos.

2.- Integración cultural y principio de Fraternidad

Es evidente que la integración cultural es un proyecto a largo plazo y que, además de necesitar el empeño de todos los sectores implicados (artistas, empresarios, intelectuales, prensa, gobiernos y tercer sector), requiere hacer percibir la cultura como herramienta para el desarrollo sostenido(2) . Constatamos, por ejemplo, que los movimientos integracionistas de América Latina de los últimos 40 años iniciados por el Mercado Común Centroamericano, seguidos por la ALALC, después llamada ALADI, pasando por el Pacto Andino propuesto por Chile y Colombia en 1966 y, actualmente, con el SELA y el Mercosur, son experiencias que siguen modelos parecidos en sus objetivos: todos aspiran a un crecimiento económico más auto-sostenido y equilibrado, pero sus planes de acción transcurren lejos de los museos, palcos y galerías de arte, o lejos de donde se gestionan los anhelos de los artistas -sector cultural-, los cuales no son tan diferentes del de los sociólogos o economistas. Así, el mapa del desarrollo parece apoyado solamente en factores económicos, dejando en la sombra, para quien mide los avances de la integración en números, los aspectos culturales que son, algunas veces, responsables de los equilibrios y desequilibrios sociales que pueden dar o denegar soporte a los logros económicos. El fortalecimiento de la idea de crecimiento integral de los países se orienta en un punto de vista pluralista del desarrollo, rechazando la interpretación fragmentada de la realidad y sugiere que todos sus aspectos sociales, económicos y culturales deban ser situados en el mismo nivel de importancia. Las dos décadas pasadas fueron importantes para avanzar en la difusión de una conciencia que asuma responsabilidad conjunta en estos tres niveles. Asimismo, fue importante el estímulo a los esfuerzos integrados de variados sectores de la sociedad(3), pero debemos continuar insistiendo en este punto, pues no se ha concretado un cambio de conciencia consolidado que permita alcanzar efectos durables en este sentido. Ante este panorama, ASF consideró que de sumarse los esfuerzos de todos los sectores y de partir esta iniciativa de los artistas, esta meta podría alcanzarse a mediano plazo(4). Asimismo, es necesario que nazca de la sociedad civil un esfuerzo permanente de debate para actualizar diagnósticos y para discutir el modo de situar la cultura definitivamente como una prioridad para los gobiernos, destacándola como impulsora de las políticas públicas de cualquier especie. Consta en el Proyecto Matriz de ASF la iniciativa de reunir a la comunidad latinoamericana para un debate cada dos años proponiendo la integración cultural, no solo como una forma de pensar conjuntamente en nuestro destino, sino para difundir la idea de co-responsabilidad como una forma de ejercicio del principio de fraternidad, sin discriminación de otros sectores.

Observamos que reuniones oficiales e importantes acuerdos institucionales, no han garantizado el resultado esperado por no contar con la integración y la participación necesaria de la sociedad civil y con la implementación de leyes internacionales que debían favorecer la circulación de productos culturales en el continente(5). Ello no significa que el sector oficial no acepte la idea de que organizaciones culturales puedan compartir la responsabilidad de buscar la solución para los grandes problemas que enfrentan los gobiernos y contribuir al fortalecimiento de una democracia real, pluralista, participativa y descentralizada(6). Existe la idea generalizada de los propios emprendedores colectivos del sector público y privado serán el objetivo primordial de un movimiento de integración efectivo y que, para alcanzar un desarrollo sostenido debe haber un esfuerzo de integración de todos los sectores involucrados.

El documento Nuestra Diversidad Creadora (editado por UNESCO al cumplir 10 años de la Campaña Mundial de la Cultura y el Desarrollo) sustenta que ”todos los esfuerzos estuvieron dirigidos a desterrar para siempre las dictaduras y hacer prevalecer, en esta región, la Democracia y la Libertad”. Según este texto, los esfuerzos dirigidos a objetivos de desarrollo fracasaron, entre otros motivos, por causa de la desconsideración de la importancia dada a la cultura en la implementación de políticas orientadas al crecimiento económico y social. Según Hirschman (1970), el mundo social parece Uno, no porque todo es interpretado en términos de compra y venta, como lo es entre muchos economistas, sino porque los hechos de comprar y vender son reinterpretados como actividades culturales condicionadas por ideas morales, procesos políticos y contactos sociales. Pensar la integración cultural vinculada a la integración económica y social puede interpretarse como aleja de sus objetivos específicos. No obstante, esta aproximación es la que le permite defender la necesidad de definir opciones de largo plazo. Acciones que ponen en evidencia multitud de formas de actuar bajo el principio de Fraternidad, donde la tolerancia opera en los contactos y acuerdos del “día a día” de las instituciones y en la permanencia de los acuerdos en la alternancia de los gobiernos, fundamentalmente cuando los gobiernos alternan también de partido político dominante.

Los emprendimientos colectivos intersectoriales solo pueden crearse si están definidos por un planteamiento de “lo público” y “lo privado” que se pauta bajo un principio de Fraternidad (Cardoso, R. 1999).Tomemos como ejemplo un acuerdo intersectorial entre dos, o más campos próximos: Cultura (ASF sociedad civil), Educación (del sector público: Secretariado de Educación del Estado de San Paulo), Empresa (Banco del sector privado)(7). Todos ellos se enriquecen con la práctica de la integración socio-cultural y cultural-educacional, Su efectividad traza un doble camino: uno es el que ejerce el derecho de la cultura al constituirse en vehículo de integración y el otro es el que ejerce el derecho de los pueblos a la cultura, “deselitizándola” (Fonseca, 1999). Los derechos aludidos recomiendan, por tanto, promover un fuerte compromiso con las políticas públicas culturales y, al mismo tiempo, con las de la Educación. La transmisión de conceptos a través del arte, podría constituir la base de un medio válido para la transmisión de principios, contribuyendo a convertirse en un agente de transformaciones significativas. De la misma manera en que emprendimientos colectivos y la cooperación intersectorial pueden transmitir conceptos de solidariedad, las Artes pueden transmitir directamente principios de Fraternidad. El desafío es encontrar, conjuntamente con los otros sectores, un camino de acciones que conduzcan a un patrón internacional de compromiso, de modo que garantice a largo plazo una circulación de arte rentable, tanto para el público más amplio como para la economía de los países.

Para concluir el examen de las transformaciones culturales de largo plazo, seleccionamos un asunto que enfrenta el desafío de promover cambios internos permanentes en el sector cultural, no solo de un país, sino de un grupo de países: El Mercosur y su legislación. Ciertamente el Mercosur facilita la plataforma para acelerar este proceso de integración cultural. Aún hallándose centrado en las transformaciones del área comercial, podemos contar con el Parcum (Parlamento Cultural del Mercosur) para ayudar a defender propuestas culturales de varios países, en los que exista disposición para establecer acuerdos a largo plazo y aprovechar oportunamente la plataforma jurídica disponible.

Argentina, después de 250 años, elevó al Senado un proyecto de reforma que admite en su texto dispositivos sobre cultura. Este comienzo señaló una inversión en la trayectoria de dificultades contrapuestas por los artistas en ese país. Implementar en este país leyes de incentivo a la cultura, como las que Brasil y Chile ya tienen, no significa un falso optimismo sino crear oportunidades para tomar decisiones con otros países a través del PARCUM. Se reconocen de esta forma las inquietudes del Parlatino de crear las herramientas para disponer de una puerta abierta a los cambios vía legislación internacional, para abrir los canales de participación del sector cultural en el proceso de integración en curso.

A los fines de la integración, es fundamental el hecho que el Parlatino y su brazo cultural, PARCUM, proponga y acompañe de cerca la definición de leyes internacionales para la circulación de productos culturales. De estas leyes dependerá: a) la facilidad para promover la cooperación entre el sector público y privado, b) las interacciones entre entidades culturales de más de un país, c) que sus miembros pasen a elaborar estrategias conjuntas para alcanzar un proyecto mayor, el del ejercicio de la Fraternidad entre los pueblos. Un pequeño ejemplo de ello lo constituyó la iniciativa surgida del Foro que ASF promovió con el Centro Cultural Estación Mapocho de Chile y que se expandió por iniciativa de su gestor principal, que participó en la discusión acerca de los rumbos de ASF y que luego se integró, junto al Gobierno de Valparaíso, en un emprendimiento más amplio y complejo con objetivos a largo plazo(8).

Un grupo de países, Brasil, Chile, República Dominicana, Paraguay y Venezuela están desde hace algún tiempo, modernizando sus instituciones culturales y reorganizando sus prioridades dentro de sus estrategias en los ámbitos de Cultura y Educación. Probablemente esto afectará otros países en el sentido de definir el tema de Cultura como concepto, no apenas agregado al tema de Educación (Uruguay, Argentina); sino con un espacio propio, otorgándole un sentido mas amplio y abarcando áreas más allá de las artes eruditas y populares, creando un espacio de actuación capaz de desarrollar una política cultural que contemple argumentos y principios de pluralismo y multiplicidad, como lo hicieran hace pocos años Bolivia y Colombia (www.megalink.com/clcon/leyes/ley/1991-1997/ly1302.html; www.presidencia.gov.co/htm/colombia.htm).

3.- Globalización y principio de Igualdad

Hace alungos años, un ex-Ministro de economía brasilero declaró, hace algunos años en la revista semanal “Exame”, que en el siglo pasado los individuos viajaban relativamente con más facilidad que los capitales. Su comentario ciertamente se basaba en que los ahorros tenían poca movilidad geográfica, siendo casi integralmente invertidos en el lugar donde se generaban. Por otro lado, eran las capas sociales más pobres del continente europeo las que más migraban y en América Latina las personas pobres del campo las que buscaban la riqueza y el trabajo de las ciudades. Hoy en día, son los capitales los que migran, mientras sus dueños los administran desde un local fijo que centraliza actividades diversas, como en el caso de las torres del World Trade Center de Nueva York. Con el nacimiento de las multinacionales, nacen también los negocios culturales internacionales. Superando la circulación de otras mercaderías (industria de discos y filmes compitiendo con los lanzamientos mundiales de sus productos), asistimos con asombro a la cada vez más rápida circulación de informaciones, sobre las que tenemos, cada vez más, libre acceso.

En más de una ocasión nos sorprendieron noticias alarmantes sobre la manipulación de valores en el mercado de acciones, como resultado, de la rápida circulación de informaciones y donde las informaciones fraudulentas pueden circular gracias a no disponer de tiempo suficiente para comprobar si son éstas verdaderas o no.. ¿Quién no recuerda la noticia que tomó las primeras páginas de la prensa mundial sobre del joven especulador de 15 años, Jonathan Labed? Esta especulación fue posible debido a la información de la que disponía y a que formaba parte de la manipulación de información en un modo globalizado. Este joven con dos negocios lucrativos en la red mundial dió un golpe en el mercado de acciones. ¿Como?. Aplicó dinero vía internet; difundió informaciones falsas que hicieron subir sus acciones; enseguida las vendió en alta y ganó 300.000 dólares. La penalidad por el delito fue muy suave – 12.000 dólares de multa por la operación descubierta – para una acción de delito público gravísimo. No voy a discutir aquí la penalidad que los Estados Unidos tendría que aplicar a sus adolescentes sin principios.

La cuestión que nos interesa resaltar es la ética que se vislumbra, tanto a escala individual, como en el del poder público que, suponemos, regula o defiende los intereses de cada uno en el ámbito social. En lo individual, parece que la globalización de la información proporciona la condición de igualdad. En lo social, la condición de libertad sin limites permite a un joven saltar del anonimato a la condición de “héroe-genial”, promovido por la prensa. Como a muchos otros bandidos héroes de nuestro tiempo, la propia prensa acabó dándole más visibilidad a sus habilidades tecnológicas de las propias del hecho socialmente reprochable. Cabe, por tanto, definir qué nueva ética es adecuada a los nuevos tiempos para formar un código de conducta social que permita usar la Libertad que nos proporciona el anonimato en la web. Quien dio la nota a la agencia de noticias, en este caso, fueron las propias declaraciones del administrador de la SEC, David Horowitz, quien en pocas palabras declarase “impresionado con la edad cada vez más temprana de los jóvenes que manipulan valores”.

La realidad demuestra que estas modificaciones no están garantizadas, cabe preguntarse con Mohan Rao (1998) lo siguiente: “”Si el crecimiento económico tiene la capacidad de no sólo transformar al individuo y su modo colectivo de vida, pero también de transformar la propia forma básica de evaluación de otros modos alternativos, ... ¿como pueden ser promovidos cambios económicos sin negar los elementos valiosos de las tradiciones culturales de los países? . Respuestas pueden buscarse en dos direcciones: en el no intervencionismo abierto – donde los mercados internacionales regulan una economía liberal – y en el proteccionismo moderado – donde se imponen políticas domésticas por sobre las internacionales protegiendo algunos mercados internos. Argumentos de simple no intervención son usados para defender ambas posiciones, basándose en la presunción de que las ganancias económicas mutuas de todos los países participantes del mercado internacional son maximizadas cuando tales mercados están libres de intervenciones e impedimentos de las políticas impuestas.

Sin embargo debemos decir, que surgen recelos (sin duda pertinentes) pues permanece la preocupación de que las ideas recogidas en cada uno de los encuentros (foros) aludidos y el interés demostrado en palabras no permanezca, sino que alimenten discusiones y contribuyan a la elaboración de estrategias, para que estas intenciones consigan realmente avanzar en el plano de la acción.

Tal vez, lentamente, encontremos el camino que nos lleve a usufructuar los beneficios de ser “iguales” y “anónimos” en el espacio de las redes virtuales del mundo. La experiencia de ASF al inaugurar su página web, da cuenta que el objetivo de la integración continental de informaciones tiene su base en conceptos de Igualdad y por esto disemina informaciones sin herir el respeto a las diferencias(9). El miedo de la contaminación recíproca, resultante de la tecnología de comunicación, favorecida por el proceso de globalización, surge en un sentido opuesto al camino de la integración. Tal vez deberíamos buscar los lugares comunes donde nuestras semejanzas se encuentren y dejar que las diferencias queden preservadas por su propia naturaleza. Que estos lugares estén, paradójicamente, en el campo de identidades de principios y no de costumbres, constituye el hecho que dará fuerza a la integración cultural. Esta aproximación deberá estar iluminada por una nueva ética de las relaciones humanas, en la que el principio de libertad trascienda al propio individuo y alcance la existencia de una proliferación cultural sin preconceptos. Apelar a una nueva ética no es novedad en este siglo; la novedad está en admitir previamente los mitos (preconceptos) relativos a los “peligros” de la globalización. Esto implica cooperar con alteraciones en la legislación internacional, elaborando leyes que favorezcan las transacciones comerciales culturales y en tratar el concepto de globalización desde el punto de vista original: relaciones de mercado. ¿La circulación de productos culturales tendría que ser defendida en su especialidad? Sin duda, pero en igualdad de condiciones, así como todos los otros productos defienden su condición especifica de derechos en el mercado. De esta forma, podemos decir que la cultura al integrarse no será globalizada, ya que ella es en esencia local. Lo que se “globalizará” será la circulación de productos culturales.

El hecho de que la integración depende de la capacidad de probar, es en datos, lo que coopera la cultura al crecimiento integral de los países (Mohan Rao, 1998, Kliksberg, 1999. En ese sentido todos los sectores cooperamos con el crecimiento y dividimos responsabilidades en este proceso. No debemos engañarnos y soñar con un mercado internacionalizado que ofrecezca oportunidades equivalentes para todos. Las mismas leyes rígidas de mercado que operan en cada país regulando las potencialidades de desarrollo de los diversos sectores, son los que, en un modelo globalizado, se transfieren con sus virtudes (oportunidades) y distorsiones (determinantes de la libertad de aprovechar oportunidades) para un bloque de países que se encuentran en proceso de integración.

A pesar de las dificultades, sin duda existe hoy un campo propicio para corregir la disociación entre cultura y las diferentes instancias del desarrollo: los organismos internacionales vienen prestando más atención a los estudios que abordan esta cuestión. La comprensión del problema, especialmente en sectores gubernamentales e internacionales, se vislumbra en el apoyo a la organización de éstos debates internacionales por parte de la UNESCO, BID, FORD FOUNDATION, etc.

Aunque el desarrollo tecnológico favorezca la multiplicación de las redes que amplifican estas ideas entre los interesados, el simple relevamiento de propuestas en un Foro, como sucede en tantos eventos frecuentados por buenas intenciones, no basta para alcanzar la integración. Sólo estaremos bien encaminados hacia una futura integración cuando los diversos sectores involucrados den continuidad a las declaraciones de intenciones y tomen para sí la tarea de divulgar estas ideas y, lo más importante, las pongan en práctica. Esta es una opción por la libertad con responsabilidad.

4.- Diversidad cultural y principio de Libertad

Constatar este punto de vista, pues no es una realidad generalizada, apenas nos permite comprender que la opción de Arte Sin Fronteras por la integración cultural y su impulso a través del arte de los pueblos - que es su propia identidad - es la opción que hasta ahora nos parece la más apropiada, pues supera no solo esas trabas que el miedo aludido impone, sino también otras que necesitamos superar a largo plazo. Nos referimos al cambio de conciencia que precede el desarrollo de una nueva ética y a los principios sobre los cuales llamamos la atención, no solo porque afecta la integración en la formación de bloques de cooperación en las Américas, sino principalmente por lo que ocurre en los dominios de la “aldea global”. Creemos que la integración cultural requiere una responsabilidad compartida (socio-económica-cultural) con firme foco en la preservación de la diversidad cultural y en la libre existencia de identidades locales para contribuir seriamente con los principios de democracia y de libertad.

Sería necesario apuntar un obstáculo identificado y característico en medio de las dificultades de la integración cultural continental relacionado con el tema de la Diversidad Cultural y el principio de Libertad. Enfocamos el aislamiento cultural como respuesta al miedo de ser libres en un mundo globalizado. Estamos acostumbrados a admitir que la globalización en la cultura, homogeniza las características básicas que distinguen los pueblos (identidades indiferenciadas). Este miedo a la homogenización impide la aproximación y el mayor conocimiento de quienes somos “identidades diferenciadas”. Creemos que el miedo surge porque negamos que la aproximación de hoy -tentativas de integración- responde a una necesidad de cooperación para crecer juntos. Entendemos, mientras tanto, que esta negación tiene raíces en nuestra historia de pueblos colonizados y en el deseo legitimo de preservación de la Diversidad Cultural. Tal vez estemos reaccionando a partir de la experiencia de otras aproximaciones del pasado, cuando el contacto entre dos culturas, donde una buscaba el desarrollo económico por el expansionismo, sin preocupaciones con el impacto socio-cultural de los países colonizados, tuvo como resultado la desaparición parcial o total, de una de ellas. El miedo, por tanto, sería el mayor enemigo de cada grupo cultural para disfrutar libremente su cultura sin necesidad de aislarse.

No nos costará identificar las criticas que se hacen al sistema de la política de integración cultural vigente: se cobra de cada uno de nosotros - usted, yo, de la sociedad civil - la responsabilidad por la falta de una política que asegure la promoción de la paz, de la tolerancia, de la convivencia social dentro de moldes civilizados. Porque somos nosotros mismos los que: no saludamos nuestro vecino y lo vemos hace diez años saliendo o llegando; a veces nos olvidamos de guardar un papel arrugado hasta avistar un basurero público lanzándolo a la calle y usando la ciudad como tierra de nadie; o nos limitamos a lamentar la falta de solidariedad divulgada por la TV pero no la practicamos. De hecho, nos asustamos con la violencia, nos limitamos a aplaudir el año internacional del voluntariado, pero no nos ofrecemos como trabajadores voluntarios, los cuales, tal vez, sean los que consigan finalmente la paz diseminando el principio de la Fraternidad (Cardoso, 1999). En otras palabras, hacemos parte de un todo - ese mismo que criticamos - que solo puede ser explicado de individuo a individuo.

Por lo tanto, somos simultáneamente “parte que contribuye” y “parte cómplice” de la llamada erosión del tejido social, como coloca Teixeira Coelho Netto (1998a). En lo tocante a nuestras responsabilidades individuales en el plano social, podemos reportarnos a un análisis que hace Teixeira (1999a) del papel de la familia en la formación del individuo cuando afirma que: “la familia que obtuvo en el pasado la fuerza de sus principios en la religión, la perdió cuando fue substituida por la creencia en las ideologías políticas de grandes grupos” y que hoy, algo caóticamente, se vuelve al individuo, célula del tejido social de la cultura. Este autor, al discutir la neutralización de la religión y de las ideologías, reserva a la cultura el papel de “religión laica” promovida por la modernidad y le atribuye un papel catalizador por excelencia de la convivencia social.

5.- Una cultura para el desarrollo integral de la sociedad.

Para concluir, queremos destacar especialmente, el papel político y multiplicador del artista y del agente cultural, así como del sector de comunicación -gráfica y electrónica-, o de aquel que rescata el papel de la cultura como uno de los factores responsables de los cambios significativos en los medios socio-económicos. Aquél que mantiene su pensamiento independiente - patrimonio del individuo libre – que tiene acceso y escoge en su vida la cultura y el arte, ciertamente acompaña mejor el proceso de un gobierno en vías democráticas y podrá comprender mejor su participación ciudadana en el difícil proceso de estabilización económica por el que pasan hoy nuestros países. Para no dejar que el exceso de optimismo -que la utopía le presta a la esperanza- nos engañe, se impone siempre el diagnóstico objetivo de los datos y la realización competente de un análisis de viabilidad de los sueños ambiciosos: los proyectos culturales. Muchas veces, nacen dificultades junto con los variados conceptos adoptados de cultura o de desarrollo integral.

Estos conceptos, que vislumbramos más allá de las acciones y opiniones, rebelan que forman parte de las dificultades cuando las vinculamos a varios de conceptos de integración que circulan. Por ejemplo, los diferentes segmentos de la sociedad podrán permanecer aislados del resto del proceso de desarrollo si no abren canales horizontales de comunicación e insisten en entender la integración apenas dentro de su propia área, vertical y sectorialmente. De cualquier modo, los valores de la globalización, tanto viniendo de conceptos culturales o económicos, parecen reducir el espacio para políticas autónomas promoviendo nuevas formas de relaciones internacionales, aportan un patrón de convergencia ética que, objetivamente, impide al sistema en crisis llegar a un punto de colapso y obliga a considerar, o al menos revisar, antiguos modos estereotipados de ver a nuestros vecinos.

En ese sentido podría pensarse que Brasil, como miembro del Mercosur, ocupa una posición diferente por causa de su tamaño, diferente idioma y particularmente por su diversidad cultural y de mercado. La realidad es otra. En el cuadro de los esfuerzos para alcanzar el desarrollo económico, se ha dicho que también lucha por la disminución de las distancias sociales y del sufrimiento causado por los efectos adversos de la globalización, estando, en estos aspectos, muy próximo al caso de otros países del bloque del Mercosur. Así, somos iguales y diferentes al mismo tiempo y esta complejidad -y no los preconceptos- preserva la diversidad cultural.

Podría decirse que el individualismo en crisis le abre caminos a la interdependencia solidaria y promueve movimientos de integración que “permiten esta visión más humana y menos técnica de las relaciones internacionales” como resaltó Enrique Iglesias en el Foro Desarrollo y Cultura celebrado en marzo de 1999 en París. Conscientes del estrecho vínculo existente entre la economía de los países y el nivel cultural de su gente, los participantes de los foros sobre cultura y desarrollo están plenamente de acuerdo en recomendar emprendimientos intersectoriales -sector público y privado-, pero no puede decirse que ésto constituya un hecho. Es más, se insiste en mostrar la urgencia de una integración cultural continental y, a pesar de reconocerse como necesaria, cada proyecto que encierra ese objetivo es considerado como un paso extremamente ambicioso. Por tanto, no basta solo con estar de acuerdo o no con estas reflexiones, sino que es necesario también crear un campo fértil para proponer leyes específicas que permitan un paso más ágil a los proyectos de circulación de los bienes culturales.

Al mismo tiempo reconocemos que hay dificultades jurídicas para superar, pero confrontarlas con las ideas es importante para encontrar nuevas formas. Aún así, lo substancial es comprender que el pensar globalmente transforma el carácter profundo de las acciones locales -de la ciudad- y, ciertamente, abre perspectivas y esperanzas para superar las dificultades diagnosticadas. Como dijo Teixeira Coelho (1999a): la demorada integración económica , jurídica y política de Europa no puede ser invocada como un parámetro para lo que eventualmente pueda suceder en las Américas, la aceleración de tiempo histórico, empujando la resolución de etapas, esa hora nítida es indiscutible y si no fuera suficiente, el continente americano es considerado mas homogéneo que Europa.

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http://www.presidencia.gov.do/portgob.htm Government of Dominican republic

http://www.sinfo.net/ente_reg/indley3.HTM Government of Panama. Ente Regulador de los Servicios Públicos

http://www.mec.gub.uy Government of Uruguay. Ministerio de Cultura y Educación

Administración Nacional de Telecomunicaciones (Uruguay)

http://dnc.comintur.com.uy Dirección Nacional de Comunicaciones (Uruguay)

http://www.platino.gov.ve/conac/conac_index.htm Government of Venezuela. Consejo Nacional de la Cultura

http://www.ustr.gov Office of the United States Trade Representative. National Trade Estimate Report on Foreign Trade Barriers, 1998

https://historico.oei.es/campus-oei.org/guiacult/paraguay.htm#1 Organización de Estados Iberoamericanos. Guia Iberoamericana de la Administración Pública de la Cultura (Paraguay)

http://www.tvn.cl Television Nacional de Chile

Prof. Drª Monica Allende Serra
Rua Jericó, 255 cj 125 – São Paulo, Brasil – 05435-040
FCM – UNICAMP- Universidad de Campinas, São Paulo, Brasil
Fundadora y Presidente Asociación Internacional Arte Sin Fronteras
Telfax: (5511) 3032-8044 - artfront@terra.com.br


Notas:

(1) Mónica Allende Serra
São Paulo, Brasil . FCM – UNICAMP- Universidad de Campinas, São Paulo, Brasil
Fundadora y Presidente Asociación Internacional Arte Sin Fronteras.

(2) Sabemos que hay un grupo de teóricos con respetables argumentos contra esa visión utilitaria de las artes y la cultura, pero pensamos que poner el tema en discusión, en ciertos medios, ayuda a traer a la superficie la importancia de la cultura para el desarrollo integral, razón por la cual fue tema del I Foro Internacional ASF en noviembre de 1998, São Paulo, Brasil. Ver: ALLENDE Serra. M. (org.) 1st Forum for Cultural Integration: Arte Sem Fronteiras. Ed. Unesco-Sesc, São Paulo, Brasil. 1999

(3) Algunos ejemplos: MUNDIALCULT de 1982, la Campaña Mundial de la Cultura y el Desarrollo, lanzada en 1987 por Javier Pérez de Cuéllar, Secretário General de la ONU y Federico Mayor, Director General de la UNESCO; el Foro de Ministros de Cultura de América Latina y Caribe - constituido en 1989 en Brasilia por el entonces Ministro de Cultura de Brasil José Aparecido de Oliveira, la Reunión de Intelectuales de América Latina en Caracas en 1991; el Foro Mercosur/NAFTA en 1994 en San Paulo, en conjunto com el Parlamento Latino Americano; el I y II Foro de Integración Cultural Arte Sin Fronteras, que reunió varios sectores de la sociedad para discutir integración cultural continental, en noviembre de 1998 y 2000 en San Paulo, Brasil; El debate internacional sobre Cultura y Desarrollo organizado por el BID/UNESCO en marzo de 1999 en Paris; y otro en junio, en Habana, Cuba, y mas tarde el de Canadá y el de Cartagena, Colombia, etc

(4) ASF es producto de un movimiento iniciado por artistas e intelectuales, liderados por Mónica Allende Serra en 1994, resultando en una ONG apoyada por importantes personajes de la cultura latinoamericana en 1996.

(5) Es el caso del sello cultural del Mercosur, apoyado por el Gobierno del Brasil, pero que encuentra dificultades de ejecución a pesar de la promulgación decretada por países del Mercosur.

(6) Prueba de esto es el Ministerio de Cultura de Brasil, el cual que apoya los proyectos de ASF con leyes de incentivo de renuncia fiscal y reglamenta otros impuestos que facilitarán la circulación de obras de arte en las fronteras.

(7) Proyecto "Arte Para Crianças”: El Grupo Velox (Argentina) estableció un emprendimiento con ASF para implementar la distribución de 14 reproducciones de obras de artistas brasileros (Di Cavalcanti, Malfatti, Portinari, etc.) en 4.000 escuelas públicas. La colección fué acompañada de un video didáctico (producido con la TV Cultura y el Secretariado de Educación del Estado de SP) y un panfleto informativo sobre mayores datos de las obras y los artistas. Se sumaron a este emprendimiento otras empresas (Gradiente Eletrônica, DPZ Comunicações, Formatex, JF Granja Auditores, Azevedo Sodré Abogados) y organismos internacionales (UNESCO, Memorial de América Latina) La medida del sucesso de este proyecto será visible en un largo plazo cuando veamos cambios en el comportamiento de jóvenes, sea como público en los museos o en el valor dado a su propia cultura, sabiendo que esto se desdobla en otros comportamientos del ciudadano. Sin el esfuerzo de tantos sectores de la sociedad, no seria posible entregar este patrimonio cultural a todas las escuelas (4.000) de enseñanza primaria de esta ciudad.

(8) Proyecto 2003 - III forum ASF: Cultura y Políticas Públicas – Ciudades Sustentables. Estos debates bi anuales se sustentan en la noción, cada vez más sólida y difundida, de que la cultura será, en el siglo XXI, instrumento, al mismo tiempo de desarrollo y gobernabilidad. Por tanto, los principios que pauten la defensa de una política de integración cultural continental son: participación (acuerdos intersectoriales), pluralidad (diversidad cultural y tolerancia) y flexibilidad (capacidad de resolver conflictos creativamente – cultura para la paz). Estos debates servirán también para preparar una participación efectiva de los países latinoamericanos en el Primer Forum Universal de las Culturas organizado por la Generalitat de Cataluña y por el Ayuntamiento de Barcelona en 2004.

(9) Fué recomendación del 1er Forum ASF (1998) invertir esfuerzos en la conectividad de los artistas Latinoamericanos. La tecnologia avanzada fué puesta al servicio de la construcción del Site Arte Sem Fronteiras que sirve como plataforma a un banco de informaciones con más de 1,200 entries de instituciones públicas y privadas, artistas y otras informaciones de 26 países. Es esta una poderosa herramienta de pesquisa para intelectuales, turistas culturales, interesados en adquirir arte latinoamericano y, sobretodo, un punto de encuentro para los interesados en integración cultural continental. La implementación tiene el aporte de voluntários, del sector público (Ministério de Cultura de Brasil: ley de renuncia fiscal) y privado (Banco Bradesco), además del apoyo de UNESCO.