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Número 7
- septiembre - diciembre 2004

Presentación


Alfons Martinell (*)

El pasado mes de diciembre se celebró en la ciudad de Sevilla la tercera edición del Campus Euroamericano de Cooperación Cultural, organizado conjuntamente por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura y la Fundación Interarts con el apoyo de la Junta de Andalucía. Al evento asistieron alrededor de 200 agentes culturales de todo tipo, quienes avivaron el debate sobre la cooperación cultural entre América y Europa a partir de diversos ejes temáticos planteados en forma de sesiones plenarias y talleres.

Desde la perspectiva de la evolución de los últimos tres Campus, constatamos distintos elementos para la reflexión en clave de conclusiones:

1) A lo largo de las sesiones y talleres de este III Campus se ha manifiestado más concordancia, entre los participantes de los dos continentes, en ciertos diagnósticos sobre el estado de la cuestión sobre la cooperación cultural entre Europa y América en la perspectiva de los anteriores Campus. La evolución del sector se constata en la evidencia., más proximidad en algunos planteamientos y, lo más importante aún, la existencia de más redes actuando e interviniendo en el ámbito de la cooperación cultural en estos espacios.

2) El desarrollo y estructura del Campus evidencia una propuesta metodológica que nos invita a entender el espacio de cooperación entre Europa y América como un espacio abierto a una gran variedad de interacciones con muchas posibilidades y potencialidades. Se considera conveniente mantener un trabajo en conjunto para intentar fortalecer este espacio para que en él se puedan depositar intercambios, cooperación, y sobre todo un conocimiento mutuo, más profundo que nos permita convivir en esta globalidad.

3) Las aportaciones y debates manifiestan la necesidad de redefinir el concepto de cooperación en los matices que requiere el sector cultural. Esto nos ayudará tanto a establecer u observar las condiciones específicas para la cooperación cultural como a identificar los elementos que dificultan estas condiciones, y así denunciar y luchar contra estas dificultades. En algunos talleres se mencionó, paradójicamente, la dificultad de movilidad de los agentes culturales: los visados, las dificultades para salir y entrar a un país, problemas administrativos en la circulación de producciones culturales, etc, a pesar de que aparentemente existe un campo con más movilidad, aún existen barreras que dificultan la circulación de los productos culturales entre países vecinos.

4) La necesidad de avanzar hacia un concepto de cooperación cultural más horizontal, recíproca, equitativa e igualitaria, en dos direcciones sin el predominio de ningún tipo de jerarquía y unidireccionalidad. Con el fin de que este concepto adquiera la dimensión política que le corresponde, debemos estar abiertos a intercambios, fomentar espacios para que cuantos más actores y agentes sociales intervengan, éste sea más fructífero. En ese sentido, hemos de pensar la cooperación no sólo como herramienta exclusiva del Estado, o de la sociedad civil. El sector privado que también hace cooperación cultural (a veces de tipo más comercial que otras) también debe tener un papel protagónico en este campo.

5) La necesidad de avanzar hacia un mayor protagonismo de la cooperación cultural internacional reclama el estudio de una posible carta de principios que defina y concrete las propuestas respecto a la construcción de un espacio Euro- Americano pensando en las dificultades políticas, económicas y sociales existentes en América que dificultan la cooperación cultural incluso entre los mismos países de la región. Se propone trabajar hacia una mayor integración y fomentar el trabajo en red, como ocurre con más dinamismo en la Unión Europea, desde las instituciones supranacionales y las estructuras de los propios estados.

6) Es preciso fortalecer y potenciar la función de los organismos multilaterales como elementos fundamentales para favorecer la cooperación entre distintos agentes. De igual forma, es indispensable la creación de fondos dentro de sus mismas estructuras destinados a la cooperación cultural, de fácil acceso para todos los sectores. Las agencias de cooperación europeas deben mantener permanente contacto entre ellas para así asegurar un nivel de intercambio significativo evitando duplicidades y buscando complementariedades.

7) La voluntad de consolidar y aumentar la cooperación cultural, en este espacio geopolítico, reclama la necesidad de fomentar y crear redes en diferentes campos, aprovechando las que ya existen, rentabilizándolas y abriéndolas más al intercambio. La cultura de la gestión en red es imprescindible si queremos profundizar en la cooperación cultural en este espacio público de cooperación entre Europa y América Latina.

8) Desde el primer Campus se ha planteado la necesidad de un mayor conocimiento mutuo del sector de la investigación en el sector cultural en sus diferentes dimensiones. Las pocas relaciones, proyectos conjuntos y circulación de las aportaciones de diferentes centros de estudio e investigación inciden muy directamente en su proyección internacional y en la necesaria y fructífera transferencia y reconocimiento recíproco. La importancia de estudios e investigación aplicada sobre el sector cultural desde una visión más integral puede convertirse en una herramienta de entender de forma más multilateral los problemas de la globalización. En esta indispensable necesidad de transferencia se propone el fomento de una red de investigadores y centros de estudio en este campo para una mayor riqueza intelectual que va a beneficiar a todos los países y potenciar una mayor movilidad de sus trabajos.

9) La necesidad de incrementar la formación de los operadores culturales, tanto en el campo de la gestión cultural como en el sector artístico. Es decir, la creación de un capital humano capaz de llevar a término diferentes proyectos y situarlos en clave de cooperación en estos contextos. En este sentido las redes de centros de formación en Iberoamérica y Europa pueden ser un motor para ayudar a la capacitación en sectores deficitarios y potenciar un espacio formativo compartido.

10) El intercambio de la producción artística debe regularse por medio de políticas públicas claras y explícitas a favor de la presencia de la diversidad cultural europea y latinoamericana en nuestros escenarios. No se puede dejar toda la circulación del producto cultural y de la expresividad cultural en manos del mercado. Es preciso incidir para garantizar la presencia de la diversidad real que a veces la dinámica del mercado niega. En ese sentido, se ha llamado la atención sobre la enorme influencia de las industrias culturales y ciertas decisiones políticas, locales o nacionales, que están dibujando un mapa desvertebrador del sector cultural y de nuestras culturas. Por ello, se requiere más activismo y reacción ante cierta pasividad a ciertos hechos que están influyendo enormemente en el sector cultural. La cooperación y las acciones conjuntas son instrumentos importantes para denunciar ciertas situaciones que en la actualidad ponen en peligro el intercambio de la producción artística en estas regiones.

11) Se manifiesta la necesidad de analizar con mayor detenimiento los temas y las políticas que moldean los medios de comunicación y la comunicación cultural en todas sus dimensiones por su gran influencia en la vida cultural. La comunicación cultural y los medios de comunicación han de entender que deben servir como instrumentos útiles y elementos imprescindibles dentro del contexto actual para intervenir en el sector cultural, para interpretarlo, y principalmente para facilitar el intercambio entre estas realidades a partir de una mayor preocupación por los aspectos públicos y el interés general.

12) Se plantea colaborar más para crear un espacio euroamericano de cooperación cultural consolidado. Compartir más recursos, más información, más documentación para que así toda la información y documentación lleguen a todas las realidades culturales, pues a pesar de vivir en la era de la sociedad de la información, hay muchas de éstas no disponen de los elementos necesarios para su propio diagnóstico.

En líneas generales, los anteriores son los temas más relevantes expuestos en Campus Euroamericano de Cooperación Cultural celebrado en Sevilla.


Alfons Martinell Sempere (España)

Licenciado en Filosofía y letras en la Universidad Autónoma de Barcelona y Doctor en Ciencias de la Educación por la Universidad de Gerona. Director del Máster Internacional en Gestión, Políticas Culturales y Desarrollo de la Universidad de Gerona y la Cátedra UNESCO de Políticas Culturales y Cooperación. Ha sido Profesor de la Universidad de Gerona especializado en temas de organización y gestión de instituciones en el campo de la educación no formal y cultural. Presidente de la Fundación INTERARTS, Observatorio Europeo de Políticas Culturales Urbanas y regionales de Barcelona. Dirigió el Curso de Postgrado en Gestión y Políticas Culturales de la Universidad de Barcelona y el Ministerio de Cultura (1991-1997) y fue Director de los seminarios sobre Dirección de Proyectos Culturales (1987-1990) organizado por el Centro de Estudios y Recursos Culturales (CERC) de la Diputación de Barcelona. Miembro del grupo Formación Desarrollo Cultura. Fue Técnico de Cultura y Educación en el Ayuntamiento de Gerona (1980-1992) desempeñando diferentes funciones como Director y Coordinador de Centros Culturales, Proyectos y cursos de formación. Tiene publicados diferentes trabajos en el campo de la gestión cultural, la educación en el tiempo libre, gestión cultural, educación social, etc. Ha participado como profesor en actividades formativas de gestores culturales realizadas en diferentes Comunidades Autónomas de España, en Francia y en toda Iberoamérica.
Actualmente es Director General de Relaciones Culturales y Científicas del Ministerio de Asuntos Exteriores de España