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Número 8 - abril-junio 2006

Unión Europea y América Latina: tan próximas, tan lejanas…

Anne-Marie Autissier (*)


Las relaciones culturales y académicas entre la Unión Europea y América Latina se caracterizan por una paradoja : los une una proximidad cultural y artística de varios siglos y una tardía toma en cuenta de esta realidad en el marco oficial de las relaciones entre las dos regiones.

Basta aludir al caso de Brasil para ver como la corrientes artísticas europeas - realismo, romanticismo, simbolismo, naturalismo - ignoraron las fronteras políticas y geográficas. Mario de Andrade, Cecilia Meireles, Vinicius de Morais, Jorge Amado y Rubem Braga, ilustran, entre otros tantos, el sincretismo de las corrientes populares y literarias europeas con el fondo amerindio y afro-brasileño. Sin embargo, estas afinidades artísticas han influído poco sobre una dinámica de intercambios a nivel multilateral.

Una cooperación fragmentada

Dos obstáculos se verifican a propósito de una política de intercambios y de cooperación culturales entre las dos partes : muy a menudo, las relaciones entre Europa y América Latina se quedan dentro del marco nacional de los Estados europeos : España, Francia, Italia, Alemania y el Reino Unido conducen sus propias políticas de intercambios y de colaboración sin mucha concertación entre sí. A pesar de algunas excepciones, la posibilidad misma de una cooperación cultural y artística multilateral resulta difícil y poco productiva. En el campo universitario, la multiplicación de los intercambios individuales y bilaterales entre profesores e investigadores aún genera pocos deseos de trabajo multilateral. Sin duda, esta fragmentación tiene que ver con la debilidad de la propuesta cultural europea dentro del marco de la UE. Sin duda también resulta difícil para los Estados europeos cambiar costumbres antiguas de más de un siglo. Sin embargo, la relación con otros continentes parece la mejor oportunidad para crear redes comunes de intercambio y de cooperación cultural entre los Estados miembros de la UE.

El segundo obstáculo es la visión misma que la Unión Europea desarrolla a propósito de América Latina. La cooperación con América Latina aparece fragmentada a la vez con varias entidades, y también bajo dos términos que no tienen en cuenta la realidad socio-cultural de América Latina : cooperación y ayuda al desarollo. Comunidad Andina, MERCOSUR (Mercado Común del Sur), América Central, CARICOM (Mercado Común del Caribe) … Existen numerosos círculos de cooperación o de concertación, más bien dedicados al diálogo político y económico. Esta estratificación coincide mal con la posibilidad horizontal de coproducción o intercambios entre los profesionales de la cultura. Y, hablando de América Central, pude verificar en 2002, como el SICA (Sistema de Integración Centro-Americano) no corresponde a las estrategias de los profesionales de la cultura de esta región : sin México, una cooperación arqueológica no vale nada para los especialistas de América Central. Y cuando se trata de arte contemporáneo, las relaciones con la Bienal de São Paulo parecen más importantes que los intercambios entre Guatemala y Nicaragua – que adémas no son tan fáciles desde el punto de vista de los transportes. Por fin, varios miembros del CARICOM se benefician de los programas ACP que tienen un modo de decisión y de financiación distinto.

Frente a estas dificultades, la Unión Europea actúa con dos objetivos, mal legados entre sí : cooperación descentralizada y ayuda al desarrollo, para la cual la Unión Europea es el primer financiero. Une vez más, los objetivos y los medios son diferentes y en ninguno de ellos se percibe el papel transversal de la cultura – a la vez como producción y difusión artística y como promoción y desarrollo de culturas, talentos o saberes locales en el sentido largo del término “ cultura ”. Quizás solo el CARICOM asuma una reflexión transversal, tomando en cuenta los creadores, las industrias culturales y los saberes propios tales como el campo de la medicina tradicional. En conclusión, el carácter heterógeneo y fragmentado de las intervenciones de la UE parece un obstáculo al desarrollo de estos intercambios. O para decirlo en otros términos, es un “ recorte ” de la realidad latinoamericana (y quizás también de la realidad europea) que no coincide con el terreno : los idiomas “ amerindios ” de América Latina representan a la vez un objetivo filosófico, cultural, educativo y económico. En esta perspectiva, la agencia holandesa HIVOS cumple un trabajo interesante, apoyando micro-iniciativas culturales.

Interés y dificuldad de la cooperación descentralizada

La cooperación descentralizada aparece como un campo de cooperación nuevo e interesante por varias razones : toma en cuenta la necesaria implicación de la sociedad civil y da un papel significativo a los municipios que, en América Latina tanto como en Europa, pueden encontrarse en la raíz de inovaciones en términos de cultura y de producción artística. En este marco, se tiene que subrayar el ejemplo de las Ciudades Educadoras, una red creada en Barcelona con una fuerte participación de ciudades latinoamericanas y el de IULA (International Union of Local Authorities) y de la FMCU (Fédération mondiale des Cités-Unies) que tuvieron su primer congreso común en Rio de Janeiro en 2001. La CAMVAL (Coordinadora de las Asociaciones Mundiales de Ciudades y Autoridades Locales) que trata directamente con el Banco Mundial, tiene miembros activos en América Latina : la Red de Asociaciones de Municipios de América Latina. Estas asociaciones están implicadas en programas tales como URB-AL (con una participación del 50% máximo en los proyectos, por parte de la UE), creado para establecer contactos directos y de largo plazo entre ciudades latinoamericanas y de la Unión Europea. Se nota la escasa presencia de proyectos culturales dentro de este marco. Algunos aparecen en el tema n·2 “ La conservación de los sitios históricos urbanos ”.

ALFA, Alßan y Erasmus Mundus : ¿Qué espacio de iniciativa tienen las universidades de América Latina?

Dos programas están interesados en la educación superior : ALFA y Alßan. Iniciado en 2002, el primero se interesa por los intercambios entre post-graduados. Muy reciente, a este programa aún le falta tiempo para un monitoreo. Distinta es la situación de ALFA que se inició en 1996 y está cumpliendo su segunda fase, ALFA II, 2000-2005 (42 milliones de euros para el periodo). El programa se articula en dos sub-programas : cooperación en gestión institucional y académica y cooperación para la formación científica y técnica. Está abierto a la participación de los 25 estados miembros y de los del EEE (Estados de Europa del Este), así como a 18 países de América Latina. Algunos proyectos de cooperación abarcaron el patrimonio y la arquitectura. La contribución de la Unión Europea se aproxima al 70% en general (75% máximo), lo que significa la necesidad de encontrar el 30% restante de un presupuesto importante. Durante el primer programa, el desequilibrio resultaba evidente en los orígenes de los coordinadores : dos tercios venían de Europa. Otro desequilibro existente en el segundo programa : la presencia de los países latinoamericanos implicados : Argentina, Brasil, Chile y México son los más implicados. Otra constatación : las universidades latinoamericanas se ubican en grandes ciudades o capitales. En cuanto a los paises europeos implicados, España está en primera línea, mucho antes Portugal, Italia, el Reino Unido, Francia y Alemania. Falta una diversidad en términos de paises y de universidades, puesto que los criterios son muy estrictos. Asi se tiende a crear un doble estandard, en terminos de cooperación internacional. Quizás Erasmus Mundus dará mas flexibilidad. Adoptado en 2003 durará 5 años. Su objetivo es “ atraer a los mejores estudiantes y docentes del mundo en la mejores universidades europeas ”. Su propósito es conseguir 250 masters europeos en el 2008, firmados entre 3 universidades de la Unión Europea o del EEE y luego abrirlos a terceros paises. Podemos citar el master MEEM - Mechanical Engineering Erasmus Mundus -, lanzado por el INSA de Lyon con el Trinity College de Dublin (Irlande) y la ETSEIB, Escuela de ingenieros de la Universidad Politécnica de Catalunya (Barcelona). La cooperación internacional se dedicará a Chile, Brasil y Argentina. Lo que notamos es que, en un primer momento, la idea es más difundir la “ cultura europea ” que acoger la cultura de los países de América Latina.

Finalmente, ALFA y Alßan no servirán de mucho si sus coordinadores no comparten una visión de servicio público de la enseñanza, basada en ciertos valores y conocimientos que no se pueden resumir por “ adaptación al mercado del empleo ”. En el marco de la OMC (Organización Mundial de Comercio) y del GATS (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios), los servicios de enseñanza representan un mercado potencial considerable. La cooperación entre America Latina y la Unión Europea tiene que tomar en cuenta esta ambigüedad.

Estas dificuldades me llevan a considerar las reglas de los programas de cooperación frente a las necesidades de los agentes culturales : como decía el responsable de relaciones internacionales de la Ciudad de Paris, Pierre Schapira en 2004, “ Las llamadas propuestas por parte de Europaid resultan demasiado pesadas y complejas para que todos los actores competentes del desarrollo puedan participar con igualdad. Los recursos que se deben mobilizar son desporporcionados en tamaño, en posibilidades financieras y en nivel de experiencia de muchas ONG. […] Así, EuropAid favorece la financiación de programas de gran ámbito y de muy largo plazo, excluyendo proyectos más precisos y localizados. ” Sabemos que la Comisión Europea ha propuesto una reforma de su dispositivo de ayuda exterior para 2007.

A esta lista se tiene que añadir la posibilidad de proyectos de cooperación con “ terceros ” países en el marco de programas como CULTURE 2000 y Jeunesse (Youth Programme). CULTURE 2007 tendría que favorecer más y más este tipo de cooperación. Entre los proyectos elegidos en 2004, destacan seis iniciativas de cooperación anual en el campo del patrimonio en África y Asia En cuanto a Jeunesse, sus agencias cumplen un excelente trabajo dentro y fuera de la Unión Europea. Este último ejemplo podría inspirar iniciativas en el campo cultural y artístico : becas individuales de mobilidad para jóvenes hasta los 25 años, coproducción de proyectos entre jóvenes, asistancia financiera y logística a los que vuelven de un periodo de Servicio Voluntario Europeo. 19 países de América Latina estan incluídos en este programa.

Ya existe une red interesante de micro-iniciativas individuales y asociativas en términos de cultura, arte y educación entre América Latina y países de la Unión Europea. Quizás la prioridad sea la posibilidad de cooperaciones rápidas y de corto plazo, incluyendo momentos de formación y de contextualización para los profesionales europeos tanto como para los profesionales de América Latina. Finalmente, experiencias de cooperación con las diásporas latinoamericanas en Europa tendrían que estar apoyadas. Más que lo que se ha hecho hasta ahora, la Unión Europea tiene que contextualizar su visión de América Latina, acogiendo a especialistas de América Latina – historiadores, sociólogos, filósofos, socio-linguistas…, para que ellos nos enriquezcan con su análisis sobre las prioridades de la cooperación artística, cultural y científica, en términos internacionales. Una cooperación más estrecha con las Alianzas para la Diversidad cultural y con las federaciones especializadas como la CISAC (Confederación Internacional de las Sociedades de Autores y Compositores) también es necesaria.


Notas

Anne Marie Autissier (*)

Anne-Marie Autissier es Profesora de Ciencias Contemporáneas, y tiene un doctorado en Sociología Cultural. Ella da clases en sociología cultural y en políticas culturales europeas en el Instituto de Estudios Europeos en la Universidad Paris VIII. Es presidenta de la Asociación Culture Europe que publica una revista tres veces al años desde el 1984, ahora llamada Culture Europe Internacional. Trabaja frecuentemente como consultora para diferentes organizaciones francesas y europeas. Sus publicaciones más recientes son: L'Europe culturelle en pratique, chronique AFAA, La Documentation française, Paris, 1999; La réutilisation culturelle des monuments historiques en Europe (coll.), ACCR, Paris, 2000; "Les Etats, protagonistes ambigus de la coopération culturelle communautaire", en La culture dans les relations internationales (François Roche, dir.), École française de Rome, 2002 ; " La culture au milieu du gué ", en l'Europe à l'oeuvre, dossier de la revue Mouvement n·2', septembre - octobre 2003