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Número 9 - julio - octubre 2006

Cooperación interuniversitaria y científica en el sector cultural

Clara Mónica Zapata (*)


Introducción

Para  abordar  el tema de cooperación Inter-universitaria y científica en el sector cultural, vale hacer algunos planteamientos importantes sobre los conceptos que integran esta idea.  La Cultura como un concepto propio e inherente al desarrollo de los distintos ámbitos académicos, de las disciplinas del conocimiento cualquiera que sea su campo, ya que a través de cada proceso educativo se integran formas y códigos de una cultura, se establecen  diálogos, y se construyen nuevas formas de expresión.

Las ciencias sociales y humanas han abordado la cultura  desde muchas de sus disciplinas específicas, como un factor determinante en sus campos de desarrollo y análisis, y  han generado su corpus propio desde las humanidades, para articular el diálogo con las ciencias básicas y aplicadas y con el campo científico, a  través de distintas prácticas de investigación que permiten conjugar  búsquedas  y técnicas, que  apoyadas en métodos científicos, basados en aportes cuantitativos, como las bases propias de los análisis estadísticos, entre otros, que hoy brindan a los modelos de desarrollo y a la planeación para la intervención de los distintos sectores, incluido el cultural, análisis importantes e insumos para la identificación y diseño de metas y estrategias, que permiten superar dificultades que impactan en los entornos sociales, y afectan sus estructuras de base y por ende su identidad.

Otro factor importante de este diálogo, está en el requerimiento actual que a través de marcos normativos y políticas de control, en implementación, se le hace a la investigación científica en todos y cada uno de sus procesos, donde cada estudio y desarrollo tiene que tener en cuenta los niveles de afectación de los entornos a intervenir, poniendo como primera consideración la identidad cultural, los efectos ambientales, y las estructuras sociales básicas.

Un aspecto también determinante en este proceso o diálogo propuesto es  la relación existente entre cultura y desarrollo, sobre la cual se han adelantado múltiples debates, aportes y conclusiones como factor alentador para la complejidad del mundo contemporáneo.  Así,  podremos acoger lo propuesto por la UNESCO en 1999 en relación con la formulación de políticas culturales para el desarrollo: Adoptar un enfoque transectorial. Las políticas para la cultura deberían abarcar mucho más que el sector cultural tradicional (las artes subvencionadas y el patrimonio) e incluir dentro de su campo de acción objetivos de desarrollo humano, pluralismo y creatividad. El sector cultural no debe funcionar aislado, mientras sea así los resultados seguirán siendo limitados. Solamente en cooperación con otras áreas resulta posible poner en uso y utilizar los recursos culturales para abordar cuestiones como la falta de cohesión social o el desempleo.

De ahí que los objetivos de la cultura deban integrarse en un marco más amplio de formulación de estrategias de desarrollo  y de acción política. Para ello es fundamental adoptar un enfoque transectorial, mediante acuerdos de trabajo estructurados y continuados entre distintos campos del conocimiento a saber: Medio productivo en áreas afines, turismo, educación, procesos con juventudes, planificación urbana, medios de comunicación, industrias y economía”.

Todos estos planteamientos se están haciendo realidad en un campo de total vigencia como es la investigación cualitativa, por la que entendemos cualquier tipo de investigación que produce hallazgos a los que no se llega por medio de procedimientos estadísticos u otros medios de cuantificación. En este marco se tratan investigaciones sobre la vida de la gente, las experiencias vividas, los comportamientos emociones y sentimientos, así como los funcionamientos organizacionales, los movimientos sociales, los fenómenos culturales y la interacción entre  naciones.

Los desarrollos actuales, las pautas de la modernización  y las reformas de los Estados, exigen cada vez más, establecer modelos y acciones que permitan cualificar los procesos sociales y particularmente los culturales.  El inicio de programas de formación en gestión y estudios  culturales, el desarrollo de modelos innovadores en este campo,  las inquietudes sobre la producción, la generación de recursos a través de modelos productivos y la industria cultural,  marcan el caso de las universidades con el conocimiento y la generación de métodos de investigación e indagación, pedagogías y modelos de extensión universitaria, propósito importante para la autogestión y el fortalecimiento institucional, donde el aprendizaje ha estado centrado en algunas experiencias importantes sobre la oferta de  servicios en el campo cultural, y el ingreso a la cultura de la interdisciplinariedad.

La notoria carencia de recursos para inversión interna en programas culturales, ha demandado el establecimiento de políticas de cooperación  en cultura, que admiten relaciones tanto internas como externas, y particularmente el aprovechamiento de las ofertas existentes en el marco de convenios internacionales,  que apoyados en acciones y estrategias   definidas en los acuerdos entre los países,  hace posible  un acercamiento importante para este desarrollo, lo cual a su vez permite una materialización de la gestión, y una comprensión amplia de las políticas propias en  este ámbito en particular.

Es importante primero abordar los presupuestos conceptuales que dan soporte a una compresión clara sobre las políticas culturales como marco de lo institucional o de la política pública ya que las instituciones universitarias soportan sus desarrollos sobre esos presupuestos, su constitución  y aplicación. Conocer las estructuras y políticas que rigen a los estados  y los  marcos jurídicos sobre las cuales se soportan los distintos organismos oferentes en el campo de la cooperación internacional, para la cultura, la educación,  el medio ambiente y áreas complementarias, e igualmente definir el término de la gestión  para la  ejecución y puesta en marcha de las distintas herramientas que permiten el logro de objetivos y metas, para la consolidación del sector universitario y su proyección a la sociedad a través de los mecanismos de cooperación, apoyo e intercambio de experiencias.

A. Aproximación al Concepto General de Cooperación Científica   Interuniversitaria

El término cooperación está inscrito dentro de lo que se concibe como  cooperación interinstitucional, internacional e intergubernamental,  es decir, es  un concepto global que comprende las diferentes modalidades concesionales de ayuda entre países, gobiernos  o instituciones,   con instituciones o regiones similares de menor desarrollo relativo.

En este sentido, una política o  programa de cooperación debe instaurarse en el marco de adoptar relaciones y aprovechamiento de recursos institucionales, que permitan crear líneas y programas de cooperación interuniverisitaria, para nuestro caso de análisis, con organismos gubernamentales y no gubernamentales e instituciones educativas, culturales y sociales de diversas características y localizaciones geográficas, en el ámbito nacional e internacional, con el propósito de establecer convenios y canalizar recursos para programas de asesoría, dotación, capacitación, investigación, pasantías, becas e intercambios culturales y artísticos.

La compresión de la cooperación como concepto y como proceso debe partir de   un reconocimiento de las fortalezas institucionales de las entidades que conforman el entorno regional para la identificación de oportunidades y el aprovechamiento  de relaciones con otras instituciones universitarias y de perfiles asociados al campo de Interés universitario como lo es el educativo cultural, tanto en la región como fuera de los limites geográficos en los cuales se encuentra ubicada la institución.

Aspectos importantes a considerar para la consolidación del proceso de Cooperación  Ínteruniversitaria  y científica en el sector cultural

Poner en común las conceptualizaciones básicas sobre políticas  y gestión cultural, en el entorno universitario, como soporte del proceso de la cooperación internacional en el dimensionamiento de programas y proyectos, para una afectación positiva del desarrollo local y regional.

Reconocer y valorar las experiencias institucionales y nacionales en el campo de la  gestión y la cooperación.

Brindar información sobre las estructuras, origen, bases estatales y jurídicas de los organismos internacionales que apoyan programas de cooperación  en el contexto iberoamericano.

Aplicar ejercicios básicos sobre la formulación de  proyectos acordes con la identificación de las metodologías establecidas por organismos internacionales  oferentes.

Establecer una dinámica operativa y estratégica sobre la metodología de red, que apoye la gestión de proyectos interinstitucionales y ante las agencias de cooperación tanto local, nacional e internacional.

La relación educación - cultura,  elemento   fundamental en la integración del diálogo para  la base científica  en el entorno universitario

Estrategias

Definir la caracterización del sector cultural y afines que nos  permitan  identificar las necesidades y el perfil de las  Instituciones, en la relación cultura y ciencia.

Establecer mecanismos para la obtención de una base de  datos de las instituciones, investigadores y expertos en los ámbitos de lo local, regional nacional e Internacional que se  cruzarían con la caracterización del sector científico cultural.

Implementar la  cooperación como mecanismos para la descentralización,  de manera que pueda desarrollarse en los planos local,  regional, nacional y, que se ponga en común lo que cada  universidad  está  desarrollando para hacer coordinación  de los planes y fortalecer vínculos internos y  externos.

Capacitación, participación y fomento de formación de investigadores y expertos actores en el campo de la gestión y los estudios  culturales  en materia de cooperación interinstitucional  nacional e internacional.

Establecimiento de intercambios de información y  experiencias, incluyendo las reglamentaciones y normas de diálogo desde las universidades con entidades sin animo de lucro, empresa pública  y privada.

B.La Investigación como medio para la cooperación inter-universitaria

Un aspecto  fundamental en el desarrollo de las universidades del siglo XXI es la investigación, muchas de nuestras instituciones de educación superior se definen como instituciones investigadoras, y parten de un acumulado importante en el campo de las investigaciones científicas de las ciencias básicas y aplicadas, sin embargo, como ya fue acotado, las ciencias sociales y humanas y el campo de los estudios culturales han venido desarrollando prácticas propias de la investigación y la sistematización de experiencias y estudios propios del campo, que hoy permiten a estudiosos y académicos, hacer planteamientos de tipo teórico y conceptual, bastante relevantes, otro campo que se aproxima a esta nueva cultura es el de las artes, tal vez retados por la presencia de la tecnologías y la diversificación de medios y soportes comunicacionales que tocan el campo de la creación en todas sus formas de expresión. 

Por ello se valida en el campo de los estudios culturales el método de análisis cualitativo que sin desconocer los cánones universales de la investigación científica, se acerca a este tipo de teorías con sus métodos en diálogos pertinentes al campo cultural, donde se puede resaltar como característica la utilización de las teorías y métodos cualitativos apoyados en  “La Teoría Fundamentada”,  de Anselm Strauss y Juliet Corbin, que hace referencia a las siguientes categorías sobre las cuales sustenta sus procesos de análisis:

  • Capacidad de mirar de manera retrospectiva y analizar las situaciones críticamente.
  • Capacidad de reconocer las tendencias a los sesgos.
  • Capacidad de pensar de manera abstracta.
  • Capacidad de ser flexibles  y abiertos a la crítica constructiva.
  • Sensibilidad  a las palabras y formas de expresión y acciones de los interlocutores y grupos de análisis.
  • Sentido de absorción y valoración al proceso de trabajo.

La teoría fundamentada, está centrada en la sustentación  de conceptos, en los datos, la creatividad de los investigadores como un ingrediente esencial. Concluyendo que la investigación cualitativa se basa tanto en el pensamiento crítico como en el creativo, tanto en la ciencia como en el arte del análisis. Un factor que, entre otros,  se recomienda en las categorías de análisis del método cualitativo, es el de hacer uso de múltiples formas de expresión tales como el arte y la música y las metáforas para estimular el pensamiento.

El análisis es la interacción entre los investigadores y los datos. Es al mismo tiempo arte y ciencia. Es ciencia en el sentido de que mantiene un cierto grado de rigor y se basa en análisis de datos. Lo que buscamos al investigar en el campo de los estudios culturales, y apoyados en esta metodología, es un equilibrio entre ciencia y creatividad, basados en formas flexibles que se  consideran herramientas apropiadas para ello, apoyadas en algunos procedimientos de codificación que le son propios al campo cultural como:

  • Construir teoría más que comprobarla.
  • Ofrecer a los investigadores herramientas útiles para manejar grandes cantidades de datos brutos.
  • Ayudar a los analistas a considerar significados alternativos de los fenómenos.
  • Ser sistemáticos y creativos al mismo tiempo.
  • Identificar, desarrollar y relacionar los conceptos, elementos constitutivos básicos de la teoría.

Se hace necesario en este sentido  dar  la validez y la legitimidad que un campo como los estudios culturales requiere, sobre una base de investigación, la constitución de núcleos y grupos de trabajo que desde las distintas disciplinas que aquí confluyen, den línea, y motiven un desarrollo del área disciplinar desde la cual se generen los conectores con otras disciplinas, campos y formas de investigar creando puentes y diálogos pertinentes entre la cultura y la ciencias como base fundamental para el crecimiento humano y la transformación de la sociedades.  

C. Las Redes Educativas y Culturales para el Saber un Vínculo hacia lo Científico

Los modelos de gestión educativa actual, conciben su desarrollo en sistemas abiertos, generando flujos positivos de saberes e innovaciones en el campo educativo, sustentados en investigaciones propias de sus campos de desarrollo y en estructuras metodológicas donde se conjugan la docencia, la extensión  y la administración académica como medio para la sostenibilidad y crecimiento de nuestras universidades.

Este   modelo, se nutre del sistema cultural entendido en sus dos grandes componentes, primero la cotidianidad y modos de vida de sus comunidades sus relaciones con lo local y lo global, y segundo con los procesos y productos culturales, así, si la finalidad de los sistemas educativos y culturales se orientan hacia la formación humana integral y a la construcción del tejido social, es necesario entonces, tejer la malla de relaciones entre sus componentes para lograr la sinergia Educación – Cultura.

En este sentido la existencia de la malla de relaciones es una condición necesaria para el funcionamiento de las redes educativas y culturales para el saber,  y su articulación en procesos pertinentes a lo científico, para ello es necesario que existan proyectos de  colaboración desde las instituciones universitarias que se articulen con el sector cultural, y desde los agentes educativos, que demanden a sus entornos lo cual significa prepararse endógenamente para poder establecer nuevas relaciones y sinergias externas.

Las redes de alianzas educativas y culturales para el saber y el desarrollo científico, son organizaciones humanas apoyadas en métodos y en el uso de tecnologías  informáticas y de comunicaciones, a través de las cuales se potencian iniciativas educativas y culturales,   de las instituciones y las comunidades académico – científicas que las constituyen, estas centran su oferta en la generación, gestión y desarrollo auto regulado de proyectos de colaboración de educación y cultura, apoyados en practicas de investigación,  de capacitación y en servicios de información.

La red igualmente se define como un sistema abierto, pluralista y multicultural, sin ánimo de lucro que contará con la participación de las instituciones universitarias y establecerá relaciones programáticas y de corresponsabilidad con instituciones de los sectores público y privado.

Los servicios de información se definen como una prioridad de la red, e incluyen bancos de recursos y prácticas educativas y culturales a los distintos niveles, pero con ventana al mundo en términos de acceso a otros bancos y prácticas globales, buscando así, oportunidades de interacción sincrónica o asincrónica, así como el fortalecimiento de sus miembros en prácticas tanto presenciales como  virtuales o semi presenciales relevantes a la naturaleza de la red. Se busca en esta dinámica de interacción contribuir al desarrollo de las instituciones y sus comunidades académicas, mejorando su calidad de vida y la de sus entornos inmediatos, así mismo como el de fortalecer la identidad cultural sin perder la visión global, comprometiendo a los individuos con su transformación y la de sus entornos.  

D. Las Comunidades Académicas y las Sociedades del Conocimiento

Podría decirse que el sector cultural, ha sido un sector particularmente informal en sus estructuras de desarrollo, factor que ha ido cambiando positivamente gracias a los avances importantes que hoy se dan en el campo de las políticas culturales, en su inserción como tema fundamental en las distintas agendas sobre el debate de  políticas publicas y el  desarrollo, liderado por organismos internacionales y adoptado por muchos entes nacionales. El punto de conexión de este principio, se da igualmente en lo relacionado con la legitimación y la importancia que este debate tiene en  distintas disciplinas académicas  que han abordado con amplios antecedentes este tema, apoyados en una sustentación conceptual, desde disciplinas como  ( la sociología, la antropología ), entre otras áreas de las humanidades y en el mundo de hoy la economía, que aporta con una mirada importante en el campo de las industrias creativas, y los modelos de planificación y gestión propios e inherentes al desarrollo cultural, en líneas de producción y formalización de relaciones con áreas y sectores afines de lo social.  

Pero el punto claro y nodal de este avance está en la generación de programas del nivel universitario y profesional que empiezan a ganar un espacio importante en las ofertas de la educación de tercer nivel, demandas por los desarrollos y crecimientos que el mismo sector empieza a mostrar, y proponiendo a las instituciones  universitarias el diseño de programas y ofertas académicas de Diplomas, Posgrados y Pregrados que atiendan los requerimientos del sector cultural, y sus énfasis de desarrollo, superando así la mirada de la cultura desde una sola disciplina, como en el caso de la antropología por ejemplo, que aunque ha aportado mucho, en este proceso, ha sellado igualmente este tema con una visión unidireccional.

El reto que muchas universidades nos venimos planteando cuando asumimos este tipo de ofertas en los niveles relacionados, es precisamente el de  constituir una base teórico conceptual que sustente la creación de programas de formación en el campo cultural con una base interdisciplinar como soporte para su modelo pedagógico y sus estructuras curriculares,  ligada a un   desarrollo académico que se apoya en la investigación en cruce con modelos propios de las ciencias sociales, y hacia la búsqueda de otras metodologías y formas innovadoras de desarrollo de estos campos de formación que todavía son bastante jóvenes y por ello requieren de todo el acompañamiento y de la gran necesidad de tener apoyo de una comunidad del conocimiento que mantenga el debate sobre los campos propios a este nuevo nivel de formación.

En este sentido es prioritario definir un núcleo académico de base para el desarrollo y la homologación de un campo del conocimiento como lo es el de la cultura, con sus énfasis y marcos propios de hacer cultural, (patrimonio, mueble e inmueble, tangible e intangible,  administración y gestión de instituciones, de recursos propios de las artes, planeamiento para el desarrollo cultural, industrias culturales, entre otros  y  los estudios culturales en todo su campo amplio de constitución teórica y de análisis.

Asumir la constitución de una comunidad académica, que apoye el sector cultural y lo provea de los códigos propios y necesarios para su interacción con las ciencias, las tecnologías  y otros ámbitos del conocimiento, implican que la cultura se lea en relación con el papel emergente del conocimiento como principal motor del desarrollo, entendido este como económico y social.

Debe tenerse en cuenta la transformación que han sufrido los modelos de prestación del servicio de educación de tercer nivel y sus patrones institucionales, como resultado de la revolución de la información y la comunicación,  la consolidación de la comunidad académica en el campo de la cultura, debe hacer el reconocimiento de la necesidad de establecer una visión equilibrada e integral de la educación como sistema holístico, que no sólo incluya la contribución de la educación en la creación de capital humano, sino también en sus dimensiones cruciales tanto humanísticas como de capital social y su papel como un importante bien publico global.

El Banco Mundial en su estudio “Construir Sociedades del Conocimiento Nuevos Desafíos para la Educación Terciaria – 2003”. Propone como elementos de síntesis los siguiente aspectos a considerar como importante en este análisis sobre el tema de la sociedades del conocimiento, donde acota que el progreso social y económico se logra primordialmente mediante el desarrollo y aplicación de conocimiento.

Plantea que la educación de tercer nivel es necesaria para crear, divulgar y aplicar el conocimiento de manera eficaz y para construir capacidades tanto técnicas como profesionales.  Igualmente llama la atención sobre la manera  como la investigación sobre la dinámica del desarrollo impulsada por el conocimiento ha puesto de manifiesto la convergencia de cuatro factores favorables como son:
 

  1. Los regímenes institucionales, y los incentivos macro económicos,
  2. La infraestructura de tecnologías y la comunicación,
  3. Los sistemas nacionales de innovación 
  4. La calidad de los recursos humanos  de los países

La innovación tecnológica y la difusión de las innovaciones científicas y técnicas incrementan la productividad, asumir esto desde el sector cultural ha implicado e implica trascender en muchos conceptos tradicionales sobre los cuales se inscribía el sector, asumirse participe y determinante en muchos de los desarrollos que las investigaciones científicas y las ciencias básicas y aplicadas desarrollan, reconocer que la transformación de los entornos afectan la cultura desde muchos ámbitos, y que por ello se requiere del dialogo con otras disciplinas para suplir necesidades que desde lo cultural solamente no podrían generar los impactos para las transformaciones requeridas.

Es urgente entonces además de constituir la comunidad académica que de validez y vida a las sociedades del conocimiento en el campo de la gestión y los estudios culturales, avanzar en el diseño y la oferta de programas de formación y profesionalización en cultura, según niveles y campos   demandados por el sector, siendo indispensable para capacitar a los profesionales del sector.

Asumiendo que la educación de tercer nivel facilita la construcción de nación al  promover una mayor cohesión social, confianza en las instituciones sociales, participación democrática y dialogo abierto, al  igual que valoración de la diversidad en términos de genero, etnia, religión y clase social.  Además las sociedades plurales y democráticas dependen de la investigación y del análisis que fomentan en particular las ciencias sociales y las humanidades siendo la cultura  la parte más visible e importante de este proceso.


Notas

Clara Mónica Zapata Jaramillo (*)

Decana de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia, Medellín (Colombia). Es  experta en programas educativos en los niveles de pregrado, en artes visuales, música, teatro, danza contemporánea y ha desarrollado maestrías en Historia del Arte y Canto.  Es especialista en dramaturgia, gestión y promoción cultural, investigación en arte y estudios culturales, extensión artística y cultural. Ha desarrollado numerosos programas de extensión, cursos libres, líneas de profundización en apreciación artística, diplomas en  investigación socio-cultural y áreas del desarrollo cultural, escuela de cine, asesoría a programas de desarrollo local en arte y cultura, participación y promoción de redes a nivel local, nacional e internacional.