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Lo que la cienciometría no alcanza a medir

Elsa Beatriz Acevedo Pineda(1)


Resumen

La cienciometría representa un interesante campo de acción y de gestión del conocimiento. No obstante tanto su lectura como interpretación están sujetos a realidades diferenciadas. En tal sentido, es importante tener presente la influencia que en los términos de medición debe tener el marco socio económico así como la fortaleza del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología de cada nación.

El contexto

El presente trabajo no pretende hacer un análisis exhaustivo sobre la métrica del conocimiento. Entre otras cosas porque escapa a la esfera de nuestra especialidad y a los marcos del ejercicio que propondremos. No obstante, reconocemos en la medición del conocimiento un poderoso instrumento conceptual valorativo de impacto y respuestas profundamente diferenciadas por parte de las diferentes comunidades de investigadores.

En este orden de ideas, queremos llamar la atención sobre una serie de aspectos, que si bien escapan a las normas cienciométricas, no por ello dejan de ser de gran importancia para el desarrollo y consolidación de nuestras comunidades científicas, máxime hoy cuando su presencia internacional se convierte en una exigencia presente en la competitividad tecnocientífica mundial.

Para comenzar, digamos que en el proceso de fortalecimiento de las comunidades científicas, son muchos los factores que influyen, pero sin lugar a dudas, la cienciometría comporta un contenido específico de amplia naturaleza valorativa que merece un estudio y análisis socio cultural diferenciado.

Es precisamente sobre esta especificidad métrica que pretendemos llamar la atención, a través del pensamiento social que puede y debe contribuir al desarrollo de un debate científico de gran interés para nuestros investigadores. Porque, los contenidos de medición suscitan variadas reacciones, y su impacto es innegable en el fortalecimiento de nuestros grupos, centros de investigación y en el consecuente fortalecimiento del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

Son innumerables los estudios y las contribuciones que desde la cienciometría se ofrece al universo del conocimiento universal. Y esta imagen global, espacial inconmensurable, hacer que su aplicación, apreciación y aprehensión sean tan diversas como valiosas.

Por tal razón nuestro punto de partida o eje referencial obviamente debe ser la imagen de contexto nacional. Representando un ejercicio valioso e interesante que con seguridad, arrojará resultados tan diferenciados como los escenarios en los cuales se aplica.

En este sentido preferimos hablar de impacto, para describir las respuestas que la medición del conocimiento genera en los diferentes campos de la ciencia en países como Colombia.

Es bien sabido que los indicadores de conocimiento comportan una valoración específica para el campo de la investigación y sus productos; publicaciones, patentes, etc. Dicha valoración merece ser debidamente contextualizada máxime hoy frente a un mundo de profundas diferenciaciones.

Este “aterrizaje” forzoso” de la cienciometría obedece a inquietudes manifiestas, por parte de los mismos investigadores, que exigen ser “contados” bajo parámetros cercanos a los de su propia realidad. Ellos sienten que el precepto según el cual “con la vara que mides serás medido” poco o nada sirve bajo las circunstancias actuales, en donde los desniveles estructurales necesariamente impactan el desarrollo de la producción científica.

Por lo tanto, en realidades como la nuestra parecería más conveniente hablar de “indicadores sociales de ciencia y tecnología” como una forma de remarcar el contenido social de la producción de conocimientos. Planteamiento que se enmarca dentro de los parámetros de los estudios de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación CTS+I especialmente en lo concerniente a la apropiación social del conocimiento.

Es importante tener en cuenta además, que la enorme complejidad de nuestra realidad de una u otra manera debe aparecer reflejada en los términos de medición cienciométrica. Por tal razón resulta preocupante la insistencia en realizar la misma, bajo una óptica diferente a la nuestra, lo cual genera inevitablemente una imagen adversa de la misma cienciometría frente a la investigación nativa.

Consideramos además que el conjunto de realidades latinoamericanas, que a su vez conforman una gran realidad regional amerita, un estudio y un tratamiento específico en un continente caracterizado por las profundas heterogeneidades de su desarrollo histórico imposibles de borrar y menos de cuantificar. Disparidades que de una u otra forma inciden en la consolidación de estructuras científicas fuertes.

Por esta razón nuestra insistencia en considerar que la cienciometría debe necesariamente tener una dimensión de contexto tan territorial como sociocultural, en sociedades en donde la precariedad del marco en el cual se desarrolla el conocimiento, presenta graves dificultades para transformar el mismo en decisiones estratégicas para cada nacionalidad.

Las preguntas

El mundo de la cienciometría es el mundo de las preguntas. Los indicadores en espacios académicos determinados suelen ser asimilados a una vigilancia, clasificación cuando no a un veto o a una discriminación.

Habíamos dicho que la medición cienciométrica genera expectativas diferenciadas en medio de las comunidades científicas. En este sentido podemos traducirlas en interrogantes de enorme valor para el desarrollo futuro de la misma cienciometría.

Es innegable que cuando se habla de los diferentes sistemas de medición del conocimiento, se produzca un ambiente expectante y hasta es factible hablar de temores, cuando no de reacciones abiertamente contrarias a la dinámica de universo de la medición del conocimiento.

Posiblemente la cienciometría aún no ha sido sometida a un proceso de necesaria socialización. Y que su aceptación moderada pueda tener mayor audiencia en grupos de mayor especialización y trayectoria científica. Por lo tanto, conceptos como ingeniería del conocimiento, bibliometría, infometría, cibermetría en contextos como el nuestro suelen ser desconocidas, aún en medio de las autoridades académicas que pretenden “contar” a una masa crítica aún en formación y que en muchos casos se manifiesta contraria bien por temor a desconocimiento a los mismos parámetros internacionales implícitos en la cienciometría.

En numerosas oportunidades, la medición como medio evaluativo suele asimilarse a una categoría de subjetividad valorativa produciendo la natural desconfianza en el medio académico. En este orden de ideas, es latente el cuestionamiento sobre las relaciones entre la cienciometría y el poder transnacional del conocimiento.

Además de lo anterior, cada ciencia encierra un mundo cognitivo de dimensiones socioculturales diferenciadas. Tal es el caso de las ciencias sociales cuyo contenido humanístico ocupa un lugar bastante importante en la construcción de conocimientos participativos, propositivos, transformativos y por ende evaluativos de la sociedad.

Surge entonces, otro gran interrogante, quién, cómo y bajo qué parámetros cuenta, y mide la dimensión humana del conocimiento? Es el mundo un espacio contable por excelente? Se equivoca entonces, el filósofo colombiano Guillermo Hoyos Vásquez al afirmar que el mundo de la vida nos es contable?; la cienciometría fomenta las asimetrías al interior de las comunidades científicas? se limita la cienciometría en medir productos mas no la dimensión de los procesos sociales de la ciencia?

En consecuencia el problema con la cienciometría no se reduce a creer o no en ella, se trata de una cuestión mucho más profunda y compleja, que debe enmarcarse dentro de su posibilidad de insertarse debidamente en cada realidad, respondiendo coherentemente a sus particularidades y por supuesto al de sus comunidades científicas.

De todas formas, las preguntas sobre el impacto cienciométrico crecen y se multiplican en la medida en que el mismo se relaciona con las actividades y capacidades científicas, la fortaleza del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, la política de estímulos a los investigadores, el acceso a la financiación de proyectos, entre otros. Debido a ciertos problemas de exclusión se habla del circuito de poder que gira alrededor de la cienciometría; el poder “de los que cuentan sobre quienes son contados”.

En tal sentido, es latente un ambiente de duda, incertidumbre, desconfianza, temor, cuando no un abierto rechazo acompañado por amplio universo de preguntas; quién nos mide?, por qué?, para qué?, bajo qué parámetros?, es factible medir la ciencia mientras se desarrolla o solo los productos de la misma?

Lo que sucede es que cuando la cienciometría se aplica mecánicamente, genera inquietudes adversas y nuevas preguntas claves como por ejemplo si existe la posibilidad de que la periferia genere sus esquemas cienciométricos endógenos?, es posible medir bajo los mismos parámetros a las universidades fuertes y a las débiles? Existen universidades del centro y universidades de la periferia?

Finalmente, teniendo en cuenta que la ciencia es un proceso social, existen otras inquietudes no menos valederas sobre la métrica del conocimiento, como por ejemplo: cómo medir consensos, actitudes, valores, autoestima, cooperación, dinámica social interna de producción de conocimientos?

Las respuestas

La cienciometría genera impactos, respuestas, actitudes, confrontaciones y posiciones diferenciadas, algunas de ellas de amplio contenido ideológico. La medición del conocimiento implica por su parte una serie de situaciones interesantes acompañadas de algunos interrogantes aún por resolver , como los anotados, en un mundo en el cual se trata de compartir o competir con respecto al conocimiento.

Otro aspecto importante que hay que tener presente, con relación a la cienciometría tiene que ver con los indicadores que necesariamente deben ser construidos a partir de realidades concretas, teniendo en cuenta que los mismos reflejan atmósferas cognitivas específicas. En tal sentido, se puede afirmar que los indicadores no se acoplan mecánicamente a cualquier con texto, porque el manejo de la cienciometría como técnica de medición encaja con una serie de datos cuantitativos, pero no cualitativos. Es por esta razón que consideramos en desventaja, frente a la cienciometría a “las periferias del conocimiento” mereciendo las mismas un enfoque diferenciado.

Es latente además en el ambiente investigativo, que la primera reacción notoria frente a los términos de medición de conocimientos, que fortalece la imagen de los centros sobre las periferias, se traduzca en discriminación y subestimación, porque la cienciometría aparece en el ámbito científico internacional como un discurso configurado con la pretensión de medir lo intangible con parámetros diseñados para “contar” lo tangible y aquí radica precisamente la discusión académica sobre sus fines.

Además, sí su objetivo consiste en identificar las leyes y las regularidades que rigen la actividad científica bajo parámetros de globalidad, entonces por qué prevalece un enfoque ampliamente valorativo del producto sin considerar los procesos sociales bajo los cuales se genera conocimiento?, es por eso que se critica su marcada tendencia cuantificadora en un mundo complejo, contradictorio y heterogéneo.

No obstante lo anterior, es imposible desconocer que los indicadores comprometen aspectos interesantes de validación, actualización, confrontación, fortalecimiento de redes así como de activación de instituciones y de saberes. También es importante reconocer su importancia en el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología, así como en las políticas y estrategias de la ciencia. Incidiendo en el desarrollo y consolidación de grupos y centros de investigación, los cuales “presionan” la asignación de presupuestos adecuados para la financiación de la ciencia. Su lectura debe arrojar las urgencias de capacitación de recursos humanos y formación de investigadores. De la misma manera, los “semilleros de investigadores” deben empezar a familiarizarse con el lenguaje de la medición.

Además de lo anterior, es importante reconocer que la cienciometría debe desarrollar un sistema de circulación del conocimiento, así como su democratización, proceso en el cual es apoyo al periodismo científico desempeña un importante papel a través de la formación de los investigadores en las lides propias a la publicación de artículos de carácter científico.

No obstante, la cienciometría fortalece centros y periferias del conocimiento, máxime en las actuales circunstancias de América Latina. Y lo que es peor, puede tener un efecto discriminatorio al interior de las comunidades científicas de cada país, estimulando una peligrosa jerarquización. En este sentido, Guillermo Hoyos Vásquez afirma que la cienciometría no es un fin pero sí un medio que pone en juego el fin.

En modo alguno somos contrarios a la necesidad de elevar la competitividad de nuestra infraestructura científico técnica, simplemente nos parece urgente contextualizar la misma máxime en Colombia, en un momento crítico para el futuro de la ciencia. Igualmente, debemos reconocer que aún nos falta realizar una lectura adecuada de los términos de medición que operan a nivel internacional, reconociendo como lo hemos hecho que aún no se conoce suficientemente sobre sus mecanismos y objetivos.

Decíamos que el mundo de la cienciometría es el mundo de los interrogantes y esto se ratifica al momento de su aplicación, porque la medición como norma reguladora, calificadora o descalificadora, genera dudas, temores, cuestionamientos y diversas preguntas en medio de las comunidades científicas, máxime cuando su resultado incide en su nivel de ingresos, no es lo mismo un grupo clasificado y reconocido que otro que no lo es.

Además de lo anterior, es muy difícil manejar objetivamente el concepto de confiabilidad que debe rodear un proceso cienciométrico. Por eso, es latente la desconfianza que existe con relación a la misma y es obvio que en sociedades como la nuestra, sujetas a una normatividad muy laxa, la medición despierte preocupaciones manifiestas, cuando no su rechazo frontal.

En este sentido, hay que reconocer que importantes representantes de las ciencias sociales, manifiestan serias dudas sobre el tema, basados en una nueva lectura de la cultura de la calidad y la excelencia que es necesario escuchar. A través de las cuales aparece un discurso legitimador del ser y sus razones socioculturales, que es imposible desconocer, en momentos en que crece el tamaño de las comunidades científicas dedicadas a investigar y proponer alternativas humanas muy difíciles de estratificar y menos de cuantificar.

Es por ello que insistimos en la urgente necesidad de hacerle a la cienciometría una traducción interdisciplinar en respuesta a la calidad de nuestra ciencia y su peso, a nivel tanto regional como global. Porque, existen momentos y fenómenos característicos a la internalidad de cada comunidad, científica e investigativa que inciden directamente en la cantidad y calidad de sus aportes al conocimiento en general, que al ser sometidos a su cuantificación manifiestan dificultades, teniendo en cuenta que en la investigación interfieren tanto aspectos tangibles como intangibles.

Otro problema que no podemos desestimar es el relacionado con aquellos investigadores “renegados” de la cienciometría entre los cuales encontramos valiosos aportes al pensamiento científico social, que se niegan a ser “contados” no obstante, hayan logrado conformar una masa crítica interesante y desarrollen productos investigativos de trascendencia social, obteniendo tanto reconocimiento, como apoyo financiero internacional para sus proyectos. Muchos de ellos actúan como gestores independientes y están creando una valiosa escuela investigativa con conciencia social definida, de gran aporte tanto por los contenidos como por el impacto social de sus investigaciones.

Con relación a ellos surge una pregunta interesante: si no se cuentan entonces no existen? Por el hecho de no aparecer en los datos bibliométricos, publicaciones, y demás términos de medición?

Otro aspecto interesante tiene que ver con las rupturas al interior de un grupo de investigación, lo que induce al divorcio interno del mismo, más no con respecto al objeto de su investigación. En este caso no se altera el producto pero sí el proceso, cómo puede reflejarse esta situación en el balance cienciométrico?

Aunque parezca extraño tales casos se presentan sin el seguimiento correspondiente y si prefiere guardar silencio frente a estas anomalías antes que desatar conflictos innecesarios, fomentando nuevas “guerras de la ciencia”.

Por su parte, quienes se oponen a ser medidos presentan razones que pueden ser controvertibles, pero como tales deben ser tenidas en cuenta. Afirman por ejemplo, que se siegan a llenar formalidades, suministrar información, llenar formatos, ser reseñados por funcionarios que los cuentan, ejercicio según algunos, una vigilancia que contradice su ética investigativa.

Además de lo anterior, los “renegados” de la cienciometría despiertan polémica al considerar que su investigación se ciñe a sus funciones públicas y por ende sociales, al servicio del conocimiento dejando así en manos la sociedad la valoración pertinente de la misma.

Así como hablamos del sector investigativo renuente a las técnicas de medición, también hay que reconocer un grave desconocimiento sobre sus contenidos y propuestas por parte de la dirigencia académica. Este aspecto es muy preocupante teniendo en cuenta que en manos de la administración académica se encuentra la aplicación de las mismas.

Tan grave desconocimiento puede generar vacíos de impacto negativo tanto para el crecimiento como para la presencia institucional de la investigación. Es importante entonces, que el proceso de alfabetización tecnológica, incluya el estudio de la cienciometría como parte sustancial de la dinámica del conocimiento mundial. Es una realidad a la cual no podemos escapar que rige los niveles de competitividad internacional.

Para finalizar y retomando un poco los mecanismos de exclusión de los cuales hemos venido hablando podemos decir que si bien es preocupante que nos marginen desde afuera, mucho peor lo es si nos aislamos y nos autoexcluímos nosotros mismos. Lo que sí debe quedar muy claro es que el debate sobre la cienciometría apenas comienza.

Bibliografía

GARRIDO, Margarita. “Las cuentas y los cuentos de la ciencia”. Revista Colombiana Ciencia & Tecnología. Vol. 19 No. 3 julio-septiembre de 2001 . P.p. 37 a 40. Bogotá, Colombia.

CALLÓN, Michel; COURTIAL, Jean Pierre y HERVÉ, Penan. Cienciometría. Edición Trea, S.L. 107 P. Gijón Principado de Asturias. 1995.

POLANCO, Xavier. Infometría e ingeniería del conocimiento: exploración de datos y análisis de la información en vista del descubrimiento de conocimientos. OEI Sala de lecturas de CTS+I. https://historico.oei.es/campus-oei.org/salactsi/polanco4.htm

    Experiencias del INIST en la producción de indicadores infométricos. Indicadores y vigilancia científica y tecnológica. https://historico.oei.es/campus-oei.org/salactsi/polanco2.htm

POLANCO, Xavier y BESSAGNI, Dominique. Datos bibliométricos sobre los países dela Comunidad Andina en la base de datos multidisciplinaria PASCAL del INIST – CNRS. https://historico.oei.es/campus-oei.org/salactsi/polanco3.htm

FLÓREZ MALAGÓN, G. Alberto. Crisis disciplinar y estudios culturales. Revista Colombiana Ciencia & Tecnología. Vol. 19 No. 4. Octubre – diciembre de 2001.

Notas

(1) Profesora titular del Departamento de Humanidades e Idiomas de la Universidad Tecnológica de Pereira. Pereira, Risaralda, Colombia. Miembro de la Cátedra Colombia de CTS+I de la OEI. elsa@col2.telecom.com.co

 

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