OEI

Está en:
OEI - Programación - CTS+I - Sala de lectura -

Declaración sobre la Educación Científica
Simposio "Didáctica de las Ciencias en el Nuevo Milenio". Pedagogía 2001

Ciudad de La Habana, Cuba 5 a 9 Febrero del 2001

Durante los días 5 al 9 de febrero del 2001 ha tenido lugar en Ciudad de La Habana el Congreso Internacional "Pedagogía 2001". Como parte de él, se ha desarrollado el Simposio "Didáctica de las Ciencias en el nuevo Milienio", en el cual hemos participado profesores y profesoras de diversos países (Argentina, Brasil, Cuba, Chile, Ecuador, España, Guatemala, Honduras, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela) y múltiples áreas de conocimiento (Matemática, Física, Química, Biología, Geología, Geografía, Ciencias Naturales e Informática). Los participantes, en el transcurso de los 26 talleres, 4 conferencias y 5 mesas redondas que han tenido lugar, hemos reconocido que:

1. En el siglo que recién ha concluido, la ciencia y la tecnología han influido más en la sociedad y, en general en el planeta, que en todo su desarrollo anterior. Ellas han contribuido a eliminar o tratar diversas enfermedades, elevar la esperanza de vida de las personas en algunos países, desarrollar el transporte y los medios de comunicación, aprovechar mejor los recursos alimenticios y energéticos y, en general, mejorar la calidad de vida de muchas personas. Pero las políticas egoístas y hegemonistas, llevadas a cabo por los gobiernos de algunos países, también han conducido a efectos negativos: acentuamiento de la desigual distribución de las riquezas en el mundo; aparición y utilización de medios de destrucción masiva; crecimiento desmedido del consumo de energía, con el consiguiente agotamiento de las fuentes convencionales; deterioro del medio ambiente; monopolización por los países altamente industrializados de importantes medios de difusión de la información y la cultura.

2. Durante los próximos años, la ciencia y la tecnología tendrán una implicación aún mayor en la sociedad, la educación y la cultura: crecerá su repercusión en la situación global del mundo y en la vida del ciudadano común; surgirán nuevas ramas, modificando todavía más el lugar que ocupan sus ramas tradicionales; se extenderán sus métodos y formas de trabajo a mayor número de esferas de actividad de la sociedad; se elevará el papel que desempeñan las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Al propio tiempo, es imposible desconocer los riesgos que para la biosfera y la sociedad entrañan determinados resultados del progreso científico-tecnológico y las funciones de opresión y dominación asociadas en ciertos casos a dicho progreso.

3. Lo anterior plantea la necesidad de un nuevo contrato ciencia/sociedad, que solo será posible si todos los ciudadanos y ciudadanas poseen una cultura científica que les permita comprender y administrar la vida cotidiana con responsabilidad y participar activamente en la búsqueda de soluciones a los problemas. En ese sentido, durante la pasada década han sido numerosos los llamamientos de diversos organismos, conferencias y líderes políticos, para que toda la población del planeta y, muy en particular los educadores, tomemos conciencia de los grandes problemas y desafíos a los que se enfrenta la humanidad, y actuemos en consecuencia. Estos llamamientos adquirieron especial fuerza en la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro en 1992, en la cual participaron más de 120 jefes de estado, y en la Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el Siglo XXI, que tuvo lugar en Budapest en 1999. Cabe tener en cuenta, sin embargo, que para el acceso de la población mundial a esa cultura científica que se reclama, es indispensable garantizar primero el derecho de todos los ciudadanos y todas las sociedades a la educación, compromiso expresado en el Marco de Acción Regional para las Américas, asumido en Dakar en el 2000, el cual apoyamos enfáticamente.

4. En evidente contraste con el panorama anterior, la educación científica en la escuela primaria, secundaria y los primeros años universitarios, incluida la formación de docentes, atraviesa en muchos países por serias dificultades. Así se ha constatado en diversos estudios realizados, como el "Análisis Comparado de los currículos de Biología, Física y Química en Iberoamérica" y el "Diagnóstico sobre la Formación Inicial y Permanente del Profesorado de Ciencias y Matemática en los Países Iberoamericanos", patrocinados por la OEI y cuyos resultados fueron publicados en 1992 y 1994 respectivamente; los estudios TIMSS, llevados a cabo en 1997; el análisis efectuado en 1998 por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación, el cual coordina UNESCO-OREALC, y otros. En particular, es considerable el número de estudiantes que luego de la enseñanza recibida no domina los conceptos básicos, no adquiere las habilidades intelectuales que se esperaban o no manifiesta una actitud crítica durante el análisis de las cuestiones examinadas, muchos ni siquiera se sienten motivados por el estudio de las ciencias.

5. Ante la situación descrita, urge la necesidad de realizar profundas transformaciones en la enseñanza de las ciencias: en sus objetivos, contenidos, métodos, modos de evaluación y recursos tecnológicos empleados. Si la ciencia constituye una actividad sociocultural, indisolublemente asociada a la tecnología, con hondas repercusiones en el desarrollo de la humanidad y variados métodos y formas de trabajo, entonces, ella ha de ser enseñada y aprendida como tal, y no como ha sido habitual hasta ahora, centrando la atención, predominantemente, en la formación de conocimientos y habilidades específicos, en el tratamiento de conceptos y las manipulaciones de laboratorio.

6. Elementos esenciales de esas transformaciones son: un enfoque cada vez más humanista de la enseñanza de las ciencias, que ponga de relieve la contribución de ellas a la cultura general y preste especial atención a los problemas éticos relacionados con el desarrollo científico-tecnológico; el establecimiento de un núcleo de problemas, conceptos e ideas, comunes a diversas ramas de la ciencia y la tecnología, que sirva de base al trabajo interdisciplinario en las escuelas y a la integración de múltiples saberes y dimensiones de la cultura humana; la familiarización de los estudiantes con métodos y modos de pensar y comportarse, característicos de la actividad científico-investigadora contemporánea; el desarrollo en ellos de una actitud crítica, reflexiva y, al propio tiempo, responsable, transformadora y solidaria, ante los problemas de la humanidad y de su entorno.

7. La didáctica de las ciencias cuenta en nuestros días con un sistema de conocimientos, ideas y experiencias, teóricamente fundamentado, el cual constituye el marco adecuado para llevar a cabo las necesarias transformaciones en la enseñanza de las ciencias. No obstante, entre las actuales concepciones de la didáctica y lo que ocurre diariamente en las aulas, existe todavía una gran distancia. En muchos currículos de ciencia, y sobre todo en la práctica de la enseñanza, siguen prevaleciendo ideas y comportamientos muy similares a los de hace varias décadas.

8. Una actividad humana fundamental es el planteamiento y la resolución de problemas, por esta razón la escuela debe convertir dicha actividad en objeto directo de enseñanza. Especial énfasis ha de hacerse en el análisis de problemas que sean relevantes, tanto desde el punto de vista social como personal. Como resultado de lo anterior, hay que lograr que los alumnos implementen estrategias de resolución que les permitan enfrentarse a verdaderos problemas y estén así mejor preparados para la vida. Desde la perspectiva anterior, convendría redimensionar el papel que desempeñan las actividades prácticas en la enseñanza de las ciencias, integrándolas coherentemente al proceso de resolución de problemas.

9. La utilización de las computadoras digitales quizás sea la modificación más palpable que ha tenido lugar en la actividad científico-investigadora durante las últimas décadas. Las computadoras han sido empleadas en la enseñanza de las ciencias con muy diversos fines, no obstante, es necesario, ante todo, asignarles el lugar que por su origen y desarrollo les corresponde en la historia reciente de la ciencia y la tecnología: poderoso recurso para la solución de problemas. Entre las funciones principales con que deben utilizarse los medios informáticos en la educación científica se encuentran: la organización, representación, almacenamiento, recuperación y transmisión automatizados de la información; la realización de cálculos y el procesamiento de datos; la construcción de modelos y la experimentación con ellos; la automatización de procesos y experimentos; el empleo de lenguajes, aplicaciones y sistemas expertos. La utilización de los medios informáticos en estas direcciones, permite liberar a los estudiantes de la realización de ciertas operaciones rutinarias y contribuye a potenciar el desarrollo intelectual de ellos.

10. Las calculadoras han pasado a ser parte inalienable de la vida moderna y la escuela debe tomar en cuenta esta realidad. Diferentes estudios realizados muestran que es posible introducirlas, incluso desde la escuela primaria, sin afectar la preparación de los alumnos para la vida. Ellas deben emplearse, atendiendo a las potencialidades del desarrollo de los niños, tomando en cuenta las características de sus edades, de tal forma que verdaderamente sirvan para promover el desarrollo del pensamiento, con un mayor énfasis en los significados, y que contribuyan a un aprendizaje de más calidad y a un mayor desarrollo de habilidades de cálculo, sin inhibir aquellas que deben tener los escolares en las edades correspondientes.

11. Los medios masivos de comunicación, principalmente la radio y la televisión, han de ser utilizados más ampliamente para contribuir a desarrollar una cultura científica y tecnológica en todos los ciudadanos y ciudadanas y, especialmente, en los educadores.

12. A fin de desarrollar y concretar las ideas anteriores, se precisa estimular la producción de conocimientos en el campo de la didáctica de las ciencias, así como elaborar programas de acción y crear grupos y redes de trabajo, en los niveles de escuela, de país, regional e internacional, con coordinaciones e intercambios permanentes entre los grupos. Estos programas deben contar con el apoyo decidido de los gobiernos y ministerios de educación de los países, así como de organizaciones internacionales, y estar dirigidos a tres elementos claves, estrechamente vinculados entre sí, de todo cambio educativo: la formación inicial y permanente de profesores, la investigación científica y la práctica escolar.

13. Con el propósito de contribuir a materializar las acciones mencionadas, nos pronunciamos por elevar a niveles superiores el trabajo de la Cátedra de Didáctica de las Ciencias del Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño, así como por la creación de un centro regional para la capacitación de los docentes, en didáctica de las ciencias y en el empleo y valoración de nuevas tecnologías de la educación, y de una asociación iberoamericana para la elaboración de "softwares" educativos .

14. Nosotros, los participantes en el Simposio "Didáctica de las Ciencias en el Nuevo Milenio", llevado a cabo en el marco del Congreso Internacional "Pedagogía 2001", manifestamos nuestro compromiso de esforzarnos por transformar la enseñanza de las ciencias, de tal modo que corresponda mejor a las exigencias de la sociedad en este nuevo siglo y contribuya a alcanzar la meta de una educación científica de calidad, con equidad para todos. En consecuencia, adoptamos la presente "Declaración sobre la Educación Científica". Asimismo, solicitamos a los gobiernos y ministerios de educación de nuestros países, y a la UNESCO, la OEI, la AELAC y el Convenio Andrés Bello, el apoyo necesario para movilizar, a través de sus respectivos programas, a los protagonistas de dichas transformaciones, así como para coordinar las acciones correspondientes en los ámbitos regional e internacional.

15. El II Congreso Internacional Didáctica de las Ciencias y la Convención y Feria Internacional INFORMÁTICA 2002, los cuales tendrán lugar en el mes de Febrero del 2002 en la Ciudad de Habana, así como la Reunión Anual de Matemática Educativa, constituirán buenas ocasiones para valorar lo que se ha avanzado y plantearse nuevas tareas que enriquezcan y desarrollen la presente declaración.

Formulario de suscripción gratuita a las Novedades del Programa CTS+I

Sala de lectura CTS+I
Ciencia, tecnología, sociedad e innovación

Organización de Estados Iberoamericanos
Buscador | Mapa del sitio | Contactar
| Página inicial OEI|