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VI Taller de Indicadores de Ciencia y Tecnología -- Interamericano e Iberoamericano
Buenos Aires, 15 al 17 de septiembre de 2004

Declaración final

El conocimiento científico y tecnológico se ha convertido en uno de los principales motores del desarrollo social y económico a escala mundial. Los países más avanzados del mundo destinan anualmente enormes recursos y esfuerzos para apoyar la investigación y el desarrollo experimental y estimular la innovación, como fuente de generación de avances en materia de salud, biotecnología, agricultura, nuevos materiales, nanotecnologías, nuevas tecnologías de la información, productos y servicios, educación y en general todos aquellos avances que contribuyan al bienestar social general.

En consecuencia, la toma de decisiones en materia de política científica, tecnológica y de innovación ha ido adquiriendo una creciente complejidad, debido a los múltiples factores que intervienen en ella, entre los que se conjuga la importancia estratégica del conocimiento como recurso social, la movilidad de su frontera y la magnitud cada vez mayor de los recursos requeridos para su creación y aplicación.

Debido a ello, los procesos decisorios requieren, cada día más, abundante información cuantitativa y cualitativa acerca de los recursos disponibles, los resultados alcanzados, las tendencias y los escenarios futuros. La necesidad de contar con información estadística, indicadores y modelos interpretativos para conocer e interpretar lo que ocurre con el sistema científico y tecnológico resulta de vital importancia dado que, por lo limitado de los recursos disponibles, las decisiones en el ámbito de la política científica deben estar basadas en información confiable.

En los países de América Latina y el Caribe tanto los gobiernos como los principales actores privados están reconociendo en forma creciente la importancia de la ciencia para el desarrollo social y económico. Esta situación, vinculada íntimamente con los procesos de globalización, ha impulsado a la mayor parte de los gobiernos a relanzar activas políticas de ciencia, tecnología e innovación que, en términos generales, habían sido descuidadas en los años del desaliento de la década de los ochenta. Hoy existe en América Latina y el Caribe un amplio consenso acerca de la importancia de contar con información confiable y actualizada sobre ciencia, tecnología e innovación. Así lo reclama la complejidad del momento presente de la ciencia y la tecnología en los países de la región, caracterizado por la necesidad de encontrar nuevos senderos que conduzcan hacia un proceso de desarrollo económico y social sostenible y equitativo. Para ello se deben movilizar las capacidades científicas y tecnológicas endógenas.

En noviembre de 1994 los participantes del Primer Taller Iberoamericano de Indicadores de Ciencia y Tecnología dieron cuenta de la necesidad de dar respuesta a esos nuevos desafíos. Hoy los indicadores de ciencia, tecnología e innovación, como herramientas indispensables para la evaluación de los impactos y la definición de políticas, ocupan un lugar en la agenda de la política científica y tecnológica de los países de América Latina y el Caribe.

Como se ha puesto de manifiesto en el Sexto Taller de Indicadores de Ciencia y Tecnología -Iberoamericano e Interamericano-, la producción de indicadores de ciencia, tecnología e innovación confiables está alcanzando un nivel satisfactorio en la mayor parte de los países de América Latina y el Caribe. Ello debe ser visto como resultado de una evolución que ha sido sostenida desde mediados de los años noventa, como parte de un proceso más amplio de formulación de políticas activas destinadas a dar respuesta al desafío del conocimiento.

Aunque en algunos países de menor desarrollo relativo recién se están iniciando los esfuerzos tendientes a la producción sostenida de indicadores, en muchos de ellos ya se han alcanzado importantes logros en el relevamiento de información estadística en ciencia y tecnología. En términos generales, los países de América Latina y el Caribe cuentan actualmente con series de varios años en los principales indicadores de actividad científica y tecnológica. Son varios los países que disponen de información confiable y comparable acerca de los procesos de innovación, de percepción pública de la ciencia y la tecnología, de bibliometría y de impacto social del conocimiento. Además de la producción de indicadores confiables y acordes con los patrones internacionales para el tratamiento de la información en esta materia, los países de la región han demostrado tener la capacidad de reflexionar creativamente acerca de los procesos de producción, difusión y aplicación de los conocimientos en los contextos de su propia sociedad y actividad económica. Actualmente, este proceso se encuentra en una etapa avanzada.

Merece reconocimiento la contribución realizada a este proceso por la Red Iberoamericana e Interamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) a partir su creación, en abril de 1995, como un emprendimiento colectivo destinado a impulsar y facilitar la producción de los datos necesarios. El enfoque de su trabajo permitió articular el esfuerzo de los países de la región para contar con un conjunto de indicadores de ciencia, tecnología e innovación que cumplan la doble condición de estar consensuados regionalmente y de estar ajustados a normativas comparables con las de los países con mayor tradición en la materia. La realización de estudios específicos de modo de conocer las particularidades de las actividades de ciencia, tecnología e innovación en la región, la capacitación de expertos y la conformación de equipos idóneos para desarrollar dichas tareas han sido algunas de las contribuciones más significativas de la red.

La RICYT es, además, un espacio de convergencia inédita de organismos de cooperación internacional, que permitió a los países de la región desarrollar acciones acordes con sus intereses. Creada en 1995 por el Programa CYTED, y a cargo desde 1996 del Programa Interamericano de Indicadores de la OEA, la RICYT sumó luego el apoyo de UNESCO y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, además de otras entidades. Los participantes del Taller consideran necesario enfatizar que la sinergia entre organismos internacionales y los actores públicos y privados de los países de la región reporta grandes beneficios para el desarrollo de actividades en el campo de la ciencia, la tecnología y la innovación. La implementación innovadora de políticas de ciencia y tecnología requiere también de un marco de cooperación extrarregional, que involucre organizaciones internacionales y permita recoger experiencias de otros países y regiones. Ello hará factible disponer de indicadores comparables internacionalmente adecuados para evaluar los avances de la región en el contexto de la sociedad del conocimiento a escala mundial.

Ciencia, tecnología y sociedad

En la actualidad, la región atraviesa una serie de problemas estructurales que limitan su capacidad productiva y profundizan la segmentación social. Las instancias de decisión política deben reconocer las amplias posibilidades que brindan la ciencia y la tecnología para contribuir a las soluciones de las dificultades que aquejan el bienestar de las sociedades de América Latina y el Caribe. En efecto, frente a problemas tales como la pobreza, la exclusión social, el escaso desarrollo industrial y el bajo valor agregado de su producción, el desarrollo de los sistemas nacionales de innovación, el fortalecimiento de la capacidad científica y tecnológica y el fomento a la integración de las comunidades científicas locales con las corrientes de punta a escala internacional, mediante la aplicación de políticas firmes y sostenidas en el tiempo, contribuirá a desarrollar algunas de las soluciones que la región reclama.

En este sentido, para que el desarrollo científico y tecnológico pueda ser orientado a brindar una contribución adecuada a satisfacer las necesidades sociales, quienes toman decisiones en esta materia deben contar con información fluida y actualizada, al mismo tiempo que adecuada a las características propias de los sistemas regionales. La intención de tomar a la ciencia y la tecnología como herramientas para el cambio social no basta; es condición necesaria, asimismo, disponer de información que respalde la toma de decisiones. Tal es la importancia de los indicadores de ciencia y tecnología.

Los participantes del Taller manifiestan que la voluntad de poner la ciencia, la tecnología y la innovación al servicio del desarrollo social debe basarse sobre una amplia disponibilidad de información sobre la situación del área y sus tendencias futuras. Solamente tal conocimiento del ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación, tomando en cuenta, a la vez, las especificidades de los países de América Latina y el Caribe, podrá redundar en políticas coherentes y con capacidad de ser sostenidas en el tiempo. La empresa de brindar información y construir indicadores en esta área deberá, simultáneamente, estar acompañada por la sólida voluntad de los organismos centrales de política y planificación de institucionalizar y apoyar a los organismos encargados de llevar adelante estas actividades. En el escenario de la cooperación regional, esto implica la necesaria continuidad y consolidación institucional de la RICYT.

Actualmente, la RICYT busca establecer un punto de inflexión en sus estrategias de cara al futuro, a partir de la conformación de subredes regionales y subredes temáticas, como modo de dar respuesta a la necesidad de especialización en el desarrollo de nuevos indicadores y exploración de modelos interpretativos y relacionales para atender a la peculiaridad de cada subregión dentro del contexto más amplio de América Latina y el Caribe o Iberoamérica. La pluralidad implícita en este cambio habrá de enriquecer la esencia integradora o de cohesión propia de la RICYT.

Considerandos y recomendaciones del Taller

Los participantes del Sexto Taller de Indicadores de Ciencia y Tecnología consideran que:

Por ello, recomiendan dar los pasos necesarios para: expandir la cooperación internacional y regional en materia de ciencia, tecnología e innovación,

Recomendaciones temáticas

Crear una base firme de información sobre la cual establecer políticas que contribuyan a la transformación social positiva de los países de América Latina y el Caribe requiere que sean tomadas en cuenta las consideraciones y recomendaciones temáticas surgidas de los grupos de trabajo del Sexto Taller de Indicadores de Ciencia y Tecnología.

Indicadores de recursos humanos en ciencia y Tecnología

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores de impacto social de la ciencia y la tecnología

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores de innovación

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores de la sociedad de la información

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores de balanza de pagos tecnológica

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores de percepción pública de la ciencia

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores de género

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores de biotecnología

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores de internacionalización de la ciencia y la Tecnología

Considerando que:

Se recomienda:

Indicadores Bibliométricos

Considerando que:

Se recomienda:

Consideraciones finales

Los participantes del Sexto Taller de Indicadores de Ciencia y Tecnología manifiestan la necesidad de que el sistema interamericano e iberoamericano asuma un compromiso conducente a la conformación de un sistema de información científica y tecnológica que apuntale la toma de decisiones en materia de política científica.

Enfatizan también la necesidad de promover la conciencia sobre la importancia de una política científica basada en la información sobre la situación de la ciencia y la tecnología en la región y en el mundo.

Destacan, asimismo, la conveniencia de facilitar el acceso de los encargados de la generación de información a la capacitación necesaria para llevar adelante esta tarea.

Manifiestan que la RICYT, a partir de su experiencia desarrollada desde su creación, expresa el esfuerzo colectivo en la búsqueda de nuevas respuestas ante los nuevos desafíos y oportunidades que el conocimiento científico y tecnológico plantea a los países de la región. Tal esfuerzo ha estado basado en la convicción de que la disponibilidad de indicadores de ciencia, tecnología e innovación es actualmente una condición esencial para que todos los países de la región sean capaces de diseñar y evaluar políticas de desarrollo científico y tecnológico íntimamente relacionadas con los objetivos de desarrollo económico y social.


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