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El pensamiento social y normativo del adolescente. Nociones acerca de la responsabilidad, las leyes, las sanciones y los roles sociales y políticos

Facultad de Filosofía, Cs. de la Educación y Humanidades. Universidad de Morón

Análisis de datos

-Principales problemas que deberían resolver

Mayoritariamente los sujetos se pronunciaron por problemas de orden material y de supervivencia, tales como procurar alimentos, construir viviendas, protegerse de los animales salvajes, etc. A los 13 años, las respuestas que se refieren a ese tipo de cuestiones alcanzan un 95 %, mientras que las relativas a problemas de orden social y organización de la vida comunitaria sólo se da en un 25 %. En este sentido, las respuestas más frecuentes se refieren a la distribución de tareas y responsabilidades para organizar la vida en la isla, a la administración de los recursos y a la educación de los hijos.

La frecuencia en la respuesta por cuestiones de orden social se incrementa con la edad (a los 18 años, 42 % corresponde a problemas sociales y 77 % a los asuntos de orden material y supervivencia) y también es mayor en sujetos de clase media y alta (48 % en alta; 34% en media y 29 % en baja), no obstante, en todos los casos mantienen valores más altos los problemas de índole material.

-Distribución de las tareas

La discriminación de ocupaciones de acuerdo con la edad y con el sexo de los habitantes de la isla son las más significativas. Si bien resulta comprensible que atribuyan a los niños tareas de cooperación con los adultos, que requieren una menor responsabilidad y un menor esfuerzo físico, resulta altamente significativa la discriminación por sexo, con valores tan altos como los que corresponden a la discriminación por edad y, más aún, superando esos valores en las respuestas de los sujetos de mayor edad ( a los 17 años, el 64 % discrimina por sexo y el 51 % por edad)

La discriminación por sexo es levemente mayor en sujetos del sexo femenino y, en éstos, la discriminación de ocupaciones por edad adquiere valores mayores que para los sujetos varones. En este sentido, las adolescentes asignan a los niños responsabilides de aprendizaje y también les adjudican tareas de cooperación con los adultos, fundamentalmente de orden doméstico y de colaboración con la madre.

Las actividades de juego y de aprendizaje en los niños superan, en general, a las de ayuda a adultos ( particularmente en los sujetos de mayor edad), aunque éstas conservan valores significativos para la gran mayoría de los sujetos entrevistados. Las actividades de aprendizaje en los niños adquieren mayor relevancia para los sujetos de clase media (50 %).

Alrededor de un 15 % de los sujetos discrimina las ocupaciones por capacidad o habilidades y esta respuesta es levemente mayor en sexo masculino.

-Tareas y responsabilidades de los adolescentes

En general predominan las respuestas en torno a actividades de cooperación con los adultos, tales como cultivar la tierra, recolectar frutos, cuidar a los más pequeños y ayudar en las tareas de la casa.

Disminuye, en relación con los niños, la consideración de actividades de aprendizaje contempladas para los adolescentes.

No son frecuentes las actividades de tipo autónomo sino todas aquéllas que toman del mundo adulto y creen necesarias para la vida en la isla.

-Decisiones

Los de menor edad delegan la toma de decisiones en quién gobierna o conduce la comunidad. Este tipo de respuesta tiende a disminuir con la edad, si bien conserva valores significativos, especialmente en sujetos de clase media y alta. Alrededor de un 30 % considera que todos deben participar en la toma de decisiones y, aún en aquellos casos en que sostienen que es quien conduce al grupo el que debe tomar las decisiones, la mayoría afirma que debe hacerlo con el acuerdo de todos.

La respuesta acerca de que deberían ser los padres quienes tomaran las decisiones, es poco significativa y alcanza valores mayores en los sujetos de menor edad y en clase baja.

En cuanto a los asuntos sobre los que habría que tomar decisiones, un 50 % se pronuncia por temas de orden material, relacionados con la supervivencia en la isla, coherentemente con la respuesta dada a los problemas que deberían enfrentar a la llegada a la isla. En ambas respuestas, el planteo de problemas y decisiones de orden social y de organización comunitaria tiende a incrementarse en los sujetos a medida que aumenta la edad de los mismos. A los de 18 años, este tipo de respuesta supera a la que sólo considera asuntos de orden material y supervivencia. Por otra parte, las respuestas que aluden a problemas de orden social o convivencial son más frecuentes en sujetos de clase media y alta que en clase baja.

-Participación de los jóvenes

El 90% afirma que los jóvenes deberían participar. En los sujetos de menor edad, alrededor de un 15% se pronuncia por reservar la toma de decisiones a los adultos.

En el sexo femenino, la edad desde la cual los jóvenes pueden participar en las decisiones es más temprana ( entre 11 y 15 años) que para los sujetos varones que, en general, la fijan con posterioridad a los 16 años. Esta postergación en la responsabilidad de decidir se observa también en los sujetos de menor edad, que tienden a diferir la participación de los jóvenes en coincidencia con la edad establecida para votar o la mayoría de edad, de acuerdo con la legislación argentina.

Los individuos de clase baja, asignan participación a los jóvenes desde edades más tempranas que los de sectores medios o altos.

Respecto de los asuntos en los que los jóvenes deberían participar, la mayoría de los sujetos se pronuncia por la totalidad de los problemas que enfrente la comunidad, siendo esta respuesta aún más frecuente en clase baja. La especificación en asuntos de organización comunitaria, distribución de tareas, decisiones acerca del gobierno, etc., se incrementa correlativamente con la edad de las personas entrevistadas.

Los asuntos de orden convivencial (relaciones familiares, relaciones entre padres e hijos, etc., aparecen con más frecuencia en sujetos de sexo femenino.

Con respecto a la respuesta sobre la edad a partir de la cual un sujeto puede ser sancionado, se da con frecuencia la respuesta “desde que saben lo que hacen”, “desde que tienen conciencia de lo que hacen”. Es decir, la imputabilidad se corresponde con la atribución de responsabilidad por los propios actos. En este sentido, cuando se les interroga acerca de edades concretas, la mayor frecuencia de respuestas establece edades entre los 16 y los 20 años, salvo en sujetos de clase baja que adelantan los años en que un miembro de la comunidad puede ser sancionado: a partir de los 11 a los 15 años.

-Gobierno

La mayoría de los sujetos entrevistados considera que la comunidad debería tener alguna forma de gobierno; no obstante, es significativo el porcentaje de los que consideran que no se necesitaría gobierno (más del 20 %).

En algunos casos, se pronuncian por la figura de un líder (22 % ). Los que no consideran necesario un gobernante, fundamentan su respuesta en que se trata de una comunidad pequeña en la que no haría falta un gobierno ya que todos pueden ponerse de acuerdo en las decisiones o bien, en un rechazo a los políticos como gobernantes.

En cuanto a la forma de gobierno, la mayoría opta por organizaciones democráticas (más del 70 %), y proponen una democracia participativa, en muchos casos directa, conservando para el gobernante una función organizativa a partir de la deliberación y el consenso de todos los integrantes de la comunidad.

En cuanto a la forma de acceso al poder del gobernante, si bien esta cuestión no fue planteada por el entrevistador, alrededor de un 50 % considera que debería ser elegido por votación.

En sujetos de clase baja es mayor que en las otras la respuesta negativa acerca de la necesidad de gobierno (32 %=al doble de la clase media) y se evidencia, además, una mayor indefinición con respecto a la forma de gobierno y al acceso al poder de los gobernantes.

Las formas democráticas de gobierno y organización de la comunidad, se dan más en las respuestas de los sujetos femeninos (76 %) que en los masculinos (67%) y más en clases media y alta (alrededor de un 77% en ambas) que en baja (63 %).

-Autoridad

En las respuestas de los sujetos, tanto respecto de la distribución de las actividades como de la toma de decisiones y organización de la vida social y política en la isla, se manifiesta distinto tipo de autoridades reconocidas por los adolescentes entrevistados. De acuerdo con lo previsto, el reconocimiento de la autoridad parental tiende a disminuir a medida que aumenta la edad de los sujetos y, es levemente mayor, en sujetos de clase baja. No ocurre lo mismo con la autoridad generacional que muestra valores importantes en todas las edades y en las tres clases sociales (alrededor de un 30 %); muchos reservan la toma de decisiones y el gobierno para los mayores o los ancianos “porque tienen experiencia”.

La autoridad de tipo político, bajo la forma de un gobernante o un líder, es la reconocida por la mayoría de los sujetos como necesaria para la vida en comunidad.

El reconocimiento de una autoridad de tipo intelectual aparece más en clase alta y tiene muy poca significación en clase baja.

La autoridad moral no muestra valores significativos.

-Leyes

La mayoría de los sujetos entrevistados (86%) reconoce claramente la necesidad de leyes –algunos prefieren llamarlas reglas o normas, porque consideran que tienen un carácter menos coercitivo que las leyes- para la vida en comunidad. Sin embargo, no resulta despreciable la consideración de que no debería haber leyes en algunos sujetos de clase baja (17 %). El fundamento de la no necesidad de la ley está dado, en algunos de estos casos por el hecho de que si han decidido marcharse y vivir en la isla, cada uno es libre de hacer lo que quiere; libre significaría, en este caso, liberado del peso de la ley que se percibe como impuesta externamente y no como construida por la comunidad misma.

En cuanto al tipo de leyes, la mayoría concibe a la ley como ordenadora (67%), y su función es la de garantizar los derechos de cada uno por medio del establecimiento de pautas comunes de comportamiento que permiten la convivencia de los individuos en la comunidad. No obstante, en sujetos de 17 y 18 años, encontramos que, todavía, más de un 20 % se pronuncia por un tipo de ley coercitiva, reguladora, que establezca límites; esto es, concebida como instrumento de control social que evita que cada uno haga lo que quiere sin tener en cuenta a los demás. Esto se manifiesta más en entrevistados del sexo masculino (29%), mientras que, en las respuestas femeninas se concibe más a la ley en su carácter ordenador de una convivencia en “paz” y “armonía”, condición del respeto mutuo y definitoria de un marco consensuado de principios que el grupo como tal decide que deben ser respetados.

En sujetos provenientes de un medio familiar muy carenciado, se observa en mayor medida una concepción coercitiva y autoritaria de la ley, asociada a la autoridad política que aparece como la que establece y, a la vez, hace cumplir la ley, cuya función primordial es la de limitar y evitar los daños que se infligirían unos a otros.

-Sanciones

La mayoría de los sujetos consideran que sería necesario aplicar sanciones. Las adolescentes (44%) se pronuncian más que los varones (35%) por sanciones de orden reparatorio,. generalmente consistentes en trabajos de servicio o ayuda social. Sin embargo, las opciones de sanciones que se dan con más frecuencia son las de tipo expiatorio (para algunos en caso de reincidencia), siendo la cárcel y el exilio las más propuestas por los adolescentes. Respecto del exilio, como exclusión de la comunidad por no aceptación de sus reglas, ésta es una respuesta significativamente mayor en los sujetos varones (alcanza un 31%, mientras que es del 17 % en el sexo femenino) y es además poco significativa en clase alta. También los trabajos forzados con un claro sentido expiatorio, son elegidos por los adolescentes como forma de sanción (17 %) y esta opción la proponen con más frecuencia los varones y los sujetos de mayor edad. La pena de muerte tiene mayor adhesión en el sexo masculino (alcanza a un 10 % y es de un 5 % en el femenino)

En lo que respecta a la edad a partir de la cual consideran que un integrante de la comunidad podría ser sancionado, la mayoría responde dentro de la franja que va de los 16 a los 20 años, pero un porcentaje considerable (20 %), anticipa la edad a partir de la cual se sanciona. Esto se da particularmente en las respuestas de sujetos de clase baja.

-Atenuantes

Dentro de las expectativas, la no consideración de atenuantes tiende a disminuir a medida que aumenta la edad de los sujetos entrevistados; a los 17 años es del orden del 69 %, no obstante, se mantiene aproximadamente un 20 % que aún sigue considerando la necesidad de la igualdad ante la ley sin contemplación de atenuantes.

En cuanto al tipo de atenuantes, los más señalados son el robo por hambre, las discapacidades mentales o el estado emocional.

En general, estimamos que es elevado el porcentaje de los que revelan no tener noción de atenuante o la confunden con la de inimputabilidad; alrededor de un 20 % de los sujetos entrevistados no comprenden la pregunta aunque el entrevistador aclara el significado de la palabra atenuante mediante su definición lexicográfica.

En cuanto a la variable clase social, nos resulta significativa la diferencia entre clase baja y clases media y alta ya que, en éstas, la consideración de atenuantes es de aproximadamente un 62 %, mientras que en baja es del

49 %. También es considerablemente más elevado, en clase baja, el número de sujetos que no tienen noción de atenuante ( 26 % en baja, 17 % en media y 11 % en alta).

-Escolaridad

La mayoría de los sujetos considera que debería crearse una escuela en la isla (87 %), particularmente los sujetos de mayor edad en ambos sexos. Las respuestas a favor de la necesidad de una escuela se dan más en clase alta y en el sexo femenino.

En cuanto a lo que se enseñaría en la escuela, alrededor del 50 % de los sujetos entrevistados optan por una enseñanza en torno a similares o los mismos contenidos que se imparten en la escuela actual, esto es, en aquélla a la que concurren. Sin embargo, un porcentaje significativo (alrededor de un 40 %), se pronuncian por la adquisición de conocimientos y habilidades que permitan la supervivencia en la isla; esta respuesta presenta valores equivalentes a la de “la escuela que conocen” en los sujetos entrevistados de menor edad.

No resulta desdeñable el porcentaje de respuestas que contemplan el aspecto socializador de la escuela y la necesidad de que los niños aprendan normas para la convivencia, siendo esta respuesta más frecuente en las adolescentes entrevistadas (alrededor de un 20%) que en los adolescentes.

-Causas o motivos por los que emigraron

Señalan motivos de índole política (disconformidad con los gobernantes, persecución política, etc.), injusticia social, factores económicos en general, y desocupación en particular. También consideran motivos como la seguridad, la corrupción, la discriminación, la guerra y la contaminación ambiental.

Los motivos de orden político se dan más en sujetos del sexo masculino (42%) y también en clases media y alta, mientras que los relativos a la seguridad o la corrupción son significativamente más frecuentes en las entrevistadas de sexo femenino y, en particular la corrupción, alcanza mayores valores en clase media y alta (alrededor del 16 %) que en baja (10 %).

La respuesta referida a causas de orden económico tiende a aumentar con la edad. El desempleo como respuesta, alcanza los valores más altos en los sujetos de 14 a 16 años (alrededor de un 28 %), descendiendo significativamente los valores en los sujetos de 17 y 18 años. La variable clase social no aparece como relevante respecto de este motivo. En cuanto a la enunciación de motivos económicos en general, esta respuesta es levemente mayor en clase media que en alta y baja (24 %; 21 %; 20 % respectivamente).

La corrupción como motivo, aumenta los valores correlativamente con la edad de los sujetos entrevistados (6 % a los 13 años y 25 % a los 17 años) e, inversamente, los factores de orden ecológico o medioambiental, como la contaminación, muestran valores más altos en sujetos de menor edad y en clase alta, siendo escasa su significación en baja (6%).

Respecto de la enunciación de “injusticia social” como causa de disconformidad y emigración, este tipo de respuesta es significativamente más frecuente en sujetos de clase alta (31 %) que en baja (18 %).

La discriminación como motivo aparece más en sujetos del sexo masculino (11 %), mientras que es sólo de un 4% en los del sexo femenino; asimismo, este motivo se da con mayor frecuencia en clase media (15 %).

Nos parece interesante destacar que al formularse la pregunta por las causas o motivos que llevaron a esas personas a emigrar y asentarse en la isla, un número considerable de sujetos aclararon, antes de dar su respuesta, que ellos no se hubieran ido de su país y que tratarían de resolver los problemas sin tener que emigrar.

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