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Monografías virtuales
Ciudadanía, democracia y valores en sociedades plurales

Línea temática: Valores y tecnologías de la información y comunicación

ISSN 1728-0001

 Reflexiones

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Adolescencia y Ciberespacio(1)

Por el Dr. Rafael De Gasperin Gasperin

La intención es entrelazar los componentes principales de los ámbitos de la adolescencia y el ciberespacio en el eje de la educación. El adolescente se encuentra en un momento de su historia en donde la identidad juega un papel fundamental. De allí, la importancia de las relaciones que el adolescente emprende y del tipo de realidad de estas relaciones. Se incluye una encuesta que pretende un acercamiento al universo emocional del adolescente frente al ciberespacio.

Introducción

Enlazar los términos adolescencia y ciberespacio implica una auténtica Ilíada, de la cual lo único certero es que el autor no se compromete a la Odisea, al regreso. Este trabajo es una reflexión entre y para educadores. Es decir, es la apertura de un ámbito de reflexión entre personajes que anteponen la esperanza como el gran recurso para continuar la labor diaria de promover al hombre a ser mejor.

Para el hombre -dice Caturelli„Ÿ «ser un hombre educado no significa tener carácter sino ser un carácter, es decir, ser hombre. Educar, por eso, consiste en enseñar a ser hombre.(2)»

El hombre educado, sabio, prudente, justo, templado y fuerte es quien que da testimonio del todo humano; de ese todo humano que actualizado deberá encontrar la felicidad. Se hace referencia a la educación, en donde educar, educere, es sacar fuera toda la fuerza de la naturaleza a través del perfeccionamiento que otorgan los hábitos. De ahí la importancia de los «nuevos hábitos» que surgen en la actualidad, ya que, como menciona Javier Zubiri «la índole de la realidad humana es personal»(3).

El reto está escrito con letras mayúsculas, pues si mucho tiempo ha llevado la aproximación al concepto de realidad y esto ha conducido a una multiplicidad de interpretaciones que van desde el realismo aristotélico hasta el posmodernismo en cualquiera de sus dietas, imaginemos solo por un momento lo que significa tejer el hilo desde la adolescencia y el ciberespacio como una forma de acceso al conocimiento. Las preguntas no dejan de viajar en nuestra labor diaria.

  • ¿Existe la cultura del acceso? Se trata de averiguar si acceder a Internet constituye formas de comportamiento que son legitimas en las diversas sociedades por medio de un Leguaje y simbología común o si Internet es solo un instrumento tecnológico de acceso a información
  • ¿Internet es el paso preliminar para la cultura de la ignorancia?
  • ¿La imagen sustituye a la idea?
  • ¿Tienen los adolescentes la capacidad emocional para acceder a una estructura de información abierta como lo es la Internet?

Definición de educación

Educar es «educir todo lo que el hombre es, pero, también hacerle crecer, perfeccionándolo precisamente en su propia naturaleza(4)». Esto último hace que educar sea, sin lugar a dudas, una de las nociones más discutidas en la historia de las civilizaciones debido, fundamentalmente, a dos razones: La primera de ellas es que el sujeto involucrado en esta tarea es el propio hombre; y la segunda, que el hombre en su educación debe cuidar los límites entre lo que de naturaleza es y lo que resulta del ejercicio de su libertad. De esta manera, se llega al punto en que definir a la educación resulta es también, definir el acontecer del crecimiento de la persona humana.

¿Por qué entonces el ser humano necesita actuar? La persona como tal, como ser, es perfecta, está en acto, acabada. Pero en cuanto a su misión no ha alcanzado tal plenitud, no se ha alcanzado. Entonces el hombre actúa, y para ello recurre a sus facultades; capacidades, que son potencias activas y que se actualizan al operarlas.

La educación, así, se ejerce en el orden de lo accidental que es el ejercicio de las facultades. Si el hombre actúa a la altura de su dignidad, entonces se perfecciona, se educa, se «hace hombre» según la expresión de Caturelli.

El ser humano es el único ser educable, el único que está en potencia de su realización como ser. De ahí, encontramos como «evidente que solo es educable un ente tal que en él se tenga la presencia participante del ser. Semejante presencia „Ÿmemoria, intelección y volición iniciales„Ÿ es propia y exclusiva del único ente que sabe del ser y de sí mismo: El hombre(5).»

La educación, se entiende entonces como el proceso continuo de descubrimiento de sí mismo y del otro, donde aprendizaje y enseñanza se vinculan para dar como resultado el desarrollo de las potencialidades humanas.

Educar es provocar que todos los hombres actualicen sus capacidades a través de sus facultades, para que la especie humana pueda dar testimonio de la «sociabilidad originaria del hombre...ya que... El hombre no es concebible como un singular aislado ni como un ente disuelto en lo social(6).» El hombre es una unidad de cuerpo y alma quien, a partir de su reconocimiento „Ÿdesde el saber originario„Ÿ, se percata del otro que a su vez se reconoce a sí mismo. De ahí se desprende concebir a la educación como un acto singular aunque también es un acto social, en cuanto cada ser no termina su educación en la autoconciencia de sí, sino en la conciencia de la existencia para el otro. Educar por ello es educir en todos los hombres lo que son como seres singulares y colectivos.

Caturelli añade que «la conciencia de sí permite al hombre viajar hacia la existencia de una interioridad infinita, de un absoluto personal, causa incausada del acto de ser del ente. Y tal es Dios(7).» Esto constituye uno de los valores esenciales del ser que se educa. La disposición del hombre para su realización está relación directa con la búsqueda de la verdad de su existencia y, esta verdad, se liga a la primera causa de la existencia que deviene del ser creador.

La educación, por ende, no está sujeta al placer que pueda remitir en cada hombre, sino a la explicación de la propia existencia del ser, y culmina „Ÿdentro de lo que su propia naturaleza le permite„Ÿ en la misma necesidad de un crecimiento que provoque la elevación máxima de las capacidades para que, convertidas en virtudes, su naturaleza llegue a un punto álgido de plenitud y halle la felicidad.

Retomando nuevamente la noción de educación de Caturelli se puede decir finalmente que la educación es el crecimiento que eleva al máximo las capacidades de un ser humano.

Definición de adolescencia

¿De qué podría adolecer una persona cuando en su existencia ingresa a la etapa del cambio de niño(a) a mujer o varón?

Para dar esta respuesta debe señalarse que los cambios en el adolescente son en su mayoría accidentales. En principio podemos nombrar los cambios físicos y actitudinales, sin embargo, también se presenta un «cambio» esencial que reside precisamente en la conciencia del hombre sobre sí mismo e impacta directamente en la identidad del adolescente.

En la adolescencia mientras el joven crece, confunde ese proceso con el hecho de adolecer. De esta manera, al emprender una revisión sobre sí mismo, en la que su conciencia es más crítica, en ocasiones desborda los límites de su comprensión y se desequilibra como hombre frente a sí mismo.

Resulta fácil entonces, encontrar un adolescente que duda sobre su capacidad racional y que día a día pone en tela de juicio su voluntad de decidir. Se ven mozos arrinconados en el sueño que aletargan su existencia permitiéndoles pasar los días sin más. Este es el resultado de la fuerte crítica que el adolescente ejerce sobre sí mismo, la cual en ocasiones le hace perder de vista su propia identidad. Por esta razón „Ÿcon dolor a veces y con hastío otras„Ÿ se pregunta ¿quién soy?, ¿de dónde vengo? ¿qué hago aquí ? Preguntas que acatan a la propia esencia de cada individuo en cuanto ponen frente a sí las cuestiones elementales y fundamentales del sentido de supervivencia y de finalidad de cada hombre.

La identidad de cada ser está en el conocimiento claro y preciso que tiene el hombre de sí mismo, a partir de su característica esencial y de su diferencia específica. Esto permite a cada ser humano saberse igual y diferente, según sea el caso. El problema de la identidad consiste, precisamente, en afinar las similitudes genéricas y las diferencias específicas que se poseen como individuo. Esta diferenciación es un proceso lento que involucra la conformación de lo que es cada persona.

La conformación de cada ser finaliza con su encuentro frente a sí mismo, a lo que cada uno es. El Dr. Caturelli se expresa así sobre el joven:

[tanto] el hombre-adolescente o el hombre sin más, desde que se sabe, sabe que hay ser, es decir, todo lo que es; pero es en el adolescente en quien, por primera vez, este saber (que es simultáneamente un saber-se) se hace crítico como necesidad de jugar con todo(8).

La causa profunda de este acto fundamental se encuentra en el hecho de hacerse presente (re-presentado) en el hombre todo cuanto existe. Este representarse del todo en la conciencia del hombre (en quién todo se hace consciente) es la esencia misma de la mediación del mismo hombre hacia su propia plenitud. Por este motivo, puede sostenerse que «el hombre es el “lugar” en el cual el hombre se hace consciente(9).» Precisamente en la adolescencia, este lugar cobra sus dimensiones reales pues, en ese instante del existir humano, aparecen los límites en virtud del esclarecimiento de lo que el hombre es y de lo que no es. De esta forma, la identidad del adolescente se revisa, no porque no haya existido desde el nacimiento del propio ser o no se haya tenido conciencia de esta identidad, sino porque en este momento se reafirma a través de los límites de la propia conciencia de sí mismo que todo hombre debe tener.

Tal conciencia se establece cuando el adolescente pone frente a sí mismo su propio ser, por medio de un ejercicio de reflexión, y vuelve a encontrase otorgándose a sí mismo el lugar que le corresponde según lo que es de naturaleza.

Esta sapiencia sobre sí mismo es lo que permite a la persona seguir adelante en su crecimiento y posibilita el transcurrir de un período a otro de la vida donde los cambios accidentales en la búsqueda del perfeccionamiento de las operaciones finalmente construirán al hombre virtuoso.

Por ello, para hablar del hombre íntegro se hace necesario señalar que

el proceso educativo es un proceso ad infinitum porque el ser que se muestra en el hombre es un abismo inagotable y, en consecuencia, la formación del hombre no se concluye nunca, sus límites no son otros que los de la propia finitud del hombre que debe ser educado.(10)

De aquí se desprende la importancia de ir confrontando al ser en cada momento en que su propia naturaleza le requiere y le llama con la misma voz interior de la vocación. Y hay que hacerlo también en la adolescencia; etapa que se vuelve crítica cuando el hombre sabe que su estancia en el mundo tangible es limitada y que se debe a sí mismo la explicación de su sentido existencial.

Definición de ciberespacio

El ciberespacio es un término vulgar de dominio común entre los cirbernautas, esto es, entre las personas que hacen uso de la red de redes sin un conocimiento técnico de la misma.

El ciberespacio y la Internet no son lo mismo. Internet es la infraestructura y el ciberespacio es el contenido.

Generalmente los usuarios también forman parte del contenido a través del correo electrónico, la web, los newsgroups, las listas, el Gopher, etcétera.

El ciberespacio es generalmente multiusuario aunque no siempre lo es en tiempo real.

Heidegger decía que el lenguaje es la casa del ser, hoy en día han nacido nuevos términos en el lenguaje del Internet por lo que es fundamental aproximarnos con algunos ejemplos para comprender que características tienen este ser humano del siglo XXI y que lenguaje se construye en el llamado ciberespacio.

En la página http://www.imago.cl/home.htm encontramos un ejemplo de estos personajes de la virtualidad

La Trilogía del ciberespacio:

Neuromante (una sitio 1984) comienza en el corazón de la localidad japonesa de Chiba, un lugar conocido como «La Zona», convertido en un paraíso de transacciones del futuro, entre las que se incluyen las drogas fuertes y la información. Es un paraíso para la práctica de cirugías destinadas a intervenir el cuerpo humano, capaces de crear ciborgs que se debaten entre la máquina y la biología.

Case es un cowboy, un navegante de las redes, pero vaga entre los bares y rincones oscuros sin destino, pues trató de burlar a uno de sus empleadores y la venganza fue una contaminación que lo dejó sin poder para experimentar el ciberespacio: no podía conectarse. De esta forma todo comienza en un claroscuro, en un mundo denso, construido con una visión pesimista sobre la sociedad del futuro. También aparecen las grandes corporaciones, entes materiales con presencia dominante en el ciberespacio, generadoras de intrigas y poderosas estructuras que los cowboys buscan erosionar, con frecuencia para robar información. Tessier Ashpool, Hosaka, Sense Net, Maas, son las que aparecen en esta primera saga. Capaces de matar por un pequeño disco lleno de datos, de secuestrar mentes brillantes para ponerlas a trabajar en su beneficio, de mantener ejércitos de asesinos, y de generar familias y herederos que se comportan con la abulia tan típica de las casas reales de la actualidad.

Este es un ejemplo más de la cantidad de personajes y situaciones que son descritas e intentan la formulación de formas y entidades que pertenecen al mundo de lo virtual.

A continuación y tomado como base lo mencionado con anterioridad se presentan los resultados de los datos que se recolectaron en un centro educativo, ya que, la intención de este trabajo es entrelazar los componentes principales de los ámbitos de la adolescencia y el ciberespacio con el eje de la educación y observar como nacen nuevos lenguajes y formas de expresión cultural

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Las preguntas

Se llevó a cabo una encuesta que cubrió el total de la población de una generación y que representa el 40% de la población estudiantil del Centro Educativo

La encuesta comprendió cuatro preguntas por medio de las cuales se pretendió un acercamiento al universo emocional del adolescente frente al ciberespacio.

Las preguntas fueron:

  1. ¿Qué te gusta más de tu computadora?
  2. Si no tuvieras computadora en ¿que utilizarías el tiempo que pasas frente a ella?
  3. ¿Podrías imaginar un mundo sin la red?
  4. ¿Para que te sirve la red?

Las respuestas

A continuación se muestran las respuestas más repetidas

1. ¿Qué te gusta más de tu computadora?

El acceso libre de memoria; la velocidad; los programas; lo polifuncional; el acceso; comunicarme con otros; hacer cosas; divertirme; ICQ; Internet; facilita la vida; aprovecho el tiempo; la conexión; almacenar información; puedo perder el tiempo; siempre está conmigo; lo puedo tener en todas partes; me sirve; puedo jugar; lo fácil; que lee y busca; hacer trabajos más rápidos; la red; que es lo más práctico; la información; facilita el trabajo; me puedo entretener; me conecta; las imágenes; facilita las cosas; tienes el mundo a tus pies; amo el Chat; navegar; información guardada segura.

1. ¿Si no tuvieras computadora en que utilizarías el tiempo que pasas frente a ella?

Hacer la tarea; en deportes; en actividades culturales; en exámenes; en estar con mi familia; en la biblioteca; en los videojuegos; en dibujar; durmiendo; haría mis tareas; vería a mis amigos; repasaría algo; perdería el tiempo a lo tonto haciendo los trabajos para entregar; en manualidades; en la T.V.; buscaría libros; platicaría con mis amigos; leería un libro; con mi novio; iría a la cafetería; iría al pasto a tomar el fresco; aprovecharía al máximo mi tiempo; nada; buscaría una computadora en la cual pasar el tiempo; haría ejercicio; jugaría al fútbol; exploraría el lugar; en el laboratorio de inglés; en la calle; en matar el tiempo en cualquier actividad; en oír música.

2. ¿Podrías imaginar un mundo sin la red?

No porque vengo de él; no, por la información; Las personas serían más cultas, sería como hace unos años; no, porque ahora todo es más sencillo; sería horrible; sin tecnología, sería demasiado limitado; sería más complicado, sería muy atrasado, sería más aburrido; el mundo no tendría avance; sería como en la década de los cincuentas; sería más activo, pero más aburrido, ahora es más eficaz; sería de lo peor; conocería menos gente; la gente dejaría de perder el tiempo en los chats; sería muy lento; sería feo y atrasado; sería un desastre; no sería tan práctico.

3. ¿Para que te sirve la red?

Para investigar, para conocer personas, para bajar información.

La enorme capacidad del cooperativismo tecnológico „Ÿque se da por medio de las redes electrónicas y que arman en su conjunto el ciberespacio„Ÿ marcan las tendencias para pensar los cambios de roles entre los adolescentes.

Hoy se encuentran en los salones de las preparatorias los chicos conocidos como la generación «N» (net).

Estos adolescentes, que lo mismo llegan por un correo a un amigo desconocido que a las autoridades de sus instituciones o del país, son generadores de posibilidades conversacionales que se abren por el fácil acceso.

Ellos saben que pueden llegar a quien quieran: no hay puertas, no hay escaleras, no hay salas de espera… Hay acceso y en esta medida se mide el éxito. No importa acceso a qué, ni para qué, tampoco el costo, ellos saben que tienen acceso, y con eso les basta.

Don Tapscott en su texto sobre la generación «N» señala diez puntos que nos permitirán entrelazar las conclusiones finales del presente trabajo.

· Independence and the molecular enterprise.

· Intellectual openness.

· Collaboration.

· Internetworking intellect for organizational consciounness.

· A Culture of innovation.

· Preocupation with maturity.

· Investigation.

· Inmediacy and the real-time corporation.

· Corporate skepticism -N- Gen as capital.

· A culture of trustworthiness(11).

Conclusiones finales

La disposición del hombre para su realización está en relación directa de la búsqueda de la verdad de su existencia. El adolescente es por definición un buscador natural que desea su explicación de ser en el mundo, por ello, entendemos un adolescente que se aísla y busca

„Ÿen intimidad con el ciberespacio„Ÿ la posibilidad de crearse a sí mismo sin ser visto, convirtiéndose en un ser que emprende sus relaciones, desde su autonomía o independencia.

La virtualidad del ciberespacio brinda a las relaciones la gran posibilidad de una inteligencia abierta en donde el adolescente solo se muestra conversacional y virtualmente, pero no expone su físico. Por ello, se fascina frente a los nuevos moldes interactivos (ICQ, Chat, etcétera) que le permiten la polifuncionalidad y en donde puede anular una relación en el momento en que desee, dado que tiene latentes al mismo tiempo más relaciones que construir.

El ciberespacio permite a cada adolescente convertirse en el ser «real» que desee. Él mismo es el contenido del propio ciberespacio y, de esta manera, bajo los esquemas de una cultura de innovación, „Ÿvalor que la modernidad aprecia y promueve„Ÿ cada adolescente, en la búsqueda de su identidad, se autoconstruye «virtualmente» a los ojos de su colega interactivo.

Algo muy peculiar que despierta el ciberespacio, es una suerte de ansiedad por saber más del otro. Este «saber más» se traduce en un forlalecimiento del adolescente investigador, que solo investiga en la red. Y lo hace así porque resulta cómodo «acceder» y «accesarse»; el adolescente se «accesa accesando».

Esta capacidad de investigación del adolescente no está entendida en los términos clásicos de seguir el vestigio para adentrase en el conocimiento de lo real, sino como una suerte tal de producción de datos organizados para cumplir una función.

El adolescente busca información como un producto más que como contenido. Esto limita en todo orden el aprendizaje. El adolescente ha dejado de leer para ver. Observa el tema, lo selecciona, lo resume mediante herramientas dadas por las aplicaciones de la máquina y presenta el producto.

Por otra parte, este «ser funcional» abre al adolescente la posibilidad de no asumirse, de no hacer declaraciones. Solo participa en conversaciones de índole práctica, donde los hechos son registrados desde la propia vivencia y racionalidad, lo que le otorga a la interpretación de los mismos, el valor supremo de la verdad.

Por ultimo se señala que la conciencia sobre el otro es de tal suerte accidental que se funda en la relación de sí misma, dejando a un lado el carácter real del ser con el que se relaciona. Así pues, el adolescente en la construcción de su identidad „Ÿdonde los modelos juegan un papel fundamental„Ÿ asegura la entrada a sí mismo desde la propia incertidumbre. Esto último ha llevado a una fuerte carencia de creencia de personas que con anterioridad representaban una autoridad o ejemplo a seguir.

Bibliografía

Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba.

Delors, Jacques (1996): La Educación encierra un tesoro, Correo de la UNESCO. México.

Fullat, Octavio (1994): El Pasmo de ser hombre, Ariel. Barcelona, España

Fullat, Octavio (1987): Eulalia, CEAC. Barcelona España,

Oblinguer, Diana (1997): The Learning Revolution. Amker Publishing Company, Inc. Bolton. Masachusets

Tapscott, Don (1998): La generación "N" Mc-Graw Hill. 1998. New York.

Zubiri, Javier (1963): «El hombre. Realidad Personal» en Revista de Occidente, Guadalajara, México

Dr. Rafael M. de Gasperin Gasperin

rgasperi@itesm.mx

Rafael Modesto De Gasperín Gasperin tiene un posdoctorado en Filosofía y un doctorado en filosofía por la Universidad de la Ciudad de México en colaboración con la Fondation de Recherches et editions de Philosophie de Atenas, Grecia; posee una maestría en Innovación Educativa y una Especialidad en Comunicación otorgadas ambas por el Instituto Tecnológico de Monterrey; es licenciado en Filosofía y Pedagogía por la Universidad Veracruzana.

Actualmente es profesor asociado del Instituto Tecnológico de Monterrey en el Campus Veracruz. Fue director de vinculación con instituciones educativas y del Centro de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey; y director de la división académica de preparatoria durante doce años.

Es miembro numerario de la Academia Mexicana de Doctores en Ciencias Humanas y Sociales. miembro de la Asociación Mundial en Ciencias de la Educación AMCE. Fundador del Centro de Estudios Guillermo Nicolás (Facultad de Filosofía) y del Grupo Literario Filosófico «Cauce» desde 1990. Fundador y miembro activo de la Sociedad Bellunesi nel Mondo y de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino en la Ciudad de México.

Actualmente está incorporado como profesor en el programa Doctoral en Estudios Humanísticos del campus Ciudad de México y campus Monterrey, en la división académica de preparatoria y profesional del campus Central de Veracruz y los en programas de desarrollo regional.

http://degasperin.org.mx

(1) Ponencia presentada en el primer encuentro regional de educadores en la Universidad Iberoamericana del Plantel de Puebla, Puebla, México, 2000.

(2) Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba, p.30

(3) Zubiri, Javier (1963): «El hombre. Realidad Personal» en Revista de Occidente, Guadalajara, UAG p 5-29

(4) Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba p.20.

(5) Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba. p.20

(6) Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba.p.22

(7) Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba p.23.

(8) Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba p.97

(9) Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba p.119.

(10) Caturelli, Alberto (1982): Filosofía de la educación, Argentina, Universidad de Córdoba, p.121.

(11) Tapscott, Don (1998): La generación "N" Mac Graw. Hill. 1998. N.Y. EEUU

1.- Emprendedor independiente 2.- Mente abierta, 3.- Colaboración, 4.- Aplicación de la tecnología, 5.-Cultura de la Innovación, 6.- Preocupación responsable, 7.- Investigación, 8.- Inmediatez en tiempo real, 9.- Escepticismo como capital corporativo, 10.- Cultura de la confianza.

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