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OEI - Cumbres y Conferencias Iberoamericanas - XIII Cumbre - XIII CIE

XIII Conferencia Iberoamericana de Educación
Tarija, Bolivia, 4 y 5 de septiembre de 2003

Movimiento en Favor de la Educación1

(Documento de Trabajo)

Presentación:

Las condiciones sociales que vive la región iberoamericana –en especial América Latina- junto con la situación por la que atraviesan los diferentes sistemas educativos están señalando la necesidad de desarrollar una fuerte iniciativa de naturaleza política vinculada a un nuevo posicionamiento del sector educativo.

Esta necesidad pasa por colocar el tema educativo, cultural y científico-tecnológico en el corazón de los estilos de desarrollo, en la centralidad de las políticas públicas y en un lugar privilegiado de la agenda política de las sociedades y los gobiernos contribuyendo, de ese modo, a la formación de una nueva ciudadanía para la región.

No es novedad para nadie que vivimos un tiempo histórico caracterizado por múltiples cambios, con tendencias y desafíos inéditos para la humanidad.

Se ha coincidido, desde distintas perspectivas de análisis, en señalar a la incertidumbre y la complejidad como dos notas determinantes de la sociedad actual.

Momento histórico signado por un auténtico cambio de época. Asistimos a una crisis de la civilización en la que vivimos los últimos siglos. Nos encontramos en el tránsito de una sociedad a otra. Las múltiples denominaciones al uso, señalan las dificultades existentes para terminar de caracterizar un período de crisis y transición.

Las nuevas tecnologías de información y comunicación irrumpen modificando los espacios sociales y las configuraciones territoriales. Prevalecen las tendencias a lo “global” y lo “local”, reconfigurándose en forma acelerada la instancia “nacional”, asociada en los últimos siglos con los estados contemporáneos.

En el mundo académico se debate acerca de las características determinantes que asumirá el futuro de nuestras sociedades, teniendo en cuenta estos procesos de cambio, junto con tendencias arraigadas de desigualdad, exclusión y pobreza que irrumpen en el escenario.

En este contexto que no termina de precisar sus contornos existen algunas certezas(abiertas, con diferentes posibilidades de desarrollo), que obligan a pensar y desarrollar estrategias de acción de mediano y largo plazo.

Vivimos un tiempo de crisis y transformación, en el que se están echando las bases de una nueva civilización, de una nueva sociedad. Se trata de un tiempo en el que se abren diferentes alternativas, de una auténtica bifurcación histórica. El grado de democracia, igualdad, diálogo y cooperación entre los países, dependerá de las decisiones y proyectos que se vayan consolidando en estos próximos años.

En los estilos de desarrollo emergentes ocuparán un lugar cada vez más significativo los temas vinculados a la educación, la ciencia y la cultura.

La nueva economía depende en forma creciente de las innovaciones científicas y sus aplicaciones tecnológicas. Las modalidades de producción tienen un alto valor agregado en términos de conocimiento. Por primera vez el conocimiento en la historia de la humanidad la información y el conocimiento son a la vez el principal insumo y el principal producto. La renovación del conocimiento tiene un crecimiento exponencial si lo miramos en la perspectiva de los últimos siglos. Esto hace decir a algunos autores que estamos en presencia de un nuevo modo de producción: el informático.

La sociedad de la información y el conocimiento se está imponiendo en vastos sectores del planeta, a partir del avance de la revolución de las comunicaciones. La velocidad de la innovación en el campo de la informática no deja de sorprendernos. Los espacios virtuales constituyen un “tercer entorno”, con dinámica y vida propia. Hay autores que hablan de la “sociedad informacional”, de la apertura de una nueva era signada por la presencia de la información y el conocimiento en un lugar preponderante.

La llamada “globalización” se caracteriza más por la multiplicación de los flujos financieros y por el crecimiento exponencial de las múltiples vías posibles a partir de la revolución comunicacional, que por los contactos reales y efectivos de las naciones y culturas. Los movimientos reales de asociación y cooperación se producen en los procesos de integración entre los países. Los actores significativos del escenario internacional en las próximas décadas serán los bloques de naciones. Por eso resulta fundamental anticiparse y pensar las cuestiones –en este caso lo educativo- a escala regional.

Los países que integran la región iberoamericana viven de modo diferenciado el ingreso a esta nueva sociedad. Las nuevas tecnologías no tienen un crecimiento y una distribución pareja e igualitaria a lo largo y ancho del planeta. Su expansión se produce en el marco de estructuras sociales y productivas consolidadas, que albergan largas tradiciones. Los efectos de su desarrollo se producen e inciden de modo diferenciado en el centro y en la periferia del sistema mundial.

A la vez que hay países del continente europeo que están bregando por ingresar a un espacio ampliado, como es la UE, garantizando condiciones de vida dignas para las mayorías, a la vez que una modernización tecnológica adecuada, en los países de América Latina la situación no es equivalente. En los últimos años se han producido una serie de crisis de orden económico y financiero que han opacado –o más bien puesto en cuestión- los resultados esperados al iniciarse la década de los 90, poniendo de manifiesto una realidad lacerante: el continente latinoamericano es el más desigual del planeta y la pobreza en lugar de haber sido superada se ha ampliado.

Existe consenso en reconocer que en las condiciones que adquieren los nuevos estilos de desarrollo, vinculados fuertemente a la expansión del conocimiento, el papel de la educación es y será cada vez más significativo para garantizar una ciudadanía plena y una integración equitativa en las nuevas sociedades.

Si bien los sistemas educativos –y particularmente las universidades- han dejado de tener la hegemonía en la producción de conocimientos, es real y cierto que su función específica –y es el único espacio de la organización social que lo hace en forma ordenada y sistemática- es la de transmitir los valores, procedimientos y conocimientos acumulados por la sociedad a las nuevas generaciones. De los sistemas educativos, y en particular de su capacidad de garantizar condiciones de equidad, dependerá una participación igualitaria en la producción, recreación y apropiación de contenidos socialmente significativos.

Esta es otra certeza, en un mundo complejo y turbulento: la educación jugará un rol central en el rostro futuro de las sociedades, en el grado de inclusión y justicia social que las mismas construyan y en el armado de democracias participativas.

Existen una serie de funciones atribuidas frecuentemente a la educación. Desde formar en los valores de la propia cultura e identidad, hasta la preparación para el mundo del trabajo y la producción, pasando por la generación de competencias para el desempeño ciudadano activo y la integración y movilidad social.

Según se dice, dependerá de la acción de los sistemas educativos la formación integral de los jóvenes para la construcción de sociedades más igualitarias y participativas.

Estamos lejos de sostener que todo dependa de la educación, ya que existen otros órdenes y factores en la vida social, que pueden tener mayor incidencia y determinación en la conformación del ordenamiento y estructuración de la sociedad. Es en ese marco que cobra significativa importancia el concepto de educabilidad y la pregunta que le sucede: ¿cuáles son las condiciones mínimas de equidad social que son necesarias para que el sistema educativo pueda garantizar igualdad en términos de aprendizaje?

Sin embargo, siendo conscientes de los límites que impone la realidad social y teniendo en cuenta las tendencias identificadas en esta época de transición, la educación pasa a jugar un papel significativo en lo que hace a la inclusión o exclusión de las personas y los grupos en la sociedad del mañana, en la preparación para el ingreso al mercado de trabajo, en el protagonismo político en la vida democrática, etc.

Estos elementos, tendencias y desafíos, que reseñamos de manera sumaria, se encuentran en forma subyacente en la iniciativa que a nivel de los Ministros de Educación(Asamblea General, Salamanca, diciembre de 2002), se coincidió en desarrollar y encomendar a la OEI: un “Movimiento en favor de la educación”.

A los fines de promover un debate al respecto y generar un sentido compartido con relación a la temática, se elaboró el presente trabajo, que tiene como objetivo fundamental esbozar una serie de definiciones conceptuales, los temas principales de debate, las ideas fuerzas comunes y una serie de acciones a escala regional y nacional que podrían encarnar esta iniciativa.

Fundamentación:

Los países de la región realizaron significativos esfuerzos –presupuestarios y organizativos- para desarrollar procesos de reforma en el sector educativo durante los últimos años.

Los resultados de estos esfuerzos se han visto reflejados:

  • en porcentajes mayores de escolarización en el marco de los sistemas constituidos. Esta tendencia se verifica en la extensión de los años de la obligatoriedad de la educación básica y en el crecimiento de los servicios de educación inicial.
  • en la instalación de sistemas de evaluación de la calidad de la educación en los países y en el desarrollo de experiencias regionales en este campo(Programa Cumbre, Laboratorio).
  • en el desarrollo de sistemas de capacitación y actualización de los docentes, que contribuyeron a instalar esta cuestión en la agenda educativa.
  • en procesos de descentralización y delegación de responsabilidades y competencias a nivel de escuelas.
  • en una creciente profesionalización de los ministerios de educación de los países, con la constitución de equipos en diferentes áreas.
  • en un incremento de los recursos destinados al sector.

En el contexto de los años 90 se produjo una convergencia de esfuerzos para colocar a la educación en un lugar distinto, primando perspectivas optimistas en cuanto a su desenvolvimeinto.

Las agencias internacionales privilegiaron la cuestión con acuerdos como el de Jomtiem. Los bancos abrieron líneas de créditos para proyectos de inversión. Los gobiernos de la mayoría de los países encarararon procesos de cambio de los sistemas educativos, implicando ambiciosos planes e incrementos en los presupuestos destinados al sector.

El camino recorrido ha comenzado a ser revisado y aparecen las primeras voces para caracterizar o intentar dar un sentido de conjunto al proceso vivido. Quedan pendientes de realización una serie de estudios serios que entreguen elementos para un balance de las reformas emprendidas. Sin entrar en juicios de valor sobre estos procesos, los esfuerzos realizados con ser importantes no han resultado suficientes para superar situaciones preexistentes y nuevas de pobreza y desigualdad.

Por otro lado resulta necesario tener en cuenta que a viejos déficits se agregan los desafíos de una época de profundos cambios, que describíamos sumariamente en la introducción.

Para los países de América Latina existen problemas estructurales en el campo de la educación, auténticos nudos críticos. La repitencia, el desgranamiento y la sobreedad continúan siendo significativos en los sistemas educativos. Las evaluaciones realizadas en los países señalan bajos rendimientos en relación a los contenidos mínimos prescriptos y dificultades recurrentes.

A estos problemas se agregan las demandas sociales por más años de educación. Si tenemos en cuenta los objetivos de la Conferencia de Dakar aplicada a América Latina, los propósitos de la Cumbre Hemisférica y las metas propuestas por la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno de los países Iberoamericanos en el Panamá los objetivos democráticos de más años de educación para todos dista de ser realidad.

El analfabetismo absoluto y el funcional continúa siendo un drama en muchos de los países de la región. En los procesos de cambio de los últimos años la educación de adultos no ocupó un lugar privilegiado en la agenda de las reformas.

En un marco mayor, al finalizar la década de los 90, más allá de los avances sectoriales, nos encontramos con un continente latinoamericano más pobre y desigual. Esta situación se agrava si tenemos en cuenta que en los últimos años se desataron procesos recesivos que colocaron a las sociedades en situaciones de fragilidad mayor y que en el campo político se reflejaron en el debilitamiento de las bases de legitimidad.

Mirado en perspectiva, los avances realizados en materia educativa se produjeron en marcos económico-sociales que generaban procesos de desigualdad y exclusión.

Mientras la educación intentaba incluir –moderadamente y en el mediano y largo plazo- la lógica de la economía expulsaba con una fuerza arrolladora.

Los datos disponibles sobre pobreza, desempleo y distribución del ingreso no hacen más que demostrar que el “efecto derrame” pregonado no se produjo. Si bien existieron años de crecimiento del PBI, los mismos se concentraron fundamentalmente en la primera mitad de la década del 90, ya que en lo que siguió se vivieron los efectos de crisis que se sucedieron sin interrupción(México, sudeste asiático, Rusia, Brasil, Argentina).

Si partimos de estos datos que caracterizan una situación y proyectamos la mirada hacia los próximos años el panorama resulta difícil y complejo, y requiere de cursos de acción novedosos.

Lo educativo, ya lo hemos afirmado, cobra mayor relevancia si tenemos en cuenta el cambio de época(tránsito a la sociedad del conocimiento), el sentido socializador e integrador que la educación tradicionalmente ha cumplido, el papel que debe desarrollar para formar una nueva ciudadanía, dotar de competencias para la empleabilidad, y su rol en la transmisión de valores que hacen a la afirmación de las singularidades culturales.

A partir de ello resulta imperativo avanzar en una definición sustantiva: el papel estratégico de la educación en el desarrollo de las sociedades. Esto requiere un nuevo posicionamiento del sector educativo: no sólo para preservar lo realizado, sino para defender la posición actual y eventualmente avanzar hacia las metas de una mayor escolarización, vinculándolo a las estrategias de desarrollo y consolidar las funciones atribuidas tradicionalmente a la educación.

La alternativa de defensa meramente “sectorial” no ha resultado suficiente, ni lo resulta en la actualidad, por lo que se torna imperativo que lo educativo sea asumido más globalmente vinculándolo a los contextos sociales y los proyectos de desarrollo y por tal motivo es necesario construir consensos más amplios, desde un nuevo liderazgo, con nuevas ideas y nuevos aliados.

Es necesario trascender los márgenes del sector, en el que hay convencimiento y acuerdos sobre estos temas.

Es necesario colocar a la educación en el centro de los estilos de desarrollo, en la centralidad de las políticas públicas y en un lugar privilegiado de la agenda política de la sociedad y los gobiernos. Esto implica generar espacios de análisis, debate, intercambio con la mayor participación social posible, con otros sectores y actores. Entre otras cuestiones, es necesario analizar el impacto económico de las inversiones en el sector educativo, así como otras experiencias en las que han resultado exitosos procesos sostenidos de inversión en el campo de la educación, la ciencia y la tecnología.

Por la realidad circundante y en las condiciones actuales resulta vital vincular y articular más efectivamente el trabajo en el sector educativo con lo social(respetando las especificidades y funciones propias), con las políticas asistenciales, de salud, de empleo y de desarrollo social.

Y podemos afirmar que la cuestión no termina ni cierra aquí. Sin un análisis y una discusión en profundidad del rumbo, orientación y configuración que asumen las estructuras económicas y sociales el papel de lo educativo puede resultar limitado e insuficiente.

La aspiración de construir sociedades democráticas, integradas y en crecimiento no se logrará efectivamente si la educación no ocupa un lugar de privilegio en la construcción social, si no es colocada como base y fundamento de los proyectos de desarrollo y de las iniciativas de integración regional, a la vez que como fundamento de la convivencia democrática.

Los Ministros en la Asamblea de Salamanca(diciembre de 2002) hicieron referencia implícita a estas cuestiones al referirse a los problemas económicos, a las crisis financieras, a las restricciones presupuestarias, a la necesidad de generar diálogos más amplios, a la colocación de la educación en la consideración pública y en ls prioridades de gobierno y a la necesidad de constituir a la educación como auténtica política de estado.

Estas tendencias de la realidad, junto con una perspectiva de preocupación sobre el futuro inmediato, se encuentran en la base del mandato para generar un “Movimiento” de afirmación y crecimiento de lo educativo en Iberoamérica, que conjugue la vocación regional, con las concretas demandas y necesidades de los contextos nacionales y subregionales.

Vertientes del “Movimiento en Favor de la Educación”

Existe consenso, en el campo académico, en reconocer el rol central que la educación debe desempeñar en los nuevos estilos de desarrollo. Ingresando en la “sociedad del conocimiento y la información” en el campo teórico nadie discute su importancia y centralidad. Sin embargo, no existe un correlato directo de estas afirmaciones en el momento de la toma de decisiones.

En el camino de afirmar la educación en esa deseable centralidad, atento a los nuevos escenarios y demandas, resulta necesario generar un liderazgo que impulse una renovación de ideas sobre lo educativo y que concite poder suficiente para convocar en otros escenarios a los diferentes actores sociales e institucionales involucrados o que guardan relación con el desarrollo de la educación.

Los actores del sistema educativo deben precisar los límites y alcances de las contribuciones que puede realizar la educación al desarrollo, a la vez que presentar con claridad los réditos de una inversión en este campo. Sin presupuestos adecuados no habrá innovación científico-tecnológica, ni investigación de calidad ni una adecuada formación de los jóvenes. No se puede presentar esta cuestión como corporativa o sectorial, el futuro de la sociedad depende hoy más que ayer de las inversiones que una sociedad sea capaz de realizar en los campos estratégicos de la ciencia, la tecnología, la cultura y la educación.

Renovación de ideas y movilización de actores a favor de la educación resultan los vectores centrales para avanzar en la propuesta de construcción de un “Movimiento en favor de la educación en Iberoamérica”, que contribuya a poner en discusión el lugar que la educación debe asumir de cara al nuevo siglo.

*Renovación de ideas:

La experiencia acumulada y los enfoques de los últimos años señalan la necesidad de conceptualizar a la educación en relación al resto de los ámbitos o esferas sociales. Resulta vital contar con enfoques integradores y sistémicos que permitan miradas más amplias, multicausales, perspectivas más globalizantes, que den sentido y direccionalidad a los esfuerzos que se realizan. Es sabido: la educación no opera en el vacío, se vincula a los escenarios de desarrollo e interactúa con la política, con la sociedad y con la economía que la envuelve y condiciona. Las ilusiones de autonomía absoluta del sector terminaron en situaciones endogámicas y autoreferidas, que en muchos casos llevaron al anquilosamiento y el aislamiento. Resulta perentorio desarrollar un pensar integrador y global para fundamentar un actuar sectorial más ajustado a una realidad multidimensional y compleja.

Por las condiciones sociales en las que desempeña su accionar resulta necesario recuperar la dimensión política de la educación, mostrando las necesarias interrelaciones y las vinculaciones efectivas que ella establece con la producción de nuevas condiciones de vida en comunidad. En forma reciente se ha hablado de la necesidad de generar una escuela ciudadana, con clara inserción comunitaria, aprovechando la presencia territorial de la escuela y la preparación del personal docente que debe asumir un nuevo papel, en el campo de la formación para el ejercicio ciudadano, la animación cultural y la dirigencia social.

En los contextos que hemos caracterizado es necesario asumir las realidades sociales de la exclusión y de la desigualdad, que no hacen más que reafirmar la necesidad de recuperar lo mejor de la tradición de la educación popular y potenciarla en la nueva situación colocándola en diálogo con las instituciones de la educación formal, a fin de dar una respuesta a demandas sociales insatisfechas. En estas situaciones críticas la escuela ha cumplido una función contenedora, adaptándose creativamente a las circunstancias. Sin embargo, resulta necesaria una apertura mayor a las nuevas realidades, desatando procesos de articulación con el contexto, con iniciativas solidarias, de índole productiva, de transformación del espacio comunitario, etc. Es en esta proyección que cobra importancia la puesta en común con experiencias más flexibles de educación y a la vez dirigidas a los sectores más vulnerables de las sociedades latinoamericanas.

La educación de adultos y la formación profesional se afirman aquí como tareas impostergables para sociedades que buscan un horizonte de mayor equidad. Las cifras del desempleo se concentran fuertemente en estas poblaciones, por lo que resulta vital generar alternativas de formación y capacitación para tender puentes de inclusión.

Se está produciendo una verdadera revolución en el campo del conocimiento, que obliga a dialogar con los nuevos paradigmas de las ciencias, a asumir las categorías de la incertidumbre y la complejidad que nos proponen los avances de la epistemología actual, a generar nuevas matrices interpretativas e ideas para dar cuenta de los fenómenos que tenemos a la vista. Para lograr una más acabada comprensión de las nuevas realidades es necesario la generación de nuevos conocimientos a partir de estudios e investigaciones pormenorizados. Nuevas ideas y nuevos conocimientos para nuevas realidades. Muchos de los conceptos y categorías que resultaban útiles hasta hace unas décadas hoy han quedado vaciados y no permiten dar cuenta de las nuevas tendencias y desafíos. La repetición acrítica de lecturas que fueron útiles para otros momentos históricos no contribuyen a generar pensamiento y acción adecuado a las nuevas circunstancias. Resulta necesario un esfuerzo sistemático de creación, para darle vigor al lenguaje, para crear imágenes más apropiadas para esta coyuntura, ideas movilizadoras para aumentar la participación y la confianza en el futuro.

En un momento de crisis, como el actual, resulta necesario repensar los destinatarios de la acción educativa, conforme a los nuevos contextos sociales(adultos, desempleados, excluidos) y culturales(jóvenes). En muchos casos se sigue trabajando como si los “receptores” de la educación fueran poblaciones homogéneas, integradas cabalmente en un sistema de valores y códigos. La realidad cambiante y los procesos de fragmentación social que viven las sociedades actuales, construyen “subculturas”, grupos que construyen su identidad a partir de diferentes clivajes. La educación no puede hacer abstracción de estas características distintivas de los sectores a los cuales se dirige. Debe asumir y dialogar con estas nuevas realidades, para transformarlas.

Las universidades y centros de investigación tienen un lugar importantísimo en relación a estos desafíos: la formación de una nueva dirigencia en esta perspectiva renovada, la preocupación por el desarrollo de programas sociales más efectivos, la investigación de base en materia pedagógica, la construcción de visiones más amplias sobre las relaciones entre educación y estilos de desarrollo, el desarrollo de una mirada crítica sobre los nuevos contextos, etc.

La conformación que adquieren hoy las sociedades actuales(con índices de desempleo altos, con grados de exclusión y pobreza en extensión) deben ser interpelados desde la educación: no se puede pedir a la educación que incluya cuando el sistema económico no abre nuevos puestos de trabajo o más bien expulsa. Esta interpelación tiene como condición una ubicación distinta del sector educación en el debate público: de una representación sectorial es conveniente pasar a una perspectiva más general ligada al modo de desarrollo.

*Movilización de actores:

Los países de América Latina viven una situación de fragmentación y dispersión en la que resulta fundamental promover la instalación de una cultura del diálogo y del consenso. Es importante la identificación colectiva de los nudos críticos y de las alternativas de resolución de los problemas. Los intentos de reforma por la imposición, sean esta de naturaleza autoritaria o tecnocrática, han mostrado su ineficacia y en lo más profundo su inmoralidad.

En las sociedades actuales la educación debe constituirse en cuestión del conjunto de la sociedad, y el sector debe interactuar permanentemente con representaciones docentes, agrupaciones de estudiantes, asociaciones de padres, Ong´s para centrar la función de la escuela: que los niños y jóvenes aprendan más y mejor.

Resulta necesario convocar a notables, especialistas en educación, personalidades con experiencia en gestión de los sistemas educativos, docentes, etc. a fin de identificar los nuevos temas de agenda, los nudos problemáticos, las buenas prácticas, etc.

La apertura del diálogo con otras agencias vinculadas al desarrollo de lo educativo, el desarrollo de políticas sociales, así como a los organismos de crédito con actuación en el área.

Una de las notas clásicas de los sistemas educativos, fue su cerrazón frente a otros subsistemas sociales. Hoy es necesario trascender los márgenes de los sistemas educativos convocando a otros sectores sociales(empresariado, sindicatos, Iglesias, etc.).

Para colocar la educación en un lugar privilegiado de la agenda resulta fundamental construir consensos en el campo político, con partidos, parlamentos, etc. movilizando sectores sociales y actores institucionales.

Es indiscutible el papel que desempeñan los medios masivos de comunicación en la formación de la nueva ciudadanía y en la dinámica de la vida democrática. En ese sentido es fundamental involucrar en forma positiva a los medios de comunicación social(campañas a favor de la escolarización, propuestas de capacitación y actualización de maestros y profesores, tratamiento serio y profundo de las problemática educativa, etc.).

Lineamientos e Ideas Fuerza de la Propuesta

La base de la propuesta consiste en desatar un gran movimiento en favor del desarrollo de la educación a escala regional, que permita avanzar en un programa de renovación que incluya objetivos democratizadores en el campo educativo.

Este movimiento deberá contar con diferentes y variadas expresiones, conforme a las características de cada país y subregión y a la vez conservar rasgos comunes y distintivos para toda Iberoamérica.

La escala regional se impone, teniendo en cuenta que cada vez más los actores significativos del escenario internacional son los bloques de naciones, que se agrupan por afinidades y no los países tomados aisladamente. En el caso de Iberoamérica las posibilidades de integración y asociación en un esquema común se basan en lo que se ha dado en llamar una “comunidad natural”, sustentada en una trayectoria histórica similar, lenguas predominantes con raíces comunes y costumbres arraigadas que marcan una unidad y diversidad singularísima. Los proyectos de orden económico-comercial se insertan en espacios con prácticas culturales de base común. Esta potencialidad es la que debe desarrollarse para que los procesos de unión sean efectivos y duraderos en el tiempo.

En ese contexto la energía de conjunto puede ayudar a potenciar las situaciones de mayor rezago y crisis, a la vez que puede contribuir a que a partir del conocimiento y el intercambio puedan buscarse alternativas innovadoras.

No existe una receta única para llevar adelante la idea de “movimiento en favor de la educación” para todas las naciones de la región, sino que se trata más bien de una intencionalidad, un espíritu orientado a impulsar lo educativo en la dirección de la equidad, la calidad e inversiones sostenidas.

Tenemos que insistir fuertemente en la vocación regional de la propuesta, identificando ideas-fuerza que hagan común el planteo a la vez que se trabaja sobre la especificidad nacional y subregional.

Entre las posibles ideas-fuerza para el conjunto se encuentran:

  • el reconocimiento de la centralidad que asume la educación en los nuevos estilos de desarrollo. Esta perspectiva se fundamentar en la dimensión social y cultural que debe asumir el desarrollo, privilegiando la gente, priorizando a los verdaderos sujetos del desarrollo.
  • la inclusión de la dimensión cultural y educativa como basamento de los procesos de integración entre los países de la región. Las iniciativas meramentes comerciales resultan insuficientes para la consecución de los objetivos de integración social.
  • el énfasis en las políticas de equidad educativa como contribuciones a la inclusión social:

  • incorporando cuestiones de calidad(igualdad de aprendizajes) además de las referidas a ingreso, permanencia y egreso.
  • insistiendo en la necesidad de un aumento de la escolarización
  • el desarrollo de ofertas formativas a lo largo de toda la vida de las personas,
  • la promoción de oportunidades educativas para adultos.

  • el diálogo y la incorporación de las nuevas tecnologías con una perspectiva de igualdad en el acceso.
  • la revisión de las evaluaciones internacionales, adecuándolas conforme a condiciones de contexto o proponiendo alterntivas más pertinentes.
  • la importancia de contar con una auténtica carrera profesional docente, basada en remuneraciones dignas, la capacitación, en diferentes incentivos y en una sistemática evaluación de desempeño.
  • el fortalecimiento de la capacidad de los estados para desarrollar políticas educativas acordes a los nuevos contextos.
  • la importancia del financiamiento adecuado para el desarrollo educativo, en la línea de hacer real la consigna de una educación de calidad para todos.

Las estrategias nacionales y la identificación de focos de atención locales deberán partir de esta referencia común, para que la iniciativa sea reconocible, tenga un horizonte más amplio y se inscriba en el mapa de lo iberoamericano.

No se trata de partir de cero: existen muchas experiencias a nivel nacional en este sentido. Desde políticas educativas sostenidas en el tiempo convirtiéndolas en políticas de estado, pasando por esfuerzos permanentes por escolarizar a más niños y jóvenes, iniciativas de educación de adultos a través de programas masivos, hasta consensos nacionales o acuerdos de desarrollo educativo, etc. están marcando las diversas posibilidades en este campo.

Un punto importante para desenvolver es el referido a la convocatoria a centros de investigación, institutos de formación docente y universidades para el desarrollo de propuestas en esta línea. Las instancias vinculadas a la generación de ideas y desarrollo de estudios e investigaciones también deberán orientar sus esfuerzos a constituirse en fuentes de producción para esta propuesta y tienen una responsabilidad primaria sobre el campo denominado de renovación de las ideas. Contribuir a calificar el debate, alimentar la discusión y las perspectivas con información sustantiva, integrada en un conjunto de sentido, con diferentes interpretaciones, es importante en un momento en que muchas de las categorías y nociones que se venían utilizando para caracterizar lo social y lo educativo parecen diluirse o no encuentran su capacidad explicativa en el momento que viven nuestras sociedades.

Acciones Posibles

Entre las acciones concretas que pueden servir para desarrollar esta propuesta se encuentran:

  • la instalación de la educación en el centro de la agenda política de los gobiernos insertándola en las declaraciones de las cumbres del MERCOSUR, en la Cumbre Presidentes y Jefes de Gobierno de Iberoamérica, etc.
  • el desarrollo de un actualizado Informe sobre la Educación iberoamericana(Comisión “Delors” para la región), que realice un balance de los procesos de reforma iniciados en la década anterior, consigne el estado de situación y plantee los retos más importantes para el próximo período. A tal fin se convocarán a personas de reconocida trayectoria en la investigación o en la gestión de los sistemas educativos, así como a pensadores notables por sus aportaciones a la comprensión de la región. La importancia del Informe, además de su propio contenido, radicará en su difusión pública y en la construcción de escenarios de debate sobre lo educativo con otros actores políticos, institucionales y sociales.
  • la institución de un Día/semana de la educación iberoamericana que sirva como fecha común y convocante para hacer presente la renovada prioridad en favor de la educación. Esta iniciativa se vinculará fuertemente a la concientización de la sociedad para lograr una efectiva y total escolarización de los niños y jóvenes en la edad escolar, el compromiso de las familias en el aprendizaje, el involucramiento de los medios masivos de comunicación en la tarea educadora, etc.
  • la elaboración de un trabajo histórico sobre el pensamiento y acción de destacados educadores y pensadores iberoamericanos que sirvan de antecedentes y fundamento de esta propuesta(recuperando los avances realizados por proyectos de esta naturaleza con anterioridad). Entre ellos puede consignarse a Bello, Sarmiento, Varela, Martí, Vasconcelos, Freire. En la misma dirección podrá encararse un trabajo de sistematización en torno al pensamiento de la unidad e integración de la región incorporando a Artigas, Bolívar, Rodó, Ugarte, Perón, etc.
  • el desarrollo de convocatorias a nivel nacional con la mayor implicación social posible y que tenga como objetivo central el debate de ideas y la generación de compromisos a favor de la educación, en el marco de esta iniciativa.
  • el desarrollo de acuerdos subregionales con iniciativas de bloques de países en esta misma dirección.
  • la multiplicación de escenarios de debate en el ámbito educativo colocando como temas de discusión los nudos críticos de los procesos de cambio educativo en la región: la formación y actualización docente, la alfabetización de adultos, los resultados de la evaluación de la calidad, etc.
  • la constitución de foros o ámbitos permanentes de análisis y proyección con la participación de las representaciones sindicales, integrantes del mundo político, de los medios de comunicación social, etc. Es importante tener en cuenta que esta convocatoria a distintos actores debe partir del reconocimiento a su singularidad y complejidad en tanto grupos sociales que cuentan con trayectorias, formatos e intereses diversos. La traslación de los aspectos generales y discursivos (susceptibles siempre de recabar mayores consensos) al ámbito de las ideas y de las formas específicas (por definición, objeto habitual de controversias), supone sin duda la necesidad de confrontar distintos modelos, posiciones y aproximaciones. La aparición y puesta en común de eventuales conflictos de intereses -asociados a cualquier ejercicio de definición, análisis o propuesta- implica su elaboración y tratamiento mediante recursos dialógicos que están en la base de la presente propuesta.
  • el desarrollo de espacios de estudio y análisis de la experiencia y trayectoria de países que han privilegiado las inversiones en el campo de la educación, la ciencia y la tecnología.
  • la construcción de un espacio de análisis y acuerdos interagenciales.

Plan de Acción 2003-2004.

  • los Ministerios de educación de la región y la OEI mediante la Declaración de la Conferencia de Ministros de Educación de Tarija solicitarán la inclusión de la temática educativa en los resultados de la Cumbre de Santa Cruz de la Sierra. En particular la instalación de esta idea de Movimiento a favor de la educación focalizándolo en los temas de inclusión(cobertura y atención a adultos), calidad de la educación y adecuado financiamiento.
  • los países desarrollarán convocatorias nacionales con la participación de los diversos actores y sectores a fin de instalar un debate y el desarrollo de comrpromisos efectivos en el marco de esta propuesta. En esta misma orientación se participará a centros de investigación/universidades y otros actores para contribuir a esta iniciativa.
  • la OEI encargará el desarrollo de un actualizado Informe sobre la Educación iberoamericana(Comisión “Delors” para la región), partiendo de la Hoja de Ruta elaborada por el Observatorio de la Educación Iberoamericana con el concurso de especialistas convocados oportunamente a tal fin.
  • en la Conferencia de Ministros de Educación de Tarija se instituirá el Día/semana de la educación iberoamericana.
  • la OEI encargará la elaboración de un trabajo histórico sobre el pensamiento y acción de destacados educadores y pensadores iberoamericanos que sirvan de antecedentes y fundamento de esta propuesta.
  • los países avanzarán en el diseño y ejecución de planes subregionales para acompañar los procesos de integración que viven los países .
  • la OEI promoverá en cooperación con los países escenarios de debate en el ámbito educativo colocando como temas de discusión los nudos críticos de los procesos de cambio educativo en la región: la formación y actualización docente, la alfabetización de adultos, etc.
  • la constitución de foros o ámbitos permanentes de análisis y proyección con la participación de las representaciones sindicales, incluyendo temáticas que trasciendan lo estrictamente corporativo.
  • se promoverá en colaboración con el Parlatino la creación de espacios de reflexión y profundización con representantes del mundo político.
  • la OEI con el IIPE continuarán con su programa de trabajo-intercambio con responsables de medios de comunicación social a escala regional.
  • la UNESCO contribuirá al desarrollo de espacios de estudio y análisis de la experiencia y trayectoria de países que han privilegiado las inversiones en el campo de la educación, la ciencia y la tecnología.
  • la OEI convocará a una reunión de organismos internacionales especializados en educación a fin de comprometer esfuerzos en este sentido.
  • la OEI promoverá el armado de una página dedicada a discusiones e intercambios en relación a los objetivos del Movimiento a favor de la educación.

Nota:

(1) Documento Presentado en la XIII Conferencia Iberoamericana de Educación. Tarija, Bolivia. 4 y 5 de septiembre de 2003

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